Buscar este blog

martes, 28 de junio de 2022

Un pequeño relato de Navidad.

 “Es como si nos desvaneciéramos en la suciedad de la memoria”. 

  Era el año 1946, poco después de terminada la guerra. Yo era entonces una muchacha de sueños, de pelo castaño y mirada apasionada. El mundo era hostil en aquel momento, efímero; el mundo dolía como nunca, pero yo estaba dispuesta a enfrentarlo con ese coraje que te regala la juventud. 

Fue en casa de mis abuelos. Toda mi familia era alemana y habíamos escapado del horror que se vivía en Europa, migrando a la Argentina. Allí, en Córdoba, durante mi primera Navidad calurosa y entendiendo a medias el español, conocí a Diego. Era un cordobés alegre, optimista, que enseñaba los dientes cada vez que reía con ganas. Lo amé desde el momento en que lo vi y él también a mí. Me decía “Hannah, sos la chica más linda del mundo”, cada vez que nos escapábamos al lago, a las  montañas o a cualquier otro lugar que pudiéramos. Junto a Diego el tiempo era relativo, la vida estaba llena de colores y la oscuridad de mi pasado quedaba eclipsada muy lejos, muy atrás. 

¿Y qué pasó, abuela? ¿Por qué se separaron? ¿Tu familia no lo quería? 

No, no fue eso. Un año después de conocernos, Diego se enfermó. Los médicos que lo trataron nunca supieron qué le pasaba, su vida se consumió lentamente hasta que murió. Solo tenía veinte años. Nunca sentí tanto dolor, nunca había llorado tanto, ni cuando tuvimos que salir de Alemania en medio de las bombas. Mis padres creyeron que era mejor mudarnos a Buenos Aires, para olvidar. Aquí conocí a su bisabuelo y el resto de la historia ya la conocen. Así que hoy, 24 de diciembre, hace exactamente 75 años que lo vi por primera vez. Por eso no quiero salir del asilo a festejar con ustedes, ¿me entienden, no? Quiero recordarlo sola, como cada Navidad. 

Los chicos se fueron. La mitad de ellos no creyó la historia, la abuela Hannah tenía más de noventa años y era posible que el tal Diego nunca hubiera existido. 

Hannah murió esa misma noche, dedicando su último pensamiento en este mundo a su amor perdido. 

Pocos años después, durante unas vacaciones en las sierras de Córdoba, una de sus bisnietas recorría un museo fotográfico cuando descubrió una foto: era la abuela Hannah,su nombre estaba colocado en el epígrafe. Junto a ella, un chico abrazándola. "Jóvenes disfrutando del verano de 1947", se leía. Lili pidió una copia al museo y se llevó la fotografía a su casa. 

Está allí, en un rincón de la sala, junto al árbol de Navidad. Cuando algún familiar siente curiosidad, ella responde que esa foto representa la esperanza. Esperanza de qué,es la pregunta que sigue. Esperanza de que el amor renace, resurge de una u otra forma. Aún después del horror, del paso del tiempo...o de la misma muerte.

   

viernes, 5 de marzo de 2021

Capítulo final!

 Capítulo 13.

“Los carceleros de la humanidad no me atraparán dos veces con la misma red”.


Un año después. 


Álex estaba apurado por terminar la canción. Por fin tenía la oportunidad de grabar un demo y que empezara a sonar en la radio. La lucha de tantos años comenzaba a dar frutos. 

Era una tarde de primavera en la que la vida podía verse de otra manera; se respiraba luz, futuro, amor después de tanta oscuridad. 

Jorge Vander había sido procesado por el asesinato de su esposa; la evidencia en su contra era abrumadora. Se le había negado la eximición de prisión, de manera que estaba en un penal, esperando su juicio. El abogado de Olivia le había comunicado a Álex y a Lucca que el fiscal iba a pedir la pena máxima, puesto que al crimen de Mirna se sumaban los delitos de explotación sexual y otros similares. Sin duda, eso no remediaba lo que le había pasado a Olivia, pero sí les daba una sensación de paz frente a tanta injusticia. 

