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martes, 27 de octubre de 2026

El amanecer...

 9

“El amanecer y el adiós”. 



En efecto, la casa era como la había descrito Tom en el camino: pequeña y con pocos muebles, ya que nadie la habitaba. Tom la había comprado hacía un par de años y le gustaba irse allí a tocar el piano y componer o simplemente a estar solo. Nunca había llevado a nadie , ni siquiera sus familiares más cercanos sabían que esa casa existía. May lo sabía pero nunca iba, no había nada que le interesara. 


Tom tomó a Julie de la mano y la llevó hasta uno de los cuartos, donde buscó en una pequeña caja el dibujo que ella había hecho. 


- Este será mi recuerdo de ti, Julie. Cada vez que lo mire, será como si tú estuvieras conmigo. 


- Entonces tú también deberías darme algo para que te recordara -sugirió ella. 


Tom buscó dentro de la misma caja y encontró una pulsera que había comprado en Londres hacía años. 


-Recuerdo que me gustaba mucho esta pulsera y la compré con el único dinero del que disponía en ese momento. Te la regalo, tiene mi nombre grabado. 


Julie tomó la pulsera y se la colocó con cuidado. Eran casi las seis de la mañana pero aún estaba muy oscuro, era invierno. En la casa sólo había una lámpara que iluminaba tenuemente a los dos amantes parados uno frente a otro, en silencio y contemplándose. 

Ella se acercó y lo abrazó por la cintura. Él bajó su rostro y la besó. Se empezaron a acariciar por debajo de la ropa. Tom no dejó de besarla mientras le quitaba el sweater; le acomodó su largo pelo negro y le empezó a desabrochar la camisa. Finalmente se la quitó completamente y la hizo sentar sobre sus piernas, sentándose él, a su vez, sobre la cama. Se besaban y acariciaban cada vez más fuertemente, sus respiraciones se entrecortaban, parecía que en la habitación no quedaba suficiente aire para respirar. 


Tom empezó a desprenderle los botones del jean, uno a uno. Julie se sentía invadida por el deseo de tenerlo de una vez…sin perder el tiempo le quitó la camisa y lo abrazó para que ambos pudieran sentir más intensamente el calor de la piel del otro. Pronto estaban completamente desnudos y acostados sobre la cama que sólo tenía una manta. 


Tom se acomodó sobre Julie y la aferró contra su cuerpo, y con el correr de los minutos la habitación parecía llena de chispas que salían de ambos cuerpos. Ella acariciaba su espalda, y hundía sus dedos en su cabello, que tan hermoso y parecido a sol se le hacía. Los sollozos de placer, los susurros y los quejidos impregnaron aquél cuarto de una extraña música, como una composición del viento. 


Julie jamás se había sentido así con nadie, nunca había sentido la desesperación y el placer que sentía en ese momento; le parecía que estaba en otro lugar, donde lo único que importaba en ese momento eran ella y Tom, y no había complicaciones, pesares, sufrimientos ni circunstancias que los separaran.   


Un pequeño rayo de sol se coló por la ventana e iluminó el rostro de Julie justo cuando ambos llegaban a la plenitud del amor. 


- Esto eres para mí, Julie -dijo él en un susurro y todavía temblando- eres un rayo de sol en medio de la oscuridad. 


Se fundieron en un abrazo y una nube ocultó el rayo de sol, como si aquello fuera una señal inequívoca de que ese era el final. 


…………………………………………………………………………………………. 


Pasadas las ocho de la mañana Tom dejó a Julie en la puerta de la casa. Ella entró por la ventana y se estaba dando un baño justo cuando Anne la llamó para desayunar. 


Ya en el comedor, su prima comentó: 


- Julie ¡qué mal te ves!, pareces muy cansada querida…¿dormiste bien anoche?


- Mas o menos…en realidad les quiero decir a los dos que hoy me voy… 


- ¿Hoy?-dijeron ambos al mismo tiempo.

- Sí, lo lamento mucho pero Louis me llamó anoche y parece que adelanta su vuelta a nuestro pueblo. Así que voy a tener que marcharme, lamento que sea así...los voy a extrañar mucho!


Anne y Tim ayudaron a Julie a preparar su equipaje y por la tarde la llevaron a tomar el tren. Cuando éste se puso en marcha Julie comenzó a llorar amargamente, sentía que su corazón se rompía y hubiera deseado ser más fuerte, más decidida, y terminar con Louis, arriesgarse a vivir algo con Tom, aunque eso le hubiese costado lágrimas y sacrificios. Pero ya todo estaba hecho y aunque fuera un día de sol imponente, ella no podía verlo y no lo vería seguramente por mucho tiempo. 

                     FIN DE LA PRIMERA PARTE.


lunes, 26 de octubre de 2026

El quiebre.

 8

“El quiebre”. 



A las cinco de la mañana de ese mismo día el teléfono de Julie sonó. Por supuesto ella no dormía, no podía hacerlo después de lo que había pasado. Seguramente sería Louis, solía llamarla durante las noches si estaba desvelado…no sabía qué iba a decirle, cómo hablar… 


- ¿Hola? -contestó.


- Hola, soy yo… 


- ¿Tom? -dijo ella extrañísima- ¿cómo me llamas a esta hora?


- No puedo dormir, perdóname. Es que no paro de pensar en ti, no puedo dejar de hacerlo… 


- Tom esto no tiene sentido -interrumpió Julie- los dos sabemos que no vamos hacia ningún lado, que nuestras vidas ya están planificadas…no tiene sentido que nos sigamos mortificando así. 


- Julie, si te agradó lo que pasó tanto como a mí es porque no estás segura de lo que vas a hacer, y me refiero a casarte. ¡Al menos reconoce eso!


- Es verdad, no estoy segura pero voy a hacerlo igual porque le debo lealtad y cariño a Louis. A ti apenas te conozco, tienes novia y eres un cantante. No podría soportar la misma vida que soporta mi prima ni nada de lo que tu profesión conlleva. ¿He sido clara? -preguntó. 


- Lo único que me queda claro es que tienes muy poco valor para aceptar tus sentimientos y que para dar excusas y justificarte a ti misma eres una experta. Ves lo que quieres ver. 


Cada palabra de Tom la hería en lo más profundo, como si un dedo se moviera insistentemente dentro de una llaga. Pero no quería escucharlo, no quería la verdad, no quería que la convenciera… 


- ¡Basta ya! ¿Quién te crees que eres para hablarme así? -gritó irritada 


- Julie ven a verme -dijo Tom en cambio, y con una paz admirable. 


