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sábado, 13 de febrero de 2021

Capítulo 10.

 


Capítulo 10. 

“I feel your light surround me like a song” “Siento que tu luz me rodea como una canción”.

A Olivia le hubiera gustado conocer a Álex antes, pero bien dice la sabiduría ancestral que todo llega a su tiempo. Era  como si lo conociera desde siempre, incluso desde antes de tener memoria. 

Era invierno y en Santa Clara del Mar hacía tanto frío que amenazaba con nevar. 

El padre de Olivia no había llamado nunca ni la había buscado. Todo parecía haberse resuelto tan fácilmente que les costaba creerlo. 

  • ¿Qué te gustó de mí? - preguntó Álex una noche, mientras estaban sentados junto al fuego de la chimenea. 

  • Al principio, nada- respondió ella, riendo-. Después me di cuenta de que eras diferente cuando cantaste. 

  • ¿Y cómo?- preguntó él, abrazándola. 

  • No sé...sentí una conexión ese día. ¿Vos también, no?

Él asintió y le dio un beso tierno. 

  • Al principio ni siquiera podía mirarte- continuó Álex-. Estaba muy deprimido por Natalia...pero después empecé a sentir algo distinto cada vez que te veía. Nunca pensé que podía amar a otra mujer, hasta que pude conocerte. 