Álex estacionó su auto y subió hasta el segundo piso de la clínica. Entró a la habitación y la vio sobre la cama. Hermosa y pálida como siempre. La bala no la había matado, pero estaba en coma desde hacía un año. Los médicos afirmaban que podía despertar en cualquier momento o nunca. Con ese tipo de lesiones cerebrales, no se sabía. Pero él jamás se resignaría. Lo supo desde el momento en que escuchó el alboroto que provenía de la casa de al lado. Cuando salió a la vereda, alcanzó a ver que se llevaban al monstruo esposado. Quiso entrar a la casa, desesperado por ver a Olivia, cuando fue testigo de cómo la sacaban en camilla, con una herida visible en la cabeza. Se echó sobre ella, preguntando atolondradamente qué había sucedido. “Se disparó en la cabeza. Por favor, ¡apártese! Está viva”. 

Luego solo recordaba fragmentos de esa noche: Lucca llevándolo a la clínica, la sala de espera…”no se puede hacer nada más”, “hay que esperar”. 

Los meses pasaron como en una película gris, siniestra. Le quitaron el respirador en algún momento y ahora estaba como dormida, aletargada en un sueño que parecía eterno. Pero Álex jamás se resignaría. 

Esa tarde le cantaba (como siempre) cuando percibió que Olivia se movía levemente. Contuvo la respiración, temiendo que fuera una falsa alarma, pero ella abrió los ojos. Miró al techo y luego a él, que le sostenía la mano sin poder decir nada. Álex le sonrió; Olivia no mostró ninguna emoción. 

  • Volviste…-atinó a decir él, llorando- Yo sabía que ibas a volver. 

La enfermera entró en ese instante y corrió a llamar al médico. 

Olivia seguía sin hablar ni moverse. 

Más tarde, Álex esperaba en el pasillo a que el médico terminara con la revisión. Éste por fin salió y lo puso al tanto del estado de su novia:

  • Olivia parece encontrarse perfectamente: puede moverse, hablar, escuchar, ver. Obviamente no está ubicada en el tiempo, pero eso es lógico. Lo que no me pareció lógico es que piense que estamos en el verano de 1988; su intento de suicido fue en septiembre de ese año. 

  • ¿Quiere decir que no recuerda todos esos meses? 

  • Me temo que no…

  • O sea que no se acuerda de mí…

  • No. Lo siento, Álex- dijo el médico, sinceramente-. La mente de Olivia parece haber borrado ese tiempo de su vida. Es posible que se deba a que, a partir de que te conoció a vos, muchas verdades dolorosas salieron a la luz y su psiquis quiere protegerse de ese sufrimiento que la llevó al suicidio. 


Pero Álex nunca se resignaría: 

  • No me importa. Quiero verla igual. 

  • Está bien...pero te advierto que no le dijimos que intentó suicidarse, solo que tuvo un accidente. Eso es porque, al decirle la verdad, también tendríamos que contarle el resto de la historia que ella no recuerda...y no podemos hacer eso. Vos tampoco- advirtió el médico. 

Álex asintió. 

Cuando entró nuevamente a la habitación, Olivia estaba sentada, con la mirada perdida. Seguramente tratando de recordar. Notó la presencia de Álex y le pidió que se sentara. 

  • ¿Álex, no?- quiso corroborar.

  • Sí.

  • ¿De dónde nos conocemos?

  • Lo siento, Olivia. No te lo puedo decir, el doctor me lo prohibió. Te tenés que acordar sola.

  • Estamos en septiembre del 89 y mi último recuerdo es de enero del 88…¡estoy desesperada! ¿Me podés entender?

  • Sí, claro- él le tomó la mano lentamente y ella no puso resistencia- Yo voy a estar acá, te voy a ayudar. No te desesperes, Olivia. 


Álex siguió acompañándola hasta que le dieron el alta. 

Los recuerdos no volvían pero Olivia confiaba en él e intuía qué clase de relación habían tenido antes de su accidente. Lo sabía por lo que sentía cuando Álex la abrazaba o le sonreía: tenía la sensación de quedar suspendida en el tiempo, con el corazón palpitante, los ojos húmedos por la emoción. 

Ana tuvo que contarle que Vander estaba preso porque Olivia preguntaba por él. Tuvo que decirle también el motivo, pues el juicio comenzaría pronto y sería demasiado espeluznante que ella se enterara por la noticias. 

El psiquiatra de la clínica evaluó qué impacto había tenido para Olivia esta novedad y, si bien se veía afectada, lo asimiló más rápido de lo que creían. En su interior siempre supo que su padre tuvo algo que ver con la muerte de su madre. 