- ¡¿Qué?! -ella abrió los ojos incrédula… 


- Que vengas, estoy en mi auto en la puerta de la casa de Tim. Asómate por la ventana. 


Julie no podía creer lo que escuchaba. No dijo ni una palabra y se acercó a la ventana con el teléfono en la mano. Efectivamente vio el auto de Tom estacionado allí. 


- ¿Pero qué haces?. ¿Te has vuelto loco? -dijo la chica finalmente. 


- Ya te dije, no podía dormir y terminé aquí, no lo pude evitar. Ven conmigo y dejemos de hablar por teléfono.


- ¡De verdad perdiste la razón! -exclamó ella- ¿cómo voy a salir a esta hora?. Anne y Tim se darían cuenta, además ya hemos hablado lo suficiente. 


- Es fácil, sal por la ventana. No lo van a notar. Te lo suplico Julie, hablemos una vez más y ya no te molestaré. 


Julie cortó y apagó el teléfono sin dar ninguna respuesta… pensaba en que quería ir con él pero al mismo tiempo sabía que no debía. Se estaba volviendo loca, caminando por la habitación, nerviosa y con un huracán de pensamientos que la invadían al mismo tiempo. Estaba entre lo que debía  y lo que quería hacer… “¡Al diablo con todo!” se dijo a sí misma “mañana me iré y olvidaré todo este asunto tarde o temprano”. 


Con mucho cuidado se vistió y salió por la ventana, no lo pensó más…simplemente lo hizo. Atravesó caminando el parque que hacía de entrada a la casa y llegó hasta el auto de Tom. Éste abrió la puerta y Julie entró. Afuera hacía mucho frío y dentro del auto de Tom sonaba un disco de los Beatles. 


- Gracias por venir…-empezó Tom 


Ella miraba hacia adelante, como absorta en algún pensamiento. 

- Julie, de verdad te lo digo –continuó él- no quiero que sufras ni sufrir yo, pero de verdad que no lo puedo controlar, ¡no puedo!. Me gustas muchísimo. 


Se hizo un interminable silencio. Ella seguía mirando hacia adelante, no parecía estar escuchando lo que él le decía. 


- Te amo Tom –expresó finalmente. 


Él la miró con una expresión de genuina sorpresa.

 Julie  por fin lo miró a los ojos: 


- Si no lo decía creo que me iba a terminar ahogando. Reconocerlo al menos me da algo de paz a pesar de toda la frustración y culpa que siento. 


Tom no sabía qué decirle, se había quedado sin palabras y sólo la miraba, la observaba como buscando una explicación a semejante confesión. Julie interrumpió sus pensamientos: 


- Pero aún así, me voy a casar con Louis y ya te expliqué por qué. Por favor, no me lo cuestiones…-suplicó mirándolo a los ojos. 


- No te lo voy a cuestionar, Julie, te entiendo. A mí me pasa lo mismo con mi novia. 


- Hoy me voy, por la tarde -dijo ella tomándolo de la mano- pero no quería dejar de decirte esto. 


Tom le besó la mano y después tomó su rostro y la besó en los labios intensamente. En un respiro, y con sus rostros muy cerca uno del otro, él propuso: 


- Vamos a mi casa… 


- ¿Tu casa? Está tu novia allí…-dijo Julie en un susurro. 


- No allí, mi otra casa está desocupada… 


Ya no había de qué dudar, las cartas estaban echadas para ella y sabía que no había vuelta atrás.

sábado, 24 de octubre de 2026

El día que todo cambió.

 7

“El día que todo cambió”. 



Pasaron dos semanas en las que se extrañaron pero no se vieron para nada. Ninguno de los dos buscó la forma de verse o de encontrarse. 


Julie esperaba impacientemente que llegara el día de marcharse de aquél pueblo, no podía irse antes de lo pactado, porque de esa manera Tim y Anne sospecharían que algo  había pasado. Todo parecía seguir su curso normal, hasta que llegó una invitación… 


- Anne, me había olvidado de que hoy es el cumpleaños de David, el papá de Tom. Recién me llamó  para invitarnos a la fiesta en su casa, esta noche -dijo Tim.


- ¿En casa de Tom, amor? -preguntó ella.


- ¡Sí! Ya sabes que la casa de Tom es mucho más grande -contestó él, y se volvió hacia Julie: -obviamente que tú vienes con nosotros, Julie; también estás invitada. 


Julie iba a abrir la boca para decir que no, pero se detuvo. Tampoco podía negarse a todo plan por no ver a Tom. 


- Claro que iré-dijo, en cambio. 


- ¡Muy bien! -contestó Anne levantándose de su silla- vamos a ver qué nos vamos a poner… 


Y se llevó a Julie con ella a su cuarto. 


Después de ver muchos vestidos, Julie se decidió por uno de seda azul, que dejaba los hombros desnudos. Anne le dio el visto bueno, sin duda se vería hermosa. 


Por la noche, antes de salir hacia la casa de Tom, Julie llamó a Louis por teléfono para contarle adónde iba, a lo que él respondió muy cariñosamente que disfrutara de la fiesta. Algo le decía a ella por dentro que eso no iba a pasar…o tal vez sí. 

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Llegaron a la casa los tres a las 9 en punto, ya había muchos invitados. Saludaron primero al señor Chaplin por su cumpleaños y le dieron su regalo: una hermosa colección de discos de vinilo que Tim había comprado para él. 


Enseguida vino Tom a recibirlos. Lo primero que notó es lo distinta que se veía Julie con un vestido  y lo hermosa que estaba…Tom no pensó que ella iría y al verla se quedó boquiabierto. Saludó a Tim, a Anne y finalmente a ella. Se dieron un tímido beso en la mejilla pero por un segundo ambos se miraron intensamente. 


- Tom, vamos así le presentamos a Julie a May -interrumpió Tim. 


- Sí, claro, vengan-dijo Tom. 


Ambas fueron presentadas y se saludaron cordialmente. Julie se llevó una impresión bastante buena de May, la de una chica normal y corriente…algo que ella suponía imposible para ser la novia de un famoso. 


Más allá de esto, Julie no se separaba de Anne para nada, no conocía a nadie allí y estaba incómoda, aunque no tenía por qué. 


