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“El día que todo cambió”.
Pasaron dos semanas en las que se extrañaron pero no se vieron para nada. Ninguno de los dos buscó la forma de verse o de encontrarse.
Julie esperaba impacientemente que llegara el día de marcharse de aquél pueblo, no podía irse antes de lo pactado, porque de esa manera Tim y Anne sospecharían que algo había pasado. Todo parecía seguir su curso normal, hasta que llegó una invitación…
- Anne, me había olvidado de que hoy es el cumpleaños de David, el papá de Tom. Recién me llamó para invitarnos a la fiesta en su casa, esta noche -dijo Tim.
- ¿En casa de Tom, amor? -preguntó ella.
- ¡Sí! Ya sabes que la casa de Tom es mucho más grande -contestó él, y se volvió hacia Julie: -obviamente que tú vienes con nosotros, Julie; también estás invitada.
Julie iba a abrir la boca para decir que no, pero se detuvo. Tampoco podía negarse a todo plan por no ver a Tom.
- Claro que iré-dijo, en cambio.
- ¡Muy bien! -contestó Anne levantándose de su silla- vamos a ver qué nos vamos a poner…
Y se llevó a Julie con ella a su cuarto.
Después de ver muchos vestidos, Julie se decidió por uno de seda azul, que dejaba los hombros desnudos. Anne le dio el visto bueno, sin duda se vería hermosa.
Por la noche, antes de salir hacia la casa de Tom, Julie llamó a Louis por teléfono para contarle adónde iba, a lo que él respondió muy cariñosamente que disfrutara de la fiesta. Algo le decía a ella por dentro que eso no iba a pasar…o tal vez sí.
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Llegaron a la casa los tres a las 9 en punto, ya había muchos invitados. Saludaron primero al señor Chaplin por su cumpleaños y le dieron su regalo: una hermosa colección de discos de vinilo que Tim había comprado para él.
Enseguida vino Tom a recibirlos. Lo primero que notó es lo distinta que se veía Julie con un vestido y lo hermosa que estaba…Tom no pensó que ella iría y al verla se quedó boquiabierto. Saludó a Tim, a Anne y finalmente a ella. Se dieron un tímido beso en la mejilla pero por un segundo ambos se miraron intensamente.
- Tom, vamos así le presentamos a Julie a May -interrumpió Tim.
- Sí, claro, vengan-dijo Tom.
Ambas fueron presentadas y se saludaron cordialmente. Julie se llevó una impresión bastante buena de May, la de una chica normal y corriente…algo que ella suponía imposible para ser la novia de un famoso.
Más allá de esto, Julie no se separaba de Anne para nada, no conocía a nadie allí y estaba incómoda, aunque no tenía por qué.
La noche iba transcurriendo y la casa estaba llena de gente, de repente el celular de Anne sonó y salió a contestar afuera. Tom vio el momento oportuno para acercarse a hablar con Julie.
- ¡Hola!, ¿cómo has estado Julie?.
- Bien, Tom ¿y tú?
- Bien…me extrañó no encontrarte por ahí en el pueblo en estas semanas...¿pasa algo?
- Oh! No, nada…es que no he tenido muchas ganas de salir -mintió ella.
- ¿Seguiste dibujando? -quiso saber Tom.
- En verdad, no…y no creo que lo haga una vez más -dijo Julie algo tímida.
- Pero…¿por qué? -se asombró Tom- ¡si es lo que te gusta hacer!
- Tom deja de decirme lo que es bueno y malo para mí -interrumpió ella visiblemente irritada- ¡no necesito tus consejos!
- ¿Qué te pasa? -contestó Tom asombrado.
- ¡Nada! ¡Y ya! ¡Déjame en paz! -cortó ella y salió de la casa.
Tom vio que nadie estaba prestando atención a ellos, (la música era ensordecedora) y se fue detrás de Julie…
- ¡Espera Julie! -pidió él- ¿qué te hecho?
- ¡Déjame! ¿Qué haces? ¡Alguien nos va a ver!
