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viernes, 6 de noviembre de 2026

Algo en el aire.

 13

“Algo en el aire”. 



Se estaba haciendo de noche.

 Julie caminaba apurada por llegar al estudio, Tim necesitaba la billetera para comprar un instrumento nuevo antes de que cerraran los negocios. Las luces comenzaban a encenderse en las calles, la gente parecía más alegre por la llegada definitiva de la primavera y el buen clima. Julie decidió no pensar durante el camino en que iba a ver a Tom en el estudio, ya estaba cansada de sentirse mal o avergonzada por algo de lo que no tenía porqué; a demasiadas cosas había renunciado ya en la vida como para seguir pensando en lo que dirían los demás. 


Finalmente llegó al estudio y tocó el portero. Tim le abrió y Julie ingresó. Llevaba puesto un jean, zapatillas y una remera color verde muy sencilla. 


- ¡Qué bueno que pudiste venir, Julie! -dijo Tim. 


- Seguro Tim, aquí tienes tu billetera -contestó ella, entregándosela. 


- Julie, te presento a Richard -dijo Tim, señalándolo 


- Hola Richard, encantada -dijo ella con una sonrisa. 


- ¿Qué tal? -contestó Richard- igualmente encantado de conocerte. 


- Bueno, a Tom ya lo conoces… - sugirió Tim 


Julie se dio vuelta y vio a Tom a un costado de ellos, mirándola con un aspecto serio e intentando parecer despreocupado. 


- Sí, claro que nos conocemos…¿cómo estás Tom?


- Bien, Julie ¿y tú? -le contestó,mientras se acercaba a darle un beso. 


- Bien, gracias. 


- Bueno, yo me voy a comprar el teclado antes de que cierren el negocio -cortó Tim- Julie, por favor espérame aquí así te llevo a tu casa cuando me voy a la mía. 


- No es necesario Tim, yo puedo volver caminando -contestó Julie. 


- No, no -dijo Tim- te tomaste la molestia de venir hasta aquí…yo te llevo, espérame unos minutos nada más. 


Tim le pidió a Richard que lo acompañara y Tom y Julie se quedaron solos allí. 


- Siéntate -invitó Tom. 


Julie se sentó en un sillón que había allí y que parecía muy cómodo. Tom se sentó en otro, frente a ella. Ambos se miraban y desviaban la vista continuamente. Tom la observó y la vio más bonita que nunca, a pesar del cansancio por el ajetreo del día, le parecía que nunca la había visto tan bella. Pasaron algunos minutos que parecieron días eternos debido a la tensión que había en el aire, hasta que ella dijo: 


- Y… ¿cómo has estado Tom? ¿Te casaste? -se atrevió a preguntar.


- No, no me casé aún -hizo una pausa y continuó- supe que tú no te casaste finalmente…lo siento.


- A mí no me dio pena -contestó Julie- al contrario, me liberé. 


- ¡Ah!...bueno, supongo que así es mejor… -respondió Tom evidentemente sorprendido- como estabas tan decidida a casarte… 


- Sí, pero con el correr de las semanas cambié de parecer e hice muy bien; no me arrepiento para nada. 


Lo que a Tom le causaba más estupor era verla frente a él tan madura, tan decidida.


- Bueno, Julie, si fue lo mejor para ti, me alegro -contestó al fin. 


Julie no se sentía ya intimidada o mal, era como si hubiese estado esperando ese encuentro para darse cuenta de que Tom y ella seguían unidos de alguna manera imperceptible pero cierta. Ya no le tenía miedo a él ni a lo que pudiera pasar. 


- Aún conservo tu dibujo -soltó Tom, finalmente. 


- Pensé que lo habías perdido o tirado…-contestó ella sorprendida. 


- ¡No! Aún lo tengo y lo miro siempre. Me recuerda a ese tiempo tan hermoso que vivimos juntos. 


- La verdad es que sí, pero si hay algo de lo que me arrepiento es de no haberlo vivido mejor. 


- ¿Mejor? -dijo Tom. 


La charla se estaba yendo hacia un lugar que ninguno de los dos esperaba. 


- Sí, mejor. Quiero decir con más alegría y con menos culpa -explicó ella. 