La noche iba transcurriendo y la casa estaba llena de gente, de repente el celular de Anne sonó y salió a contestar afuera. Tom vio el momento oportuno para acercarse a hablar con Julie. 


- ¡Hola!, ¿cómo has estado Julie?. 


- Bien, Tom ¿y tú?


- Bien…me extrañó no encontrarte por ahí en el pueblo en estas semanas...¿pasa algo? 


- Oh! No, nada…es que no he tenido muchas ganas de salir -mintió ella. 


- ¿Seguiste dibujando? -quiso saber Tom.


- En verdad, no…y no creo que lo haga una vez más -dijo Julie algo tímida. 

- Pero…¿por qué? -se asombró Tom- ¡si es lo que te gusta hacer!


- Tom deja de decirme lo que es bueno y malo para mí -interrumpió ella visiblemente irritada- ¡no necesito tus consejos! 


- ¿Qué te pasa? -contestó Tom asombrado.


- ¡Nada! ¡Y ya! ¡Déjame en paz! -cortó ella y salió de la casa. 


Tom vio que nadie estaba prestando atención a ellos, (la música era ensordecedora) y se fue detrás de Julie… 


- ¡Espera Julie! -pidió él- ¿qué te hecho?


- ¡Déjame! ¿Qué haces? ¡Alguien nos va a ver!


- Nadie nos ve!.. Ahora para y dime qué te pasa conmigo -pidió Tom, decidido. 


- ¡Nada, qué me va a pasar!. Es mejor que me dejes tranquila y vuelvas a la casa, Tom. Esto no es bueno… 


Se hizo un largo silencio en el jardín de la casa. Sólo se escuchaba a lo lejos el ruido de la fiesta y más sonoramente el canto de los grillos. Los dos se contemplaron en silencio algunos minutos, hasta que Tom dijo: 


- ¡Ya sé que no es bueno! ¿Crees que no lo he pensado? Todas las  noches pienso en eso…y pienso en ti, Julie. 


Esa confesión era lo último que Julie quería oír, sabía que era así pero no lo quería oír. 


- Tom yo estoy muy confundida -se sinceró- pienso en ti también…pero tengo a mi novio, con él me voy a casar y eso ya es una decisión tomada. 


Tom no dijo nada y se acercó más a ella. Se dio cuenta de que la respiración de Julie se empezó a entrecortar cuanto él más se aproximaba. Julie estaba nerviosa, casi temblorosa…la proximidad de él la embriagaba de su perfume. Tom se acercó más y la empezó a besar, primero despacio, probando cuál era la reacción de ella y después más intensamente, sosteniéndola por la cintura. Julie jamás se había sentido así, invadida por el deseo y la locura de tener al otro. Tom la besaba y acariciaba más intensamente, cada vez con más pasión. Dejó su boca y empezó a besar sus hombros y su cuello. Julie quería detenerlo pero simplemente no podía, ¡se sentía tan bien! Él le acariciaba la pierna y comenzó lentamente a levantarle el vestido. Ella quería sacar fuerzas de algún rincón de su ser para pedirle que se detuviera, pero su cuerpo le rogaba que lo dejara continuar; no podía parar. Tom empezó a acariciarle la piel desnuda por debajo de su vestido mientras no dejaba de besarla y Julie presionaba la mano de Tom ... En ese instante comenzó a sonar el celular de ella dentro de su cartera. 


Julie reaccionó y se dio cuenta de lo que estaba haciendo…Separó a Tom de ella y tomando su cartera, rápidamente se alejó de allí sin darle a él chance de hacer o decir nada. 


Entró nuevamente a la casa visiblemente perturbada y al verla, Anne exclamó: 


- Julie! ¿Dónde estabas? Te he estado buscando…-e hizo una pausa- ¿qué te sucede? -le preguntó mirándola fijamente. 


Los ojos de Julie estaban desencajados, y se la veía tan nerviosa que hasta temblaba. 


- Oh!. Es que algo me ha caído mal y tuve que salir a tomar aire para ver si me recuperaba…pero sigo mal…Anne, ¿podemos irnos ahora? -suplicó. 


- ¡Claro! Si te sientes mal, ya nos vamos. 


Se despidieron de los presentes y salieron de la casa. Tom salió también a despedirlos, Julie ni siquiera lo miró. 


Al entrar a la casa, May preguntó: 


- Tom ¿dónde demonios te habías metido? 


- Estaba en el depósito viendo si el champagne iba a ser suficiente…-mintió. 


Tom no sabía en realidad cómo se encontraba: sentía una mezcla de excitación, placer, felicidad e infelicidad al mismo tiempo…y tristeza por saber que todo aquél asunto con Julie no conduciría a nada. 

Julie llegó a la casa y al tirarse en su cama se sintió poco menos que una basura…¿cómo había podido hacerle eso a Louis?. ¡Cómo! Él daba la vida por ella si era necesario y ella le había pagado engañándolo con un hombre que apenas había conocido. Su culpa era muy grande y su remordimiento se acrecentaba al pensar en lo bien que se sentía estar en sus brazos, lo placentero que era besarlo y sentir su tacto. Una catarata de emociones la invadió y decidió allí mismo, en ese instante, regresar a su pueblo al día siguiente. Algo les diría a Anne y a Tim, tendría mucho tiempo para pensar durante esa madrugada fría. 




viernes, 23 de octubre de 2026

Tensión y contradicción.

 6

 “La tensión y la contradicción”. 



A Tom no le costaba desaparecer por las tardes, May trabajaba y eso le permitía moverse con libertad. Ya había pasado una semana desde que Julie comenzara a dibujar su retrato y el interés que Tom sentía por ella crecía a un ritmo peligroso, en cualquier momento del día se encontraba pensando en ella, en cómo sería probar sus labios y su piel. Pero no sabía cómo acercársele sin que ella pusiera distancia entre ambos, era evidente que Julie también luchaba con sus sentimientos; Tom lo sabía, no era ningún tonto. 


Esa tarde, Julie estaba a punto de terminar el dibujo ya. Sólo le faltaba definir algunos rasgos. Tom no quería que terminara, sin duda aquello era una excusa para continuar viéndola. En casa de Tim no podría, o no por lo menos como él quería. Julie y él habían charlado muchísimo durante aquella semana , se habían contado innumerables secretos de ambos. Para su sorpresa,  descubrieron que tenían mucho en común. 


- Ya está -dijo ella por fin- mira. 