- Nadie nos ve!.. Ahora para y dime qué te pasa conmigo -pidió Tom, decidido.
- ¡Nada, qué me va a pasar!. Es mejor que me dejes tranquila y vuelvas a la casa, Tom. Esto no es bueno…
Se hizo un largo silencio en el jardín de la casa. Sólo se escuchaba a lo lejos el ruido de la fiesta y más sonoramente el canto de los grillos. Los dos se contemplaron en silencio algunos minutos, hasta que Tom dijo:
- ¡Ya sé que no es bueno! ¿Crees que no lo he pensado? Todas las noches pienso en eso…y pienso en ti, Julie.
Esa confesión era lo último que Julie quería oír, sabía que era así pero no lo quería oír.
- Tom yo estoy muy confundida -se sinceró- pienso en ti también…pero tengo a mi novio, con él me voy a casar y eso ya es una decisión tomada.
Tom no dijo nada y se acercó más a ella. Se dio cuenta de que la respiración de Julie se empezó a entrecortar cuanto él más se aproximaba. Julie estaba nerviosa, casi temblorosa…la proximidad de él la embriagaba de su perfume. Tom se acercó más y la empezó a besar, primero despacio, probando cuál era la reacción de ella y después más intensamente, sosteniéndola por la cintura. Julie jamás se había sentido así, invadida por el deseo y la locura de tener al otro. Tom la besaba y acariciaba más intensamente, cada vez con más pasión. Dejó su boca y empezó a besar sus hombros y su cuello. Julie quería detenerlo pero simplemente no podía, ¡se sentía tan bien! Él le acariciaba la pierna y comenzó lentamente a levantarle el vestido. Ella quería sacar fuerzas de algún rincón de su ser para pedirle que se detuviera, pero su cuerpo le rogaba que lo dejara continuar; no podía parar. Tom empezó a acariciarle la piel desnuda por debajo de su vestido mientras no dejaba de besarla y Julie presionaba la mano de Tom ... En ese instante comenzó a sonar el celular de ella dentro de su cartera.
Julie reaccionó y se dio cuenta de lo que estaba haciendo…Separó a Tom de ella y tomando su cartera, rápidamente se alejó de allí sin darle a él chance de hacer o decir nada.
Entró nuevamente a la casa visiblemente perturbada y al verla, Anne exclamó:
- Julie! ¿Dónde estabas? Te he estado buscando…-e hizo una pausa- ¿qué te sucede? -le preguntó mirándola fijamente.
Los ojos de Julie estaban desencajados, y se la veía tan nerviosa que hasta temblaba.
- Oh!. Es que algo me ha caído mal y tuve que salir a tomar aire para ver si me recuperaba…pero sigo mal…Anne, ¿podemos irnos ahora? -suplicó.
- ¡Claro! Si te sientes mal, ya nos vamos.
Se despidieron de los presentes y salieron de la casa. Tom salió también a despedirlos, Julie ni siquiera lo miró.
Al entrar a la casa, May preguntó:
- Tom ¿dónde demonios te habías metido?
- Estaba en el depósito viendo si el champagne iba a ser suficiente…-mintió.
Tom no sabía en realidad cómo se encontraba: sentía una mezcla de excitación, placer, felicidad e infelicidad al mismo tiempo…y tristeza por saber que todo aquél asunto con Julie no conduciría a nada.
Julie llegó a la casa y al tirarse en su cama se sintió poco menos que una basura…¿cómo había podido hacerle eso a Louis?. ¡Cómo! Él daba la vida por ella si era necesario y ella le había pagado engañándolo con un hombre que apenas había conocido. Su culpa era muy grande y su remordimiento se acrecentaba al pensar en lo bien que se sentía estar en sus brazos, lo placentero que era besarlo y sentir su tacto. Una catarata de emociones la invadió y decidió allí mismo, en ese instante, regresar a su pueblo al día siguiente. Algo les diría a Anne y a Tim, tendría mucho tiempo para pensar durante esa madrugada fría.
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