Capítulo 11.
"Cuando el mundo tira para abajo, es mejor no estar atado a nada"
Lucca no se resignaba a que el miserable de Vander quedara sin castigo por todo lo que había hecho. Llevaba años investigándolo por su cuenta; se podía afirmar que había dedicado su vida a buscar justicia para su hermana. De manera que no pensaba rendirse tan fácilmente.
Para septiembre del 88 tenía reunidas numerosas pruebas que vinculaban al exmilitar con la prostitución y otros negocios ilegales. El problema era que no podía ir a la policía porque era su aliada: en cuanto presentara las pruebas, le avisarían a Vander y todo desaparecería. Álex le aconsejó que aportara lo que tenía al fiscal de la causa por la muerte de Mirna, era lo más seguro. Solo había una certeza: el cerco alrededor de Jorge Vander se estaba cerrando cada vez más, no tenía escapatoria.
Una mañana, Álex estaba trabajando en su estudio cuando Olivia recibió un llamado de su padre, en su casa. Lógicamente se sorprendió y la perturbó escuchar esa voz luego de tantos meses. Vander solo le pidió que fuera a verlo a la casa de Buenos Aires. Cuando Olivia se negó, él le dijo que necesitaba hablar con ella para decirle toda la verdad de su madre, que luego no se verían nunca más si así lo deseaba.
De ninguna manera vas a ir sola- le dijo Álex, luego.
Me pidió que vaya sola porque es un asunto delicado como para hablarlo en tu presencia…
Olivia, ¡te va a decir mentiras! ¿O acaso pensás que va a confesar su crimen?- exclamó Álex.
Quiero escucharlo, mi amor- respondió ella-. No importa lo que sea, es mi padre.
Álex siguió insistiendo para acompañarla, pero ella se negó. Argumentó que nunca iba a poder tomar decisiones trascendentales o enfrentarse a la vida si primero no vencía el miedo que le tenía a su padre.
“Llamame cuando llegues”, le suplicó él cuando la acompañó a tomar el micro que iba a la capital. Era una tarde ventosa y soleada en Santa Clara del Mar cuando se despidieron. Olivia quiso tranquilizarlo pero Álex estaba acostumbrado a hacerle caso a su instinto y este le gritaba que una tragedia iba a suceder. Íntimamente, Olivia también lo creía pero necesitaba respuestas, aun cuando tuviera que arriesgarlo todo para conseguirlas.
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Llegó a la casa del barrio de Núñez por la tarde. Tuvo que tomar un taxi porque había olvidado el camino desde la terminal, luego de tantos años.
Estaba segura de que nada bueno podía provenir de su padre, pero guardaba una pequeña esperanza, en lo íntimo de su ser, de estar equivocada.
Vander abrió enseguida, se mostró amable y la invitó a sentarse en el living. Apenas Olivia puso un pie dentro, tantos recuerdos amargos volvieron a ella como una ventisca de tristeza y silencio. Allí sentada recordó el alboroto de la mañana en que su madre fue asesinada, cómo su padre no había derramado una sola lágrima, mientras Olivia estaba devastada. Sintió rabia, resentimiento y ganas de correr a algún lugar lejano, donde perdiera la memoria y olvidara lo que nunca podría olvidar.
Vander le ofreció café y su hija se negó.
Me dijiste que íbamos a hablar de mamá- dijo con toda la calma de la que fue capaz.
Sí, vos pediste la exhumación...Así que antes de que lo sepas por el forense, te lo voy a decir yo: la envenené.
Hizo esta declaración con la misma frialdad con la que comentaba el estado del tiempo.
Olivia quedó petrificada. Nunca pensó que se lo diría sin preámbulos.
¿Por qué lo hiciste?- preguntó, con un temblor en la voz.
Ya lo sabés. ¿Acaso tu novio y su amigo no te lo dijeron?
¿Cómo sabés de Lucca?
Yo sé todo- afirmó su padre.
En cuanto se sepa esto, vas a ir preso. ¿Por qué me lo decís?- preguntó Olivia, en cambio.
Eso de que voy a ir a la cárcel, ya veremos...tal vez la policía realmente crea que Mirna se suicidó.
Tomaba café mientras hablaba con una calma imperturbable.
No si yo declaro que la mataste porque supiste que escondió a la hermana de Lucca y a su marido- replicó Olivia.
Vos no vas a decir nada, porque tengo gente siguiendo a tu novio y a su amigo.
A continuación, extrajo unas fotos de un estuche que estaba sobre la mesita. Olivia sintió palpitaciones mientras las miraba: todas de diferentes días y hasta de distintos meses. Álex aparecía en ellas.
Si doy la orden, el cantante va a tener un accidente.
Olivia se puso pálida, creía que iba a desmayarse.
Así que ahora te vas a quedar en esta casa porque tengo planes para vos: te vas a casar con un buen amigo mío que hace mucho te pretende.
¡Estás loco!- gritó ella, por fin.
Se levantó del sillón y todo se volvió negro antes de perder el conocimiento.
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