Era evidente que para ella no se había terminado…pero, por el contrario, esta vez era Tom quien no quería caer otra vez, no quería perder la seguridad que le daba su pareja de tantos años por una chica que le gustaba mucho más, pero que suponía tomar un riesgo tan grande para el futuro que simplemente no se atrevía. Unos años antes seguramente ni lo habría pensado…pero hoy… 


- Vamos Rich, ayúdame a ponerlo por ahí -dijo Tim entrando al estudio con el teclado nuevo. 


Lo dispusieron en el lugar que habían convenido anteriormente y luego Tim, mirando a Julie, dijo: 


- Ya podemos irnos. Yo ya me voy a casa. 


- Bien -dijo la chica, levantándose del sillón. 


Tom también se paró y tomó sus cosas para marcharse, al igual que Richard. Los cuatro salieron del estudio. La noche se hacía cada vez más estrellada y fresca. Se despidieron todos en la puerta y Julie y Tim se fueron primero. 


Tom tomó su auto y no fue directo a su casa. Manejó sin rumbo por un rato, mientras pensaba en qué haría ahora que ella había vuelto a aparecer en su vida; algo le decía que ese imán que los atraía desde el primer día no se había roto nunca y que seguramente volverían las interminables noches de insomnio en las que se volvía loco pensando en ella.


jueves, 5 de noviembre de 2026

Tu voz.

 12

“Tu voz”. 



Tom y May llegaron a su casa en Londres luego del almuerzo. Mientras dejaban sus cosas, ella comentó: 


- Tom me olvidé de contarte que en el restaurant estaba Julie, la prima de Anne, ¿la recuerdas?


Tom la miró repentinamente y no hizo ningún movimiento, ni siquiera pestañeó. 


- ¿Qué te pasa? -dijo ella- ¿acaso no la recuerdas?


- Eh…sí, claro…pero… ¿cómo yo no la vi?. ¿Estás segura de que era ella?


- ¡Sí, cariño! ¿Por qué te extraña tanto?. 


- No, por nada…sólo que… como no la vi… 


- Claro, porque fue a la salida, tú te quedaste hablando con ese amigo tuyo. 


- Ah…¿y qué te dijo?.


- Nada en sí, sólo que vivía en Londres y que estaba apurada por llegar a su trabajo. Por eso te dejó un saludo nada más. 


Tom estaba demasiado confundido, se fue a dar un baño y debajo de la ducha pensaba mil cosas a la vez. ¿Por qué demonios Julie tenía que volver a aparecer en su vida, ahora que todo estaba tranquilo y sin inconvenientes? Él quería hacer buena letra, pero se conocía a sí mismo y sabía que si se la volvía a cruzar iba a nacer otra vez en él ese deseo desesperante de tenerla y hacerle el amor. Había sentido ese deseo desde que la viera, quizás la primera vez, y no sabía bien por qué. Pero ¿en qué pensaba? ¿Cómo podía suponer él que una muchacha tan bella iba a estar sola?. Seguramente se había separado del inútil con el que iba a casarse porque no le daba lo que ella necesitaba, pero de seguro ahora habría otro hombre en su vida…tal vez por eso no había querido encontrarse con él… 

…………………………………………………………………………..………………. 


Tres días después de este acontecimiento, Tim caminaba en dirección a su departamento cuando divisó a Julie en la vereda luchando con cajas y muebles. 


- ¡Qué bien!, ¡veo que ya te estás mudando!.


- Tim -exclamó Julie en la vereda del edificio y cargando las cajas- ¡qué bueno volver a verte! 


- ¡Igualmente Julie!. Anne me avisó que hoy te mudabas. Mi departamento está en el edificio de aquí enfrente: 5º piso “a”, para cuando necesites algo. 


- Gracias Tim, lo tendré en cuenta. 


- Pero déjame ayudarte con esas cajas-dijo él, apresurándose a tomarlas. 


La ayudó a acomodar las pocas cosas que Julie tenía en el pequeño departamento: ordenaron la biblioteca, la cama, la ropa en el mueble correspondiente y algunos otros objetos. 

Por fin, Tim se marchó cuando ya casi todo estaba en su lugar. A Julie le agradaba mucho el departamento, lo único que le preocupaba es que vivía en el décimo piso e iba a ser una complicación el día que no funcionara el  ascensor…pero por lo demás, todo iba marchando excelente… 


De repente, abrió los ojos y vio que Tim se había olvidado la billetera sobre la mesa. Enseguida buscó su número y marcó para avisarle. 