A finales de octubre le dieron el alta. Ni siquiera lo dudó: quería irse a la casa de Mar del Plata. 

Álex la llevó en su auto. A esa altura tenían tanta confianza que Olivia ya no dudaba de nada: no necesitaba recordar su pasado para entender que Álex era el amor de su vida. 

Recibieron juntos el año nuevo, solos, a la vera de la playa. A Olivia no le costó volver a decirle “te amo”. Es más, fue lo más natural del mundo para ella. 

Con el paso de los años volvieron algunos recuerdos. Otros no lo harían nunca. 

Una noche, a punto de subir al escenario, Álex recordó el día en que conoció a su esposa. Un día en que creía que todo había terminado, que la vida ya no tenía sentido. Ahora entendía cuán equivocado estaba en ese momento. Si no hubiese sido por Olivia, él nunca podría haber estado a punto de cantar para tres mil personas.

Ella aplaudió desde la primera fila y sonrió al pensar que gracias a Álex era libre, feliz. Y que un destino marcado puede torcerse y cambiarse si encontramos el valor para hacerlo...o a la persona que nos muestre esa valentía. 

                                                                Fin.


Nota: Agradezco a quienes leyeron esta historia. Significaría mucho para mí que dejaras un comentario aquí abajo, contando qué te pareció esta novela. ¡Gracias nuevamente!

martes, 2 de marzo de 2021

sábado, 27 de febrero de 2021

Capítulo 12.

 Capítulo 12. 

“Since we're not together ,I pray for stormy weather to hide these tears I hope you'll never see”.  “Desde que no estamos juntos, rezo para que el tiempo tormentoso esconda estas lágrimas que espero nunca veas”.


Cuando Olivia no llamó ese día ni los días siguientes, Álex entró en pánico. Se maldecía por no insistir en acompañarla. Lucca le había advertido varias veces que Vander planeaba algo siniestro, pero ellos no lo habían escuchado. De todas formas, no era momento de lamentarse, sino de hacer algo. Así que tomó el primer micro a Buenos Aires. Allí lo esperaba Lucca, quien lo llevaría a la casa de sus padres, justamente al lado de la casa Vander. 

Las horas de viaje se hicieron interminables. No hacía más que pensar en el motivo por el que Olivia no se había comunicado con él, con qué la había amenazado. Hasta se le ocurrió que la había matado...pero no, Álex ni siquiera podía soportar ese pensamiento. 

Llegó a la terminal de Retiro y su amigo aguardaba allí. Se dieron un abrazo y, sin perder más tiempo, se pusieron en camino hasta el barrio de Núñez. Lucca le contaba las novedades mientras conducía:

  • Ni mis viejos ni yo vimos a Olivia estos días, y estuvimos atentos…

  • Tengo miedo, Lucca. Tengo una sensación horrible en el estómago, como un presentimiento de que algo terrible va a pasar- confesó, mientras apretaba la mochila que llevaba en el regazo. 

  • Tranquilizate...no creo que la lastime. La debe haber amenazado u obligado de alguna manera para que se quedara. 

  • Cuando fui a buscar a Olivia a Mar del Plata, hace meses, y se fue a vivir conmigo...miré a ese tipo a los ojos y me dio escalofríos.

  • Es un torturador, ¿creías que alguien así tenía alma?- acotó Lucca. 

Álex sabía que había subestimado la maldad y perversión de Vander. Se sentía un imbécil por haber dejado que Olivia cayera tan fácil en esa trampa. 

Llegaron a la casa de los Posse y Álex saludó a los padres de su amigo después de tantos años. Ambos le dijeron que estaban pendientes de lo que pasaba en la casa de al lado pero que no habían visto ni oído nada fuera de lo normal. 

Álex decidió no perder más tiempo y fue a tocar el timbre. 

Era una tarde de sábado cálida, de primavera. Nada parecía anticipar lo que pasaría. 

Vander abrió la puerta después de la insistencia de Álex. 

  • Quiero ver a Olivia- dijo simplemente.

  • Olivia está en su habitación y no va a salir. 

  • ¡¿Con qué la está amenazando, miserable?!

  • Con nada. Ella se quiere quedar - dijo Vander, tranquilamente. 