Tom se acercó y se sentó a su lado en el césped. 


- ¡Es perfecto! -exclamó- nunca me habías dejado verlo hasta ahora… 


- ¿De verdad te gusta?


- ¡Me encanta…! -contestó, y aproximándose más le dio un beso en la mejilla. 


Julie se sintió abochornada, parecía una adolescente a la que le daban su primer beso. Queriendo salir de ese momento, dijo: 


- Bueno, es mejor que nos vayamos… 


- ¡No! Es temprano todavía. Quedémonos un rato más -pidió él. 


Julie tendría que haber dicho que no, pero sinceramente quería quedarse con él. 


- ¿No crees que eres muy joven para casarte? -preguntó él- apenas tienes 21 años… 


- No, no lo creo -dijo ella- no creo que haya una edad para casarse.   


- Yo le tengo miedo a eso, a la rutina del matrimonio, a la calma, me aburre la calma; necesito sentirme vivo -agregó mirándola a los ojos. 


- Bueno…-Julie desvió la vista- pero si se aman yo creo que esas cosas se superan… 


- Es posible, no sé…¿ tú fuiste infiel alguna vez? -soltó por fin él. 


- Nunca! -Julie se ruborizó- nunca lo he sido…¿ y tú?


- Alguna vez…claro. Pero no fue importante como para terminar la relación principal, digamos. 


- ¿Y no sentiste culpa? 


- Un poco, sí. Pero ella no se enteró, así que tampoco es para torturarme con eso… 


- ¡Pero qué fácil arreglas las cosas!-exclamó ella visiblemente ofuscada- engañar a alguien no está bien. 


- No, la verdad que no está bien. Pero a veces la vida te lleva a esas situaciones, además de seguro a mí también me han engañado; y bueno, son cosas que pasan.


- No entiendo cómo puedes tomar todo tan livianamente -contestó Julie irritada 


Tom sonrió, nada más. Se hizo un silencio y ambos se miraron. 


- Bueno, Tom ahora sí me voy -dijo ella levantándose. 


- Está bien, te acompaño unas cuadras… 


- No es necesario -interrumpió ella- iré sola. 


- Oh…bueno, mil gracias por el dibujo!


- De nada, Tom. Nos vemos -saludó Julie, alejándose cuanto antes de él. 


Caminó rápidamente por la calle solitaria que empezaba a oscurecerse al anochecer, una tormenta se aproximaba, pero de seguro no sería tan confusa y explosiva como todos los sentimientos que la azotaban en su interior. Caminaba casi corriendo, parecía que al hacerlo cada vez más rápido olvidaría más fácilmente todo lo que había vivido aquella semana con Tom. 


Se tiró en su cama luego de excusarse para no cenar y respiró aliviada al pensar en que ya todo había terminado, pero secretamente reflexionó en que ya no tendría motivo para volver a verlo. 


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Tom entró a la casa justo cuando May estaba por servir la cena. No quiso comer, poniendo como pretexto el tener dolor de estómago e indigestión. 


Ya en la cama, ella quiso saber.


- Tom, ¿dónde vas todas las tardes?


- Ah…bueno, me siento por ahí en la hierba y me inspiro para componer cosas nuevas, letras, canciones… 


No era la verdad, pero teniendo en cuenta que todo aquello había terminado, era mejor dejarlo así y continuar como si nada hubiera pasado. 


Pero de hecho algo había pasado y así como el sol no puede esconderse detrás de una hoja, así los sentimientos de ambos no iban a tardar demasiado en salir a la superficie.

miércoles, 21 de octubre de 2026

El retrato...

 5

 “El retrato y la mirada del otro” 



Tom se levantó muy temprano aquella mañana. Se duchó y se descubrió sonriendo al pensar en Julie, no podía engañarse más: le gustaba y mucho. No era para menos, era muy hermosa y muy distinta a las otras que había conocido, Julie tenía una sensibilidad especial. Tom no se sentía culpable para nada, después de todo creía que era lógico que luego de estar años con una misma persona sintieras curiosidad por estar con otra. Pero Julie tenía novio y parecía muy formal y seria, Tom no sabía hasta dónde le iba a permitir llegar…De pronto pensó que tal vez no era buena idea seguirla viendo, no quería tener problemas con Tim ni tampoco crearse un problema él…pero sin dudas quería conocerla más… 


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- ¿Te vas? -quiso saber Anne cuando vio a Julie encaminarse hacia la puerta. 


- Sí, Anne…me voy a dibujar un poco, por ahí; tengo ganas de hacerlo. 


- Ah! ¡Muy bien! Te decidiste a dibujar otra vez. Me parece perfecto -le dijo con una sonrisa. 


- Muchas gracias, te veré luego -contestó Julie y salió de la casa. 


Al llegar al lugar, Tom ya estaba allí. Se saludaron y Julie comenzó a explicarle cómo debía ser su postura para que ella lo pudiera dibujar. Cuando se acomodaron, Julie empezó a trabajar en silencio, hasta que Tom habló: 


- ¿Qué es lo más placentero de dibujar?


- Bueno, lo que me pasa a mí es que dibujar me ha permitido ser observadora y conocer lo que hay más allá de las personas y las cosas, más allá de la apariencia, quiero decir. Sólo se puede ser un buen artista si tienes esa parte de tu sensibilidad desarrollada, si no, lo que haces no tiene vida ni significado -hizo una pausa y agregó- ¿Qué es lo que te pasa a ti cuando cantas?. 

- Pienso que algo parecido, canto desde las vísceras, siento cada palabra que digo y a través de la voz canalizo todas esas emociones. 


- ¿Ves? A eso me refiero -acotó Julie- a que lo sientas y los demás lo vean, a que seas transparente. 


- ¿Piensas que soy transparente? -quiso saber Tom.


- Pienso que tus ojos dicen mucho de ti y creo que más allá de las bromas y todo lo que te puedas reír, en el fondo eres una persona muy reflexiva -levantó los ojos del papel y lo miró:- ¿o me equivoco? 


- No, no te equivocas -contestó Tom algo intimidado por lo certero de la respuesta. 


La tarde pasó. Julie no había terminado el dibujo, aún le faltaban muchas cosas. Tom la acompañó caminando unas cuadras. 


- Así que te casas el próximo año…-dijo él con un tono despreocupado.


- Sí, así es. ¿Y tú cuándo te casas?