……………………………………………………………………………………… 


El celular de Tim sonaba en el estudio, pero él no estaba. Lo había dejado sobre el sillón y había salido a hacer una compra. Le molestaba tener que llevar el maldito aparato con él para todas partes. Cuando escuchó que no paraba de sonar, Tom atendió. 


- Hola.


Julie reconoció la voz de inmediato, iba a cortar pero sería muy grosero de su parte… 

- Hola, Tom -contestó tímidamente- ¿no está Tim allí?.

- ¿Julie?... -La voz de Tom sonaba entre sorprendida e incrédula. 


- Sí, Tom. Soy yo. 


- ¡Ah!. ¿Cómo has estado, Julie?


- Bien, gracias. ¿Y tú? -respondió ella no creyendo todavía que estaba hablando con él después de dos años. 


- Estoy bien, como siempre. May me comentó que te vio el otro día en el restaurant -dijo despreocupadamente. 


- Ah!...sí, bueno…perdóname por no quedarme a saludarte Tom, es que me tenía que ir enseguida -se excusó tratando de sonar convincente. 


- No te preocupes… 


Se hizo un corto silencio en la conversación. 


- Bueno Tom…yo llamaba para decirle a Tim que olvidó su billetera en mi casa esta tarde, ¿puedes avisarle?


- ¿En tu casa? -dijo Tom poniendo una cara extraña- ¿y qué hacía él en tu casa?


- Me ayudó a mudarme; me mudé frente al edificio donde está el departamento de Tim. 


-No sabía eso…Tim no me dijo nada -dijo él, arrepintiéndose de su comentario al instante. 


- Eh, bueno…¿le puedes avisar entonces? -completó Julie. 


- Sí, claro. Descuida, yo ahora le diré. 


Se hizo otro silencio, como si ninguno de los dos quisiera cortar la comunicación, hasta que ella dijo: 


- Bueno, gracias Tom. Adiós. 


- Adiós, Julie. 


Tom no se había preparado para volver a escuchar su voz después de tanto tiempo y el llamado lo dejó perplejo. Como si le hubieran dado una noticia terrible y tardara en reaccionar. Sonrió pensando que ya casi había olvidado la dulzura de su voz y la musicalidad que ella parecía ponerle a las palabras. Para Tom, en la boca de ella todo sonaba diferente, armonioso, las palabras encajaban perfectamente como en una fórmula mágica. De repente, se encontró deseando verla otra vez. Pero si el solo hecho de escucharla hablar le había provocado eso…cuánto más le causaría el verla... 


- ¿Por qué estás con mi teléfono en la mano, Tom? -interrumpió sus pensamientos Tim, entrando al estudio -¿llamó alguien?


- Sí, llamó Julie, tu prima. Dice que olvidaste tu billetera en su casa hoy. 


- ¡Ay!, menos mal que la dejé ahí. Pensé que la había perdido en la calle. Recién cuando salí me di cuenta de que no la tenía. 


Hizo una pausa y luego agregó: 


- ¡Maldición! Sin la billetera no tengo la tarjeta para comprar el instrumento que acabo de ver.


- ¿Y por qué no le dices a tu prima que te la alcance? -acotó Richard- si ella te puede hacer el favor… 


Tim pensó que era una buena idea, así que llamó a Julie por teléfono y ella accedió enseguida, después de todo, no tenía nada qué hacer aquel día.



martes, 3 de noviembre de 2026

Tu nombre.

 11

“Tu nombre”.



El día era hermoso y soleado en Londres, el invierno había quedado atrás. Tom, Tim y Richard trabajaban en el estudio intentando hacer algunos covers. Las cosas habían salido de maravilla para la banda en los últimos años y pensaban seguir por el buen camino mucho tiempo más. Entre arreglos, pianos y notas, no escucharon el celular de Tim que sonaba insistentemente. Por fin, cuando paró la música, Tim lo escuchó y contestó: era Anne. 


Cuando volvió, sonreía ampliamente. 


- ¿Qué pasó Tim? -preguntó Rich- ¿te ganaste algún premio?.