  • No le creo. Y si no la veo ahora mismo, voy a denunciarlo por secuestro. 

Vander llamó a Olivia y ella apareció luego de un momento. Tenía un aspecto terrible, era evidente que había estado llorando, probablemente sin dormir. Álex no podía respirar mientras ella se acercaba a la puerta. Vio la desesperación en sus ojos y estuvo a punto de tomarla de un brazo para sacarla de ahí, pero ella se lo impidió. 

  • Quiero estar acá, con mi padre, Álex- dijo Olivia. 

  • Mi amor, lo que sea que te haya dicho este hombre, no importa. Por favor, vámonos- suplicó él. 

  • No. Y no vuelvas a buscarme, nuestra relación terminó. 

Olivia dio media vuelta y se fue. 

  • Ya escuchó- dijo Vander-. Así que no vuelva a molestar. 

Le cerró la puerta en la cara y Álex seguía sin reaccionar. Se quedó parado en la vereda hasta que Lucca lo vio y lo llevó a la casa. 

--------------------------------------------------------

Álex tomó agua y comenzó a relatar alocadamente lo que había pasado. Su amigo y el matrimonio Posse permanecían en silencio. 

  • Tengo que averiguar con qué la extorsiona…¿alguna idea?- los miró buscando alguna esperanza. 

  • Álex…-empezó Lucca- mis viejos me acaban de contar que ayer vieron a Vander en el supermercado de la esquina y que estaba haciendo un encargo de bebidas, parece que era para una fiesta…

  • No te lo comentamos cuando llegaste porque creímos que era mentira- interrumpió la señora.

  • ¿Qué cosa, Nancy?- preguntó Álex, incorporándose-. Decime, por favor.

  • Le preguntamos al dueño del negocio y dice que Vander le contó que Olivia se casa dentro de quince días. 

Álex se volvió a sentar. Ahora todo tenía sentido. Por eso la había mantenido encerrada en la casa todos esos años, por eso nunca había aceptado a ningún hombre que pretendiera a Olivia. Porque ya había decidido entregarla a alguien en el momento que le conviniera. 

  • Tenemos que averiguar con quién la quiere casar- dijo Lucca-. Nosotros la vamos a ayudar. Se lo debemos a Mirna- miró a sus padres, y estos asintieron. 

------------------------------------------------------

Olivia estaba en su habitación, tirada en la cama. Se sentía un animal atrapado en un laberinto: cuando veía alguna luz al final de un camino, este solo la conducía a otra pared sellada. 

Pensaba en Álex, en cuánto lo amaba, en el amor y el miedo que había visto en sus ojos esa tarde. Pero todo había terminado: Vander iba a obligarla a casarse con un delincuente, un proxeneta igual a él (o peor) que se había encaprichado con ella desde el momento en que la había conocido en la casa de Mar del Plata, un año antes. Olivia lo había rechazado y su padre no insistió más con que lo aceptara. Ella pensó que el asunto había quedado olvidado...El día que su padre le dijo que tendría que casarse con él, luego de volver en sí del desmayo, este le manifestó  que le debía favores y dinero a aquel hombre y que había pedido a Olivia a cambio. 

Estaba claro que ella era una mercancía, al igual que lo había sido su madre. 

Pero esta vez le iba a arruinar los planes…


Vander estaba mirando televisión cuando tocaron el timbre ese sábado a la noche. Cuando abrió, se encontró con un operativo policial. Le leyeron sus derechos y lo arrestaron por ser sospechoso del asesinato de su mujer. 

Cuando estaba esposado, oyeron un disparo que provenía de una habitación. 

Al entrar, vieron a Olivia tendida sobre la cama. 

Se había disparado en la cabeza.


jueves, 18 de febrero de 2021

Capítulo 11.

 


Capítulo 11. 

 "Cuando el mundo tira para abajo, es mejor no estar atado a nada"

Lucca no se resignaba a que el miserable de Vander quedara sin castigo por todo lo que había hecho. Llevaba años investigándolo por su cuenta; se podía afirmar que había dedicado su vida a buscar justicia para su hermana. De manera que no pensaba rendirse tan fácilmente. 