- No lo sabemos todavía pero supongo que será en cualquier momento. 


Esa noche, Julie se fue a dormir sin hablar por teléfono con Louis. No se sentía con ánimo para llamarlo. ¿Qué le diría? “Hola amor, la pasé de maravilla estas dos tardes con un extraño, dibujando”, definitivamente no podía decir eso. Todo ese asunto la hizo pensar en que debía terminar esa amistad con Tom antes de arrepentirse de algo. Pero al mismo tiempo, empezó a dudar de todo. Si realmente amaba a Louis y deseaba casarse, ¿por qué la seducía otro hombre?. ¿Por qué no podía quitar su sonrisa de su cabeza? Una catarata de pensamientos culposos vino a su mente y secretamente maldijo la hora en que había puesto un pie en Battle.


lunes, 19 de octubre de 2026

Saber ver.

 4

“Saber ver” 



El día siguiente fue raro. Tom se sentía mal, sin saberlo le había pegado a Julie donde más le dolía. Qué pasaría si le pedía disculpas? Pero ella parecía tan inaccesible, tan distante con él, que tal vez complicaría más las cosas. 

 No podía dejar de pensar en ella, su belleza se le hacía extraña, su ensimismamiento, su misterio, lo atraía. Él amaba a May pero la calma y la rutina en la que vivían lo abrumaban, lo ahogaban. Se había empezado a dar cuenta de ello hacía unos meses, pero todos le decían que las parejas de muchos años pasaban por esas crisis y las superaban. Tom sentía que la amaba pero…¿así era?. Qué era aquello que sentía por ella?. ¿Amor verdadero o algo que la rutina había desgastado como el mar a las rocas, mediante un proceso lento y silencioso? No podía responderse esta pregunta, porque sin duda la llegada de Julie a su mundo había trastocado todo la insoportable calma en la que vivía. “Pero si ni siquiera la conozco!” exclamó Tom dejando por primera vez que sus pensamientos salieran por su boca. En ese instante llegó May.


- Hola amor, ¿cómo fue tu cena anoche? -quiso saber ella.


- ¡Oh, estuvo bien! Como siempre. También cenamos con la prima de Anne que llegó hace algunos días a pasar un tiempo aquí- contestó Tom. 


- No sabía eso, ¿quién es ella? -quiso saber May.


- No tengo idea tampoco, querida. Sólo se que vino por un tiempo antes de casarse. 


Queriendo cambiar de tema, Tom sugirió: 


- ¿Hacemos algo esta tarde?


- No puedo, Tom. Quisiera pero tengo trabajo atrasado, no te enojes - pidió ella. 


- No hay problema, cariño. Veré qué hago. 


Tom sabía que no podía enojarse por eso, cuántas veces ella había soportado sus interminables ausencias para los cumpleaños, para fechas importantes…y nunca se había quejado. Ya buscaría él qué hacer. 


…………………………………………………………………………………………… 


Julie salió por la tarde a recorrer un poco los cafés del pueblo y se sentó en una mesa al aire libre, bajo la luz del sol. Llevaba una campera, jeans y botas. Definitivamente, el invierno se acercaba. La temperatura iba en descenso con el correr de los días. Se acomodó el largo pelo negro y algo ondulado, apartándolo de su rostro, y pidió un café. Todavía pensaba en lo que le había dicho Tom la noche anterior y esa pregunta, sobre su deseo personal, había quedado dando vueltas en su cabeza. Pero, ¿por qué se preocupaba ella por lo que sugiriera un desconocido? Porque Tom no era más que eso: un extraño. Una voz conocida interrumpió sus pensamientos. 


- ¡Hola!. Me puedo sentar?- saludó Tom. 


- Sí, claro -respondió Julie sorprendida. 


Tom se sentó frente a ella con su amplia sonrisa y su cabello rubio cayendo a un costado de su cara. 


- Hermosa tarde, ¿verdad? -comentó él.


- La verdad que sí…qué haces por aquí?.


- Nada en realidad, salí a caminar solo porque mi novia tiene trabajo. No me aguanto estar quieto, sin trabajar, sin hacer nada. Unos días sí, después quiero estar en movimiento otra vez. Recuerdo que hace dos años…. 


Tom se empezó a ir por las ramas, y a contar una anécdota muy larga. Julie lo escuchaba con atención y no pudo más que reír, por sus ocurrencias y por cómo se había ido del tema con una facilidad increíble. 


- ¡Bueno! -dijo Tom en un momento- es la primera vez que me sonríes desde que nos conocemos. 


Julie se sonrojó muchísimo y dejó de reír. 

- No dejes de reír, tienes una risa muy contagiosa -agregó él. 


Julie agradeció que llegara el mozo en ese momento con su café, se había quedado sin palabras y tal vez, hasta sin gestos; se sentía intimidada. Tom pidió también un café y se hizo un silencio. 


- Julie quería aprovechar para pedirte disculpas por haberte hecho pasar un mal rato anoche, me quedé mal después de la pregunta que te hice. No fue mi intención… 


- No te preocupes, Tom. De hecho tu pregunta me sirvió para pensar, ¿sabes?. Me encanta dibujar y la pintura también, estudié de niña pero lo dejé; y anoche, reflexionando acerca de lo que preguntaste, empecé a extrañar todo aquello. 


- ¿Y eso es algo bueno? -preguntó Tom bastante sorprendido por la confesión. 


- Sí, claro que lo es. Quisiera empezar a dibujar otra vez, pero no sé… 


- ¿Qué no sabes? -interrumpió Tom- ¡tienes que hacerlo!


- Pero necesitaría papel profesional y lápices también… 


- ¡Muy bien! -dijo él terminando su café- vamos a una tienda que hay aquí cerca y los compramos. 


Julie lo miró extrañada, vaciló un momento y lo siguió finalmente. 


Entraron a la tienda y compraron todo lo necesario, ¡era tan rara toda la situación! No sabía si era correcto o no lo que estaba haciendo. Tom estaba tan entusiasmado como niño con un juguete nuevo. 


- Ahora quisiera ver que dibujes algo-dijo enfáticamente. 


- Bueno…no se qué podría dibujar ahora… -contestó Julie mirando a su alrededor. 


- Vamos a sentarnos por aquí -dijo Tom señalando un lugar entre los árboles- y puedes dibujar esa fuente de agua que está allí. 


Parecía una buena idea. Se sentaron y Julie comenzó a dibujar, Tom la observaba atentamente. 