- Anne me acaba de dar una noticia magnífica, nuestra prima Julie por fin consiguió empleo en Londres. Me alegro por ella, después de tanto luchar… 


Tim siguió hablando pero Tom no lo escuchaba. Se había quedado perdido en sus pensamientos desde que escuchara pronunciar un nombre nuevamente: Julie. Saliendo de su ensimismamiento, por fin interrumpió a su amigo: 


- Espera, Tim. ¿Cómo que consiguió trabajo aquí?, ¿acaso no vive en un pueblo del interior?


- Vivía, Tom. ¡Estás atrasado con los chismes! -dijo Tim riendo-. Hace como un año y medio que vive en Londres y ahora consiguió trabajo como artista/dibujante para una discográfica. 


- ¡Ah! -contestó Tom, sorprendido-… ¿vino con el marido?


- ¿Qué? ¿acaso yo no te había contado? -dijo Tim arqueando las cejas-. Julie no se casó, rompió con su novio semanas antes de la boda, nadie sabe por qué. 


Un baldazo de agua fría en ese momento hubiera pasado desapercibido para Tom. Se quedó estupefacto y notoriamente sorprendido, hasta que dijo: 

- No Tim, no me habías contado nunca…¡qué raro! -enfatizó intentando parecer natural. 


- La verdad que sí, la madre de Julie le dijo a Anne por teléfono que la muchacha volvió muy rara de Battle…y a decir verdad a mí me hizo mucho ruido que se marchara tan repentinamente, algo debe haber pasado pero ni Anne sabe qué. 


- Seguramente conoció a otro hombre -teorizó Rich. 


- Mmm, no lo creo -contestó Tim- de haber conocido a otro se hubiera quedado con ese otro y por lo poco que sé, ha estado sola desde ese momento… 


Tom escuchaba todo el diálogo y por dentro se retorcía pensando que sin querer había arruinado la felicidad de la chica, no podía evitar suponer que ella hubiera seguido su vida normalmente si él no se hubiera puesto en su camino. Aunque muy dentro sentía cierto placer egoísta sabiendo que ella no se había casado y tal vez si él la encontrara por ahí…¡No! ¡Definitivamente no! No iba a hacerle eso a May otra vez. Esta vez Tom estaba decidido a que las cosas fueran diferentes: no se iba a cruzar con Julie y si se cruzaba, iba a hacer un gran esfuerzo por evitarla. Londres era una ciudad inmensa y las posibilidades de encontrarse eran ínfimas. “Ya basta de tonterías”, se dijo. Tom pensó que era hora por fin de sentar cabeza y terminar con devaneos de adolescentes; aunque lo que él había sentido por Julie no era una estupidez, había sido un sentimiento realmente fuerte…¿o todavía lo era?. De cualquier manera, se prometió a sí mismo hacer buena letra esta vez. No obstante, cumplir con lo que prometía no era precisamente su característica principal. 


…………………………………………………….…………………………………….. 


El celular de Julie no paraba de sonar. Se apresuró a atender, buscándolo en su cartera mientras salía de la oficina donde había firmado el contrato de trabajo. 


- ¿Hola? -contestó al fin.


- Hola Julie, soy Anne, ¿cómo has estado?


- ¡Hola!, qué alegría escucharte.


- ¡Igualmente, querida!. Supe por tu madre que conseguiste trabajo. ¡Te felicito!


- ¡Si! ¡Muchas gracias! Justamente salgo de firmar el contrato. Estoy feliz. Ahora lo único que me queda es buscar departamento para mudarme. 


- Sí, algo me contó la tía -prosiguió Anne- es por eso que te llamaba, para decirte que Tim me ha comentado que se desocupó un departamento frente al edificio donde está el nuestro, en Londres. Tal vez si te apuras, puedes llegar a rentarlo. Es más, el dueño conoce a mi marido y si le dices que eres su prima seguro no tendrá inconveniente. 


- ¡Oh! Muchísimas gracias, Anne -exclamó Julie- no se cómo agradecerte…de verdad que eso me estaba preocupando. 


Cuando Julie cortó sintió que definitivamente la suerte por fin se estaba poniendo de su lado. Todo estaba saliendo de maravillas y eso la hizo caminar más alegremente por las calles londinenses. Incluso se sorprendió tarareando una canción cuando entró a un restaurant a almorzar. 


…………………………………………………………………………………………… 


- ¿Qué tal está la comida, mi amor?