Para septiembre del 88 tenía reunidas numerosas pruebas que vinculaban al exmilitar con la prostitución y otros negocios ilegales. El problema era que no podía ir a la policía porque era su aliada: en cuanto presentara las pruebas, le avisarían a Vander y todo desaparecería. Álex le aconsejó que aportara  lo que tenía al fiscal de la causa por la muerte de Mirna, era lo más seguro. Solo había una certeza: el cerco alrededor de Jorge Vander se estaba cerrando cada vez más, no tenía escapatoria. 

Una mañana, Álex estaba trabajando en su estudio cuando Olivia recibió un llamado de su padre, en su casa. Lógicamente se sorprendió y la perturbó escuchar esa voz luego de tantos meses. Vander solo le pidió que fuera a verlo a la casa de Buenos Aires. Cuando Olivia se negó, él le dijo que necesitaba hablar con ella para decirle toda la verdad de su madre, que luego no se verían nunca más si así lo deseaba. 

  • De ninguna manera vas a ir sola- le dijo Álex, luego. 

  • Me pidió que vaya sola porque es un asunto delicado como para hablarlo en tu presencia…

  • Olivia, ¡te va a decir mentiras! ¿O acaso pensás que va a confesar su crimen?- exclamó Álex. 

  • Quiero escucharlo, mi amor- respondió ella-. No importa lo que sea, es mi padre. 

Álex siguió insistiendo para acompañarla, pero ella se negó. Argumentó que nunca iba a poder tomar decisiones trascendentales o enfrentarse a la vida si primero no vencía el miedo que le tenía a su padre. 

“Llamame cuando llegues”, le suplicó él cuando la acompañó a tomar el micro que iba a la capital. Era una tarde ventosa y soleada en Santa Clara del Mar cuando se despidieron. Olivia quiso tranquilizarlo pero Álex estaba acostumbrado a hacerle caso a su instinto y este le gritaba que una tragedia iba a suceder. Íntimamente, Olivia también lo creía pero necesitaba respuestas, aun cuando tuviera que arriesgarlo todo para conseguirlas. 

-------------------------------------------------------

Llegó a la casa del barrio de Núñez por la tarde. Tuvo que tomar un taxi porque había olvidado el camino desde la terminal, luego de tantos años. 

Estaba segura de que nada bueno podía provenir de su padre, pero guardaba una pequeña esperanza, en lo íntimo de su ser, de estar equivocada.

Vander abrió enseguida, se mostró amable y la invitó a sentarse en el living. Apenas Olivia puso un pie dentro, tantos recuerdos amargos volvieron a ella como una ventisca de tristeza y silencio. Allí sentada recordó el alboroto de la mañana en que su madre fue asesinada, cómo  su padre no había derramado una sola lágrima, mientras Olivia estaba devastada. Sintió rabia, resentimiento y ganas de correr a algún lugar lejano, donde perdiera la memoria y olvidara lo que nunca podría olvidar. 

Vander le ofreció café y su hija se negó. 

  • Me dijiste que íbamos a hablar de mamá- dijo con toda la calma de la que fue capaz. 

  • Sí, vos pediste la exhumación...Así que antes de que lo sepas por el forense, te lo voy a decir yo: la envenené.

Hizo esta declaración con la misma frialdad con la que comentaba el estado del tiempo. 

Olivia quedó petrificada. Nunca pensó que se lo diría sin preámbulos. 

  • ¿Por qué lo hiciste?- preguntó, con un temblor en la voz.

  • Ya lo sabés. ¿Acaso tu novio y su amigo no te lo dijeron?

  • ¿Cómo sabés de Lucca?

  • Yo sé todo- afirmó su padre. 

  • En cuanto se sepa esto, vas a ir preso. ¿Por qué me lo decís?- preguntó Olivia, en cambio. 

  • Eso de que voy a ir a la cárcel, ya veremos...tal vez la policía realmente crea que Mirna se suicidó.

Tomaba café mientras hablaba con una calma imperturbable. 

  • No si yo declaro que la mataste porque supiste que escondió a la hermana de Lucca y a su marido- replicó Olivia. 

  • Vos no vas a decir nada, porque tengo gente siguiendo a tu novio y a su amigo.

A continuación, extrajo unas fotos de un estuche que estaba sobre la mesita. Olivia sintió palpitaciones mientras las miraba: todas de diferentes días y hasta de distintos meses. Álex aparecía en ellas.

  • Si doy la orden, el cantante va a tener un accidente. 

