Buscar este blog

martes, 27 de octubre de 2026

El amanecer...

 9

“El amanecer y el adiós”. 



En efecto, la casa era como la había descrito Tom en el camino: pequeña y con pocos muebles, ya que nadie la habitaba. Tom la había comprado hacía un par de años y le gustaba irse allí a tocar el piano y componer o simplemente a estar solo. Nunca había llevado a nadie , ni siquiera sus familiares más cercanos sabían que esa casa existía. May lo sabía pero nunca iba, no había nada que le interesara. 


Tom tomó a Julie de la mano y la llevó hasta uno de los cuartos, donde buscó en una pequeña caja el dibujo que ella había hecho. 


- Este será mi recuerdo de ti, Julie. Cada vez que lo mire, será como si tú estuvieras conmigo. 


- Entonces tú también deberías darme algo para que te recordara -sugirió ella. 


Tom buscó dentro de la misma caja y encontró una pulsera que había comprado en Londres hacía años. 


-Recuerdo que me gustaba mucho esta pulsera y la compré con el único dinero del que disponía en ese momento. Te la regalo, tiene mi nombre grabado. 


Julie tomó la pulsera y se la colocó con cuidado. Eran casi las seis de la mañana pero aún estaba muy oscuro, era invierno. En la casa sólo había una lámpara que iluminaba tenuemente a los dos amantes parados uno frente a otro, en silencio y contemplándose. 

Ella se acercó y lo abrazó por la cintura. Él bajó su rostro y la besó. Se empezaron a acariciar por debajo de la ropa. Tom no dejó de besarla mientras le quitaba el sweater; le acomodó su largo pelo negro y le empezó a desabrochar la camisa. Finalmente se la quitó completamente y la hizo sentar sobre sus piernas, sentándose él, a su vez, sobre la cama. Se besaban y acariciaban cada vez más fuertemente, sus respiraciones se entrecortaban, parecía que en la habitación no quedaba suficiente aire para respirar. 


Tom empezó a desprenderle los botones del jean, uno a uno. Julie se sentía invadida por el deseo de tenerlo de una vez…sin perder el tiempo le quitó la camisa y lo abrazó para que ambos pudieran sentir más intensamente el calor de la piel del otro. Pronto estaban completamente desnudos y acostados sobre la cama que sólo tenía una manta. 


Tom se acomodó sobre Julie y la aferró contra su cuerpo, y con el correr de los minutos la habitación parecía llena de chispas que salían de ambos cuerpos. Ella acariciaba su espalda, y hundía sus dedos en su cabello, que tan hermoso y parecido a sol se le hacía. Los sollozos de placer, los susurros y los quejidos impregnaron aquél cuarto de una extraña música, como una composición del viento. 


Julie jamás se había sentido así con nadie, nunca había sentido la desesperación y el placer que sentía en ese momento; le parecía que estaba en otro lugar, donde lo único que importaba en ese momento eran ella y Tom, y no había complicaciones, pesares, sufrimientos ni circunstancias que los separaran.   


Un pequeño rayo de sol se coló por la ventana e iluminó el rostro de Julie justo cuando ambos llegaban a la plenitud del amor. 


- Esto eres para mí, Julie -dijo él en un susurro y todavía temblando- eres un rayo de sol en medio de la oscuridad. 


Se fundieron en un abrazo y una nube ocultó el rayo de sol, como si aquello fuera una señal inequívoca de que ese era el final. 


…………………………………………………………………………………………. 


Pasadas las ocho de la mañana Tom dejó a Julie en la puerta de la casa. Ella entró por la ventana y se estaba dando un baño justo cuando Anne la llamó para desayunar. 


Ya en el comedor, su prima comentó: 


- Julie ¡qué mal te ves!, pareces muy cansada querida…¿dormiste bien anoche?


- Mas o menos…en realidad les quiero decir a los dos que hoy me voy… 


- ¿Hoy?-dijeron ambos al mismo tiempo.

- Sí, lo lamento mucho pero Louis me llamó anoche y parece que adelanta su vuelta a nuestro pueblo. Así que voy a tener que marcharme, lamento que sea así...los voy a extrañar mucho!


Anne y Tim ayudaron a Julie a preparar su equipaje y por la tarde la llevaron a tomar el tren. Cuando éste se puso en marcha Julie comenzó a llorar amargamente, sentía que su corazón se rompía y hubiera deseado ser más fuerte, más decidida, y terminar con Louis, arriesgarse a vivir algo con Tom, aunque eso le hubiese costado lágrimas y sacrificios. Pero ya todo estaba hecho y aunque fuera un día de sol imponente, ella no podía verlo y no lo vería seguramente por mucho tiempo. 

                     FIN DE LA PRIMERA PARTE.


No hay comentarios:

Publicar un comentario