- Siempre me han dado envidia las personas que saben dibujar y pintar, ¡yo no puedo dibujar ni la típica casita con la chimenea! -dijo él entre risas. 


Julie rió también y agregó:


- Tom, todos tenemos distintos talentos, a muchísima gente le encantaría tener la voz espectacular que tú tienes, seguramente. 


- Ah, es muy lindo de tu parte eso…


- Es la verdad. 


Ella finalmente acabó el dibujo y se lo mostró. No dijo nada, esperando a que él comentara algo. 


- ¡Es hermoso! -dijo Tom visiblemente sorprendido- de verdad que tienes talento. 


- Está bien, no tienes que decirlo por obligación… 


- ¡No! ¡Es verdad! ¿Puedes dibujar personas también?¿Retratos? 


- Bueno, sí. De hecho es lo que más hacía en un tiempo pero ahora no sé… 


- ¡Dibújame a mí! -exclamó Tom con la ansiedad de un niño de cinco años- por favor. 


Julie estaba descolocada. Dudó mucho, no sabía qué hacer. 


- No sé Tom, para dibujarte deberíamos disponer de un lugar tranquilo, deberías tener tiempo para hacerlo, no sé… 


- Tiempo es lo que me sobra, estamos de vacaciones con la banda, y podríamos venir aquí para que trabajes, ¿qué me dices? 


- No sé…¿qué le dirás a tu novia?. No creo que le agrade que pases tiempo solo con otra chica -dijo Julie algo ruborizada 


- ¡Descuida! -rió Tom- algo le diré… 


Finalmente Julie aceptó. ¡Estaba loca! Pero no podía negar que Tom era muy agradable y que volver a dibujar la había hecho sentir bien. 


Esa noche, al irse a la cama, Julie se encontró por primera vez en semanas no extrañando tanto a Louis y pensando más en Tom. Recordaba su risa, su cabello dorado, su elegancia, su modo de hablar, su piel blanca, su perfume. De repente, Julie encontró a Tom peligrosamente atractivo y eso la aterró. Simplemente no podía permitirse poner los ojos en un cantante, que estaba en una pareja de años.

 ¡Y ni hablar de lo que pasaría con ella!. ¿Arriesgaría su boda, su felicidad, su futuro por algo tan efímero? Definitivamente, la respuesta era no. Louis era su amor, el de toda su vida y no pensaba arriesgar nada por el amor de otro hombre que parecía ser tan escurridizo como el viento entre los dedos. Se  mintió a sí misma con que terminaría rápido ese retrato y ya no lo vería más. Así iba a ser. 

domingo, 18 de octubre de 2026

Mirar y reconocer.

 3

“Mirar y reconocer” 



Los días iban pasando lentamente. Anne y Julie pasaban mucho tiempo juntas, contando cosas, hablando del futuro. Una noche, mientras preparaban la cena, Julie le preguntó cómo se mantenía el matrimonio a través de los años. Anne pensó un momento. 


- Mira, Ju, no hay una fórmula. Es decir, tienes que estar segura de tu amor y de poder tolerar todo lo bueno y malo del otro, el matrimonio es algo que se construye día a día. 


- Sí -contestó Julie- yo estoy segura de lo que siento, pero me asusta un poco la convivencia. 


- No te preocupes, miedo tenemos todos. Pero estoy segura de que te irá bien, vas a ir aprendiendo de a poco -la tranquilizó- ah...por cierto, Julie, pon un plato más en la mesa. Viene a cenar Tom. 

Julie pensó en excusarse y decir que no tenía hambre, pero sería muy evidente. No era que Tom le cayera mal en realidad, sino que por alguna razón que ni ella se explicaba, no quería acercarse a él. No le quedó otra alternativa que sentarse a la mesa. Su cara debió expresar algo de su descontento porque Anne preguntó: 


- ¿Te cae mal Tom?


- ¡No! -se apresuró a decir; no quería que su prima pensara que despreciaba a los amigos de Tim. 


- Ya vas a ver cómo te cae simpático, tienes que conocerlo nada más. 


En ese mismo instante sonó el timbre. Tim abrió y saludó a Tom. 


- Pasa Tom, ¿cómo estás? -saludó Anne.


- ¡Muy bien!


- Hola -dijo Julie simplemente. 

- Hola -contestó Tom con una sonrisa, y agregó: May se disculpa con ustedes por no poder venir, pero le surgió algo imprevisto con su trabajo. 


- Ah, no hay problema -dijo Tim. 


Se sentaron a la mesa y se dispusieron a cenar. Julie se sentía incómoda sentada frente a Tom, él comentaba cosas, reía y le hacía chistes, incluso a ella, que por su cara parecía querer estar en cualquier otro sitio menos allí. 


Toda la cena transcurrió así y Julie admitió para sí misma que Tom tenía una sonrisa y un habla cautivadoras. Se encontró mirándolo profundamente cuando los ojos de él se cruzaron con los suyos por unos segundos. Ella se sintió intimidada y bajó la vista inmediatamente. Tom se dio cuenta de lo que había pasado y sonrió, siguiendo con la charla. 


- Estás muy callada Julie -sugirió de repente Tim- vamos, ¡cuéntanos algo que no mordemos! –bromeó.


- Es que no se qué contar, mi vida es aburrida al lado de la de ustedes -contestó con un dejo de tristeza en la voz. 


- ¡Claro que no! -replicó Tom- te aseguro que muchas veces, cuando estamos lejos de casa por semanas, cuando inventan un chisme sobre nosotros, deseamos volver a ser desconocidos y tener vidas normales como la tuya. Créeme que no todo lo que reluce es oro, la fama deja de ser divertida cuando pruebas lo peor de ella. 


Julie se extrañó de escucharlo decir eso, no supo muy bien qué decir. 


- Bueno, no hay mucho qué decir de mí. Me caso y espero tener hijos pronto. Ese sería mi deseo. 


- ¿Y no tienes un deseo personal? -preguntó Tom. 


- Sí…el que acabo de decir -contestó extrañada. 


- Pero ese es un deseo compartido, yo pregunto un deseo personal. Algo que sea una meta u objetivo sólo tuyo, algo que anheles sólo tú para tu vida. 


Julie se quedó tan confundida con esa pregunta que no supo qué contestar, se quedó atónita y Tim lo comprendió porque cambió de tema enseguida.