Olivia se puso pálida, creía que iba a desmayarse. 

  • Así que ahora te vas a quedar en esta casa porque tengo planes para vos: te vas a casar con un buen amigo mío que hace mucho te pretende. 

  • ¡Estás loco!- gritó ella, por fin. 

Se levantó del sillón y todo se volvió negro antes de perder el conocimiento.


sábado, 13 de febrero de 2021

Capítulo 10.

 


Capítulo 10. 

“I feel your light surround me like a song” “Siento que tu luz me rodea como una canción”.

A Olivia le hubiera gustado conocer a Álex antes, pero bien dice la sabiduría ancestral que todo llega a su tiempo. Era  como si lo conociera desde siempre, incluso desde antes de tener memoria. 

Era invierno y en Santa Clara del Mar hacía tanto frío que amenazaba con nevar. 

El padre de Olivia no había llamado nunca ni la había buscado. Todo parecía haberse resuelto tan fácilmente que les costaba creerlo. 

  • ¿Qué te gustó de mí? - preguntó Álex una noche, mientras estaban sentados junto al fuego de la chimenea. 

  • Al principio, nada- respondió ella, riendo-. Después me di cuenta de que eras diferente cuando cantaste. 

  • ¿Y cómo?- preguntó él, abrazándola. 

  • No sé...sentí una conexión ese día. ¿Vos también, no?

Él asintió y le dio un beso tierno. 

  • Al principio ni siquiera podía mirarte- continuó Álex-. Estaba muy deprimido por Natalia...pero después empecé a sentir algo distinto cada vez que te veía. Nunca pensé que podía amar a otra mujer, hasta que pude conocerte. 

  • Te amo- dijo Olivia-. Si vos no hubieses insistido, no sé qué habría sido de mí al lado de ese hombre.

Como cada vez que lo recordaba, ella se angustió. 

Álex la abrazó más fuerte. 

  • Él ya no puede dañarte- le susurró-. Pero no quiero que me veas como tu salvador, mi amor. 

  • Pero...

  • No, Olivia- él la miró a los ojos-. Vos te liberaste porque quisiste, yo solo te ayudé. No quiero que me des todo el mérito, ni que te aferres a mí por agradecimiento en caso que  llegue el día en que no me ames más. 

Ella lo besó y ni siquiera se atrevió a imaginar ese día. Pero sabía que Álex tenía razón y que la estaba ayudando a ver su verdadero valor, independientemente de las circunstancias o del apoyo o no de un hombre. 

--------------------------------------------------------

Vander se había mudado a Buenos Aires luego de la partida de Olivia, a la vieja casa familiar. 

Se sentía una presa a la que estaban intentando cazar. Su abogado hizo todo lo que pudo por impedir la exhumación del cuerpo de su mujer pero el juez había rechazado los pedidos por todas las irregularidades que había en ese caso. Así que pronto estaría el resultado de la autopsia y no sabía cómo iba a salir del lío. La mañana que le puso el veneno en el café, le hizo saber a Mirna que la mataba por traidora antes de que ella dejara de respirar. Se había sentido muy satisfecho, en ese momento se creía Dios, intocable. Fue fácil pedir al médico amigo que firmara un certificado de defunción y evitar las investigaciones. Pero ahora todo había cambiado y ya no podía recurrir a influencias para acabar con todo. 

Toda la culpa era de ese cantante de mala muerte. Si él no hubiera aparecido, Olivia jamás habría hecho eso. Creía que la controlaba totalmente hasta que ese imbécil se la había quitado. 

Un domingo, cuando se acercaba la primavera, Vander recibió un llamado de uno de sus socios en el negocio de la prostitución: Carlos Vélez. Este le dijo que ya estaba harto de esperar lo que le había prometido y le dio un ultimátum: o le entregaba lo que era suyo o aparecía flotando en el Río de la Plata. 

  • No te preocupes- aseguró Vander con una frialdad terrorífica-. Olivia se va a casar con vos. 

viernes, 5 de febrero de 2021

Capítulo 9.

 Capítulo 9. 

“No voy a esperar que el destino hable por mí”.

Recién ahora lo entendía. No podía creer cómo no se había dado cuenta antes. 