May le hablaba pero Tom estaba inmerso en sus pensamientos desde la mañana, ajeno al mundo que lo rodeaba. 


- ¿Qué rayos te pasa?! -exclamó ella por fin- desde que te pasé a buscar por el estudio que estás callado, distante. 


- ¡Oh! Nada…es que… -no sabía qué excusa poner- me duele mucho la cabeza, no sé por qué. 


- Pues compramos alguna aspirina y se soluciona, ¿quieres que vaya y te compre?


- No mi amor, no te preocupes…comamos tranquilos. 


 Julie comía distraídamente hasta que una voz conocida le llamó la atención. Venía del otro lado del restaurante, era inconfundible…¿sería…? Con mucho cuidado, dejó los cubiertos sobre la mesa y disimuladamente se acercó a la pared que dividía el lugar en sectores. Cuando lo vio, su rostro se volvió semejante al de una persona que ha visto un espectro. Empalideció y se quedó tiesa, como si hubiera estado enyesada de la cabeza a los pies. Tom no la veía, continuaba hablando…no estaba distinto a como lo viera ella la última vez. Sólo tenía el pelo más corto y el semblante más maduro, pero todas las demás cosas que la habían enamorado de él continuaban allí. 


Julie se dio cuenta de que mucha gente la observaba allí parada. Así que con cuidado, volvió a su mesa, bastante aturdida pidió la cuenta, pagó y se disponía a irse cuando Tom y su novia también salían.

 May la vio y se acercó a saludarla, Julie deseó tener una varita mágica para desaparecer en ese instante. Tom se había quedado más atrás, hablando con un amigo y aún no la había visto. 


- ¿Cómo estás?...Julie, ¿verdad? -dijo May acercándose. 


- ¡Hola!. Sí…estoy bien ¿y tú?


- Muy bien, ¿qué haces por aquí?.


Julie estaba visiblemente nerviosa, no quería encontrarse con Tom por miedo a quedarse con la boca abierta frente a él o a empezar a decir incoherencias. 


- Vivo en Londres, de hecho -dijo al fin- eh…mira me da gusto volver a verte pero me tengo que ir urgente a trabajar. Discúlpame y saluda a Tom de mi parte. 


- Seguro, adiós –contestó May. 


Julie salió de allí casi corriendo, no quería encontrarse con él. Atravesó las calles de prisa y mientras tanto pensaba en el impacto tan grande que había sentido al verlo otra vez y en que, definitivamente, nada de lo que sentía por él había muerto.

domingo, 1 de noviembre de 2026

Un nuevo comienzo.

 Segunda 

Parte

Londres – Dos años después.



10

“Un nuevo comienzo” 



El calor primaveral de Londres se hacía sentir. Julie caminaba apresuradamente, no quería llegar tarde a la cita. Parecía que por fin, después de años, su suerte empezaba a cambiar. Llegó al bar donde el representante de la discográfica la estaba esperando. 


- Buenas noches, soy Julie Woods -dijo extendiendo la mano para saludarlo. 


- Buenas noches, Señora Woods, soy Anthony Black. 


- Señorita -aclaró Julie con una sonrisa. 


- Oh, disculpe…-contestó el hombre. 


- No hay problema, descuide. 


- Bien, ¿qué me ha traído? ¿puedo verlo? 


Julie tomó sus bocetos y se los entregó. El bar parecía bastante agradable, había poca gente y la iluminación era ideal para crear un ambiente de privacidad. El señor Black finalmente rompió el silencio: 


- Ya había visto sus dibujos Julie, pero éstos son mucho mejores. Es muy bueno su trabajo, ¡me gustaría que se nos uniera!


Julie estaba a punto de llorar por la emoción. Después de todo lo que había pasado, al fin sus días tristes terminaban. 


- Muchísimas gracias Señor Black, ¡le juro que mi trabajo no lo va a decepcionar! 


- No hay de qué, Julie, confío en usted. Por lo pronto, tenemos que diseñar la portada del álbum debut de una banda nueva. Yo le haría llegar las fotos de la banda, y el disco completo para que lo escuche y se inspire para crear el arte del disco. ¿Qué le parece si pasa mañana por las oficinas y arreglamos su contrato, su dinero y demás? 


- ¡Me parece ideal! -dijo ella con una gran sonrisa- mañana estaré ahí sin falta. 


Se despidieron finalmente y Julie hubiera querido gritar a los cuatro vientos para exteriorizar la felicidad que sentía. Llegó a la pensión en la que vivía casi corriendo y lo primero que hizo fue llamar a su madre para contarle la novedad. 


- ¡Ay! Pero qué buena noticia, hija. Me acabas de alegrar la noche…-dijo la señora al teléfono, casi al borde de las lágrimas. 


- ¡Sí, mamá!. Por fin voy a poder mudarme a un departamento y dejar esta pensión; estoy feliz. 


- Hija, no quiero opacar tu felicidad pero Louis anduvo por aquí y me pidió tu dirección en Londres… 


- Me imagino que no se la diste…-dijo Julie haciendo una pausa y esperando por la respuesta. 


- Es que…se puso a llorar, hija…no pude decirle que no…él todavía te ama y sufre por ti…se equivocó en su momento pero está arrepentido. 


- ¡Mamá! -interrumpió Julie- ¿se la diste? No lo puedo creer…¡tendré que mudarme antes de lo previsto!


- Julie nunca entendí por qué no te casaste con Louis, ¿qué demonios te pasó? Todo parecía marchar de maravillas hasta que te fuiste esos meses a Battle, esa fue tu perdición… 


- Mamá, lo hablamos muchas veces y te dije que nunca me arrepentí de no haberme casado, Louis es una mala persona. Punto. No lo quiero volver a ver. Pero no importa eso en este momento, lo importante es que me tengo que ir de aquí antes de que venga a buscarme –hizo una pausa- mamá, ¿podrías prestarme dinero para rentar un departamento? Te lo devolveré apenas cobre el mes próximo. 


- Seguro, hija. Te enviaré un giro mañana. Pero podrías darle otra oportunidad a Louis… 


Julie suspiró. 


- Gracias mamá por el dinero y hasta mañana. 

Al colgar el teléfono, Julie comenzó a recordar todo lo acontecido desde que dejara Battle. 


Recordaba que Louis había vuelto a su pueblo después que ella y la había encontrado totalmente distinta, fría, cambiada, como vacía por dentro. Y es que justamente en ese estado había terminado Julie luego de separarse de Tom. Tom…¡cuánto lo extrañaba!. Desde aquél último día que lo había visto, su corazón no había tenido paz. Lo había visto en televisión, en los conciertos, y su cuerpo recordaba (más de la cuenta) lo que había vivido con él. Sin embargo, esa experiencia se le hacía tan mágica que a veces creía que todo había sido parte de una fantasía de ella y no de la realidad. 


Semanas antes de la boda, Julie había decidido compartir con Louis todo lo que había hecho en Battle. Ya que él insistía y ella no quería seguir mintiendo. Le ofreció la posibilidad de perdonarla o de cancelar el matrimonio. Louis ni la dejó terminar de hablar: la insultó, la golpeó y quiso obligarla a casarse de todas maneras.

 Julie tardó en recuperarse del shock que le produjo esa bestialiadad que nunca había visto en su novio; pero cuando reaccionó, fue directo a quemar en una gran fogata el vestido de novia y todas las cartas y demás pertenencias que la unieran a Louis. 

Él había llorado y suplicado de todas las formas que lo perdonara, le decía a Julie que le había dado un ataque de locura al imaginarla en los brazos de otro. Pero ella se mantuvo firme en su decisión y unos meses después se mudó a Londres a buscar trabajo y comenzar una nueva vida. Después de todo, le daba gracias a Tom por haber entrado a su vida. De no haber sido por él, se habría casado con un monstruo que tal vez la hubiera terminado matando a golpes. 


El caso es que no quería que Louis la encontrara, no le tenía miedo pero quería evitarse las escenas que seguramente se desarrollarían de concretarse aquél encuentro. 


Sin embargo, esa noche Julie se durmió pensando que su suerte por fin empezaba a cambiar y que lo único que le faltaba para ser feliz era estar con el hombre que amaba, el único al que había amado verdaderamente. Pero ese hombre estaba muy lejos de ella, y lo sabía. Por eso no se había atrevido nunca a ir a buscarlo, sabía que para él sería casi imposible romper con su pareja para unirse a ella; que, al fin y al cabo, tan sólo era una muchacha de 23 años buscándose la vida.