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jueves, 5 de noviembre de 2026

Tu voz.

 12

“Tu voz”. 



Tom y May llegaron a su casa en Londres luego del almuerzo. Mientras dejaban sus cosas, ella comentó: 


- Tom me olvidé de contarte que en el restaurant estaba Julie, la prima de Anne, ¿la recuerdas?


Tom la miró repentinamente y no hizo ningún movimiento, ni siquiera pestañeó. 


- ¿Qué te pasa? -dijo ella- ¿acaso no la recuerdas?


- Eh…sí, claro…pero… ¿cómo yo no la vi?. ¿Estás segura de que era ella?


- ¡Sí, cariño! ¿Por qué te extraña tanto?. 


- No, por nada…sólo que… como no la vi… 


- Claro, porque fue a la salida, tú te quedaste hablando con ese amigo tuyo. 


- Ah…¿y qué te dijo?.


- Nada en sí, sólo que vivía en Londres y que estaba apurada por llegar a su trabajo. Por eso te dejó un saludo nada más. 


Tom estaba demasiado confundido, se fue a dar un baño y debajo de la ducha pensaba mil cosas a la vez. ¿Por qué demonios Julie tenía que volver a aparecer en su vida, ahora que todo estaba tranquilo y sin inconvenientes? Él quería hacer buena letra, pero se conocía a sí mismo y sabía que si se la volvía a cruzar iba a nacer otra vez en él ese deseo desesperante de tenerla y hacerle el amor. Había sentido ese deseo desde que la viera, quizás la primera vez, y no sabía bien por qué. Pero ¿en qué pensaba? ¿Cómo podía suponer él que una muchacha tan bella iba a estar sola?. Seguramente se había separado del inútil con el que iba a casarse porque no le daba lo que ella necesitaba, pero de seguro ahora habría otro hombre en su vida…tal vez por eso no había querido encontrarse con él… 

…………………………………………………………………………..………………. 


Tres días después de este acontecimiento, Tim caminaba en dirección a su departamento cuando divisó a Julie en la vereda luchando con cajas y muebles. 


- ¡Qué bien!, ¡veo que ya te estás mudando!.


- Tim -exclamó Julie en la vereda del edificio y cargando las cajas- ¡qué bueno volver a verte! 


- ¡Igualmente Julie!. Anne me avisó que hoy te mudabas. Mi departamento está en el edificio de aquí enfrente: 5º piso “a”, para cuando necesites algo. 


- Gracias Tim, lo tendré en cuenta. 


- Pero déjame ayudarte con esas cajas-dijo él, apresurándose a tomarlas. 


La ayudó a acomodar las pocas cosas que Julie tenía en el pequeño departamento: ordenaron la biblioteca, la cama, la ropa en el mueble correspondiente y algunos otros objetos. 

Por fin, Tim se marchó cuando ya casi todo estaba en su lugar. A Julie le agradaba mucho el departamento, lo único que le preocupaba es que vivía en el décimo piso e iba a ser una complicación el día que no funcionara el  ascensor…pero por lo demás, todo iba marchando excelente… 


De repente, abrió los ojos y vio que Tim se había olvidado la billetera sobre la mesa. Enseguida buscó su número y marcó para avisarle. 


……………………………………………………………………………………… 


El celular de Tim sonaba en el estudio, pero él no estaba. Lo había dejado sobre el sillón y había salido a hacer una compra. Le molestaba tener que llevar el maldito aparato con él para todas partes. Cuando escuchó que no paraba de sonar, Tom atendió. 


- Hola.


Julie reconoció la voz de inmediato, iba a cortar pero sería muy grosero de su parte… 

- Hola, Tom -contestó tímidamente- ¿no está Tim allí?.

- ¿Julie?... -La voz de Tom sonaba entre sorprendida e incrédula. 


- Sí, Tom. Soy yo. 


- ¡Ah!. ¿Cómo has estado, Julie?


- Bien, gracias. ¿Y tú? -respondió ella no creyendo todavía que estaba hablando con él después de dos años. 


- Estoy bien, como siempre. May me comentó que te vio el otro día en el restaurant -dijo despreocupadamente. 


- Ah!...sí, bueno…perdóname por no quedarme a saludarte Tom, es que me tenía que ir enseguida -se excusó tratando de sonar convincente. 


- No te preocupes… 


Se hizo un corto silencio en la conversación. 


- Bueno Tom…yo llamaba para decirle a Tim que olvidó su billetera en mi casa esta tarde, ¿puedes avisarle?


- ¿En tu casa? -dijo Tom poniendo una cara extraña- ¿y qué hacía él en tu casa?


- Me ayudó a mudarme; me mudé frente al edificio donde está el departamento de Tim. 


-No sabía eso…Tim no me dijo nada -dijo él, arrepintiéndose de su comentario al instante. 


- Eh, bueno…¿le puedes avisar entonces? -completó Julie. 


- Sí, claro. Descuida, yo ahora le diré. 


Se hizo otro silencio, como si ninguno de los dos quisiera cortar la comunicación, hasta que ella dijo: 


- Bueno, gracias Tom. Adiós. 


- Adiós, Julie. 


Tom no se había preparado para volver a escuchar su voz después de tanto tiempo y el llamado lo dejó perplejo. Como si le hubieran dado una noticia terrible y tardara en reaccionar. Sonrió pensando que ya casi había olvidado la dulzura de su voz y la musicalidad que ella parecía ponerle a las palabras. Para Tom, en la boca de ella todo sonaba diferente, armonioso, las palabras encajaban perfectamente como en una fórmula mágica. De repente, se encontró deseando verla otra vez. Pero si el solo hecho de escucharla hablar le había provocado eso…cuánto más le causaría el verla... 


- ¿Por qué estás con mi teléfono en la mano, Tom? -interrumpió sus pensamientos Tim, entrando al estudio -¿llamó alguien?


- Sí, llamó Julie, tu prima. Dice que olvidaste tu billetera en su casa hoy. 


- ¡Ay!, menos mal que la dejé ahí. Pensé que la había perdido en la calle. Recién cuando salí me di cuenta de que no la tenía. 


Hizo una pausa y luego agregó: 


- ¡Maldición! Sin la billetera no tengo la tarjeta para comprar el instrumento que acabo de ver.


- ¿Y por qué no le dices a tu prima que te la alcance? -acotó Richard- si ella te puede hacer el favor… 


Tim pensó que era una buena idea, así que llamó a Julie por teléfono y ella accedió enseguida, después de todo, no tenía nada qué hacer aquel día.



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