En esos días previos a su fiesta de cumpleaños, por primera vez su padre se había mostrado interesado en su vida, en lo que ella hacía. Olivia se sentía feliz en ese momento, nunca imaginó, hasta diez años después en aquel bar de Mar del Plata, que lo único que pretendía era sacarle información sin que se diera cuenta. La invitó a tomar un café a la salida de la escuela un día, se mostró amable y gentil como nunca lo había hecho, y le preguntó a dónde iba con su madre los sábados. Ella no quería decirle, porque se suponía que era un secreto, pero Vander urdió una trama muy pensada, diciéndole que quería ayudar a la causa y que necesitaba saber la ubicación de esa casa para darle una sorpresa a su esposa. 

Ahora no tenía dudas de que él la había matado y solo existía una forma de probarlo: pidiendo que exhumaran el cadáver. Para eso era  el abogado que Álex había conseguido. Esa misma tarde, después de la reunión en el café, fueron a verlo y Olivia le firmó una cantidad de papeles y poderes para darle acceso a la Causa judicial por la muerte de Mirna de Vander. 


Algunos días después, Lucca estaba en casa de Álex, en Santa Clara del Mar. Eran días difíciles para ambos. Lucca estaba devastado: ahora sabía la verdad pero no podía hacer nada con ella; Olivia era una víctima de ese monstruo también.  

  • No entiendo por qué no enjuiciaron a Vander también- dijo Álex, mientras tomaban mate. 

  • Porque no hubo sobrevivientes que lo identificaran- replicó Lucca-. La bestia se salió con la suya. ¿Creés que Olivia puede lograr algo con lo de la muerte de la madre?

  • El abogado va a pedir la exhumación del cadáver, basado en el certificado de defunción que firmó el médico, donde dice que la causa de la muerte fue suicidio. Como no hubo autopsia, ese documento es ilegal. 

  • Igual, va a ser difícil relacionar a Vander con el asesinato de su mujer después de diez años. 

  • Sí, pero no imposible- afirmó Álex-. El abogado ya lo conoce, sabe que tiene protección en la policía y en el poder judicial, así que está tratando de conseguir un juez que sea imparcial.

  • Pero Olivia está en peligro viviendo con él- dijo Lucca-. En cuanto se entere que están investigando la muerte de Mirna, va a saber que es ella. 

  • Ya sé. Por eso, dentro de pocos días se viene a vivir conmigo. 

  • Tiene miedo, ¿no?

  • Yo también lo tendría- respondió Álex-. Pero es necesario que lo supere y que se vaya de al lado de ese hombre.

  • Lo que no entiendo es por qué esa basura quiere retener a la hija al lado- reflexionó Lucca-: ya no tiene que fingir ser un hombre de familia, ni un ciudadano modelo. Está retirado de la escena pública hace mucho. 

  • Ansias de poder, tal vez…

  • No, no es solo eso. Vos no lo conocés como yo- contestó Lucca-. Algo trama. 

--------------------------------------------------------

Álex llegó a las cinco de la tarde ese martes. 

Olivia le abrió enseguida y lo hizo entrar. Estaba nerviosa como nunca antes. Tenía sus cosas listas en su cuarto. 

Vander estaba mirando el noticiero en la televisión, cuando los vio a ambos aparecer en el living. Se paró inmediatamente. 

  • Creo que no hacen falta las formalidades- dijo Olivia- pero tenés que saber que Álex es mi novio y que me voy a mudar con él. Voy por mis cosas- anunció enseguida, yéndose a su cuarto. 

A su padre le tomó un momento reaccionar. La vio meterse en la habitación y después se acercó a Álex. Contra toda especulación, él no le tenía miedo. 

  • Usted no se va a quedar con mi hija- le espetó cara a cara. 

  • No se esfuerce, Vander. No le tengo miedo- afirmó el joven-. No se acerque más a ella, se lo advierto. 

  • Vamos, por favor- interrumpió Olivia. 

Vander no hizo nada para detenerlos, no dijo una palabra. Esa reacción tan fría y calma dejó a Olivia más preocupada que si hubiera hecho un escándalo. 

De todas maneras, se sentía aliviada por primera vez en mucho tiempo. Respiró un aire nuevo, distinto cuando iban en el auto de Álex camino a su casa, a su libertad.


martes, 2 de febrero de 2021

Capítulo 8.

 Capítulo 8.

“Black rain falling down...” “Lluvia negra cayendo…”

Olivia hizo buena letra una semana y aquel  jueves del mes de marzo le dijo a su padre que tenía que ir al médico. 

Se encontró con Álex y Lucca en el centro de Mar del Plata, en un café. Estaba tensa; todos esos días se la había pasado pensando en qué tenía que ver Lucca con su problema con su padre. Habían sido vecinos en Buenos Aires y amigos de la familia pero nunca habían desarrollado un vínculo demasiado profundo. 

Olivia abrazó fuertemente a Álex y luego saludó a Lucca antes de sentarse. Era una tarde de otoño fría y seca, tan gris y tétrica como la historia que unía a los tres. 

  • Empiezo yo- dijo Lucca, después de probar el capuccino- Olivia: yo le pedí a Álex que se acercara a vos para conseguir información de tu padre.

La mencionada miró a su novio sin entender y tan sorprendida que no pudo articular palabra esperando una explicación. 

  • No te enojes, por favor- continuó Lucca- Ya te lo voy a explicar...Álex no quería hacerlo, de hecho nunca te preguntó lo que yo quería saber. 

  • Es verdad que quise conocerte porque él me lo pidió- acotó Álex-, pero nunca te mentí en nada, mucho menos en mis sentimientos, Olivia. Te amo y ya no creo poder vivir sin vos. 

La miró con miedo y esperanza en sus ojos. Por un instante creyó que ella se iría, sin embargo, le tomó la mano. 

  • Lo sé, te creo- le dijo Olivia-. Pero necesito que me expliquen. 

  • ¿Vos sabés que tu padre fue un torturador de la ESMA?- intervino Lucca, sin más preámbulos. 

Olivia asintió. 

  • Nunca me lo dijeron, pero cuando seguí algo del Juicio a las Juntas, por televisión, me lo imaginé. 

  • Olivia, tu mamá murió el día después de tu fiesta de quince- continuó Lucca-.  Dos días después, los milicos descubrieron el escondite de mi hermana y cuñado y se los llevaron. Estoy seguro de que alguien los delató  y quiero saber quién fue. Les pregunté a mis viejos quiénes podían saber dónde estaban escondidos y me dijeron que ni ellos mismos sabían dónde estaba esa casa ni cómo la consiguieron. 

  • Pará, pará- pidió Olivia- ¿Qué tiene que ver mi madre con eso? 

  • Yo creo que tu padre la mató y que las dos cosas están relacionadas- respondió Lucca. 

  • Eso no tiene sentido- replicó ella- Mi mamá nunca los hubiera delatado, si eso es lo que creés. Y aunque así hubiese sido, ¿qué motivos tendría mi padre para asesinarla?

Los tres permanecieron en silencio. Esa era la misma pregunta que torturaba a Lucca desde hacía tantos años. No lo comprendía. 

Afuera, el viento golpeaba con fuerza los ventanales del bar. 

Álex intervino:

  • Yo pensé en otra posibilidad: ¿qué tal si tu madre los ayudó a conseguir ese lugar? ¿Pudo haber pasado eso?- le preguntó a Olivia. 

  • Sí, es posible- contestó dubitativa, tratando de recordar- ¿Dónde estaban ocultos?- preguntó de pronto. 

  • En una casa abandonada, en una zona rural cerca de Cañuelas- contestó Lucca- . Alguien los tuvo que ayudar, llevarles víveres por lo menos. 

Olivia palideció y quedó muda. Álex pensó que se iba a desmayar porque no reaccionaba. La tocaba y le preguntaba qué sucedía, hasta que ella pareció volver de un trance. 

  • Sí- afirmó con la voz cortada-, mi madre los ayudó. Una vez por semana íbamos a ese lugar y dejábamos bolsas y cajas dentro de la casa, pero yo nunca vi a tu hermana o cuñado- le dijo a Lucca-. Las veces que le pregunté a mamá para quién era todo eso, dijo que era para los indigentes que iban a dormir ahí por las noches. 

  • Entonces tu padre se enteró- concluyó Álex-. Y por eso la mató. 

  • Sí, ¿pero quién le dijo?- volvió a preguntar Lucca en voz alta. 

Olivia creía que iba a vomitar. La silla donde estaba sentada parecía moverse debajo de ella. Los miró a ambos. 

  • Fui yo.