- Julie, cuando tengas hijos, tráelos, así los malcriamos -bromeó para romper el hielo. 


Todos rieron y la noche terminó en el living, tomando café. 


Esa noche, Julie habló con Louis por teléfono pero no fue igual a las otras veces. Se sintió extraña, como si algo dentro de ella pugnara por salir, pero no sabía qué. Empezó a preguntarse, en la soledad de su habitación y en la oscuridad de la noche, si casarse era lo único que quería hacer en su vida. ¿Dónde había quedado su sueño de convertirse en una artista? Le fascinaba la pintura y el dibujo artístico, de niña había estudiado y pensaba que tenía talento para ello pero lo había abandonado cuando su familia insistió en que no era rentable como profesión. Tal vez tenían razón, pero eso la ayudaba a encontrarse consigo misma y con sus emociones. Igualmente, la idea quedó dando vueltas en su cabeza toda esa noche y todavía escuchaba la risa sonora de Tom en la quietud de la oscuridad.


sábado, 17 de octubre de 2026

El día en cuestión.

 2

El día en cuestión



- ¡Hola Tim! -saludó Tom entusiasmado y entró-. Vengo a esta hora porque se me acaba de ocurrir un arreglo nuevo para la canción que descartamos, ¡creo que con eso podría funcionar! 


Tom estaba tan deseoso de mostrarle a su amigo lo que había pensado que no se dio cuenta de que había otras personas en la sala. 


- ¡Hola Tom! -dijo Anne con una sonrisa. 


- ¡Ay, perdón Anne!. No te había visto. Soy un bruto. 


- Ja,ja, no te preocupes - rió ella, acostumbrada a esas salidas.Lo conocía de años y sabía cómo era. 


- Te presento a Julie, mi prima. Acaba de llegar para pasar un tiempo con nosotros. 


- ¡Hola!. Un gusto conocerte -dijo Tom. 


- El gusto es mío -dijo Julie algo intimidada. 


Recordaba haberlo visto en el casamiento de sus primos pero muy de lejos. No se había atrevido a acercarse a hablarle, temiendo que pensara que lo hacía por interés o por decir que había hablado con el cantante de una banda famosa. Aparte, no tenía nada para decirle. 


 Lo que realmente asombró a Julie fue el cambio que había sufrido Tom desde aquella vez hasta ese momento. Las revistas no mentían cuando decían que estaba muy delgado. Lo observó disimuladamente mientras éste hablaba con Tim. Tenía puesto un jean, una campera negra y unas zapatillas blancas. Era muy alto y su cabello rubio brillaba.

 

- Bueno, como siempre caes bien parado! -comentó Tim entre bromas- de seguro Anne tiene mucho que hablar con Julie, así que podemos irnos al estudio a que me muestres qué es eso que pensaste. 

Habiendo saludado, ambos se fueron a la parte de atrás de la casa, donde Tim tenía montado el estudio con todos sus teclados e instrumentos. 


- La cara de esa chica me es familiar -dijo Tom ya en el estudio. 


- Claro que sí, de seguro la viste en mi boda -contestó Tim.


- Ah, claro…de ahí. 


Tom se quedó pensativo, trató de recordar si la había visto pero no pudo. 


- Es muy joven, ¿no? -preguntó enseguida. 


- Tiene 21 años. Por qué? Es chica para ti… -insinuó Tim queriendo adivinar una segunda intención en esa pregunta. 


- Ey!. Yo no pregunté por eso. Es simple curiosidad. Además sabes bien que May y yo vamos a casarnos. Sólo falta poner la fecha. 


……………..…………………………………………………………..……………… 


Julie habló por teléfono con Louis esa noche, diciéndole lo mucho que lo extrañaba y cuánto deseaba estar con él pronto. Louis le explicó que el trabajo en Londres estaba marchando de maravilla y que con ese dinero lograrían solventar los últimos detalles de la boda. 


En los días siguientes, Julie se dedicó a recorrer Battle. Le fascinaba la historia de ese pueblo, la cultura y la mística impregnada en esas calles, en los árboles, en la gente. Pronto se encontró averiguando más de ese lugar, sentándose a un lado del camino para respirar ese aire puro, para contagiarse de ese extraño espíritu que parecía inundar al pueblo de un aura especial. Sin dudas, impactante. 


……………..…………………………………………………………………………….

 

Tom entró a su casa en el preciso instante en que May estaba preparando la mesa para almorzar. 


- ¡Hola mi amor! -dijo ella abrazándolo- ¿cómo te fue?


- Digamos que bien, pero no nos ponemos de acuerdo con muchas cosas y eso nos atrasa y nos pone de mal humor. 


- No te inquietes, ya se solucionará, como ha pasado antes -lo tranquilizó ella. 


En esos momentos, Tom se daba cuenta de lo mucho que necesitaba a May en su vida, como la había necesitado en esos momentos terribles que había pasado en los que se sentía solo en un abismo negro y sin salida. Ella había estado allí y para Tom eso no tenía precio. Sería un lazo entre ambos para toda la vida. 


Sin embargo, durante el almuerzo no pudo evitar recordar los ojos de Julie que por alguna extraña razón lo habían cautivado. Eran profundos y le recordaban el color del mar por las mañanas, cuando aún no amanecía. Era increíble cómo, aún cuando un rato después estaba haciendo el amor con su novia, al cerrar los ojos lo veía todo de ese color: gris azulado. 


viernes, 16 de octubre de 2026

En el principio...

 1

En el principio…



Era visible la llegada del otoño en Battle, las hojas caían como los copos de nieve en los días más fríos de invierno. Era hermoso ver ese espectáculo desde la ventana de un tren que se aproximaba al pequeño pueblo al sur de Inglaterra. Julie observaba el paisaje con una mezcla de excitación y asombro, no conocía el lugar y estaba deseosa de llegar y encontrarse con Anne, su prima. Hacía años que no se veían, exactamente desde el casamiento de ella. Tres años habían transcurrido desde entonces; y ahora Julie llegaba a pasar una temporada con su prima y su marido, Tim. Julie había conocido a Tim el día de la boda con Anne, y aun en el tren recordaba lo bien que le había caído el marido de su prima, nada que ver con lo que ella imaginaba que sería una estrella de rock: pedante, conversador, con ínfulas de superioridad…todo lo que suponía se había derribado al conocer a aquel hombre común y corriente, tímido y amable. Tal vez por esa razón, Julie se había decidido a aceptar por fin, ante la insistencia de Anne, el pasar un tiempo con ellos en Battle, antes de su propia boda. Eso le hizo recordar a Louis… tomó su bolso y extrajo de su billetera la fotografía de su novio. En ese instante, como si una ráfaga de viento hubiera atravesado de repente un calmo atardecer, vinieron a su mente los recuerdos del baile de graduación de la escuela, donde Louis se le declarara. Aquella noche de mayo sería inolvidable para ambos: sentados en el auto, con la lluvia como único testigo, se dijeron todo lo que sentían y hoy, tres años más tarde, esperaban con impaciencia el día de la boda que se había fijado para comienzos del año siguiente. Ensimismada en aquellos pensamientos, el sonido de su celular la hizo reaccionar. Era un mensaje de texto, de Louis: te amo y ya te extraño. Julie se conmovió y se apresuró a contestarle. Sabía que se extrañarían demasiado esas semanas, pero él se había tenido que mudar a Londres también por trabajo y de allí había surgido la idea de ella de irse a Battle durante ese tiempo, ya que de todos modos estarían separados durante semanas. “Pronto estaremos juntos definitivamente, mi amor” pensó ella mirando la foto. En ese momento el tren se detuvo. 


Julie tomó sus cosas y descendió. Allí la estaban esperando Anne y Tim con una gran sonrisa. 


- Julie! -exclamó su prima- qué bueno que ya estás aquí! – se apresuró a abrazarla. 


- Hace tres años que no nos vemos! -dijo Julie con alegría, y mirándola agregó- ¡pero no has cambiado nada! 


- ¡Tú sí! -dijo Anne- ¡estás muy bonita!. 


- Ja,ja… -rió Julie- es el amor…. 


- ¡Ya lo creo!


Julie se volvió hacia Tim y lo saludó: 


- ¡Hola Tim! ¿Cómo estás?. 


- ¡Muy bien! -contestó él- ¡qué bueno volver a verte! 


Realmente Julie estaba más cómoda allí de lo que en realidad pensaba. Tim tomó su equipaje y lo puso en el baúl del auto. Enseguida se subieron los tres y emprendieron el camino hacia la casa del matrimonio. Julie no podía creer lo hermoso que era Battle, a medida que atravesaba el auto aquellas calles se sentía más y más invadida por el aroma, el paisaje, la gente, los sonidos, las hojas cayendo interminablemente…. Era como un deleite para los sentidos. 


Llegaron a la residencia, y ésta le gustó aún más. Un parque inmenso en el frente y la casa más adentro. Era maravilloso. Bajó del auto aún impresionada por la belleza de todo aquello. Anne lo notó y le dijo: 


- Te gusta, verdad?.


- ¡Me impresiona! Es hermoso todo! Creo que aquí la voy a pasar muy bien. 


Luego de ingresar, la dueña de casa la condujo hasta su cuarto, que estaba en la planta baja, y se dedicó después a mostrarle toda la propiedad. Mientras recorrían la planta alta, Julie preguntó: 


-Tim no sale de gira?

- No ahora -respondió su prima- la banda se tomó un descanso de la grabación del nuevo disco. Luego, sí; cuando esté terminado empezará la gira. 


- ¡Qué bien!. Entonces puede estar un tiempo contigo. 


- Sí, la verdad es que cuando sale de gira lo extraño demasiado. Pero supongo que ya me he acostumbrado -sonrió. 


Pronto anocheció y después de cenar los tres se sentaron a charlar en el living mientras tomaban café. Julie estaba encantada con sus primos y ni en su más fantástico sueño imaginó que toda su tranquilidad se vería derrumbada luego de que en ese preciso instante sonara el timbre de la casa. 




jueves, 15 de octubre de 2026

Sunshine

 



Otra historia!

 Hola,lectores de todo el mundo. Les agradezco sus visitas y lecturas,son mi motor para seguir escribiendo y publicando 🩷

Les cuento que ahora voy a republicar un pequeño Fan fiction que escribí allá por el 2008. Tal vez les guste leerlo y dejarme sus comentarios! 

En la próxima entrada,va el título y el índice de contenido,como para que se hagan una idea de lo que se trata. Obviamente es una historia de amor.


domingo, 11 de octubre de 2026

El cuervo (homenaje a E. Allan Poe)

 ¿Quién me puso el hábito de demonio en la noche plutónica? Fue un hombre atormentado por fantasmas, sentado patéticamente junto a una chimenea; rumiaba su dolor. Yo solo entré por la puerta aquella noche porque buscaba compañía. La soledad llega a desesperar aunque estés casado con ella. 

Golpeé esa puerta por azar y el tal hombre me abrió. Comenzó a hablar de cosas que yo no entendía pero la necesidad de compañía y la curiosidad por tan peculiar humano me ganaron. Me pareció entretenido contestar a sus requerimientos disparatados con “nunca más” , una frase que aprendí no me acuerdo dónde ni con quién. Él creía que yo traía un mensaje del más allá, de una mujer amada o de un Dios que lo condenaba pero no lo saqué de su error porque quise comprobar hasta qué punto la raza humana se aferra a lo que sea para explicar el dolor, para trascender o simplemente para buscar justificación a la vida. Siguió hablando hasta que se cansó y comenzó a escribir. Yo seguí aquí, en el busto de Palas, entendiendo que ya no podría moverme porque estaba siendo, quizás, inmortalizado en un poema. Escuché que el pobre tipo se murió borracho en un callejón. Lógicamente, esta vida no era para él. Lo supe por una conversación de unos amigos que vinieron a juntar sus cosas y que cuando me vieron, huyeron gritando como si yo fuera ese demonio que cuenta el poema. ¡Miserables humanos! ¡Si entendieran que todos estamos solos y tenemos miedo! Todas las criaturas de este mundo.



viernes, 2 de octubre de 2026

El cofre de la memoria.

 Entre rosas y gardenias, tardes ventosas. Discusiones sin sentido. Los olores del tuco del domingo. Harina. Lágrimas. Carcajadas. Manos callosas. Pies invencibles. ¿Adónde fue?

 Se olvidó todo al lado de una cama de hospital. La dejamos allí. Tendida. Inerte. En ese cofre dormido de la memoria. Tapamos la culpa con la autocompasión. De su cuerpo ni las cenizas quedaron. Qué fortuna, su espíritu es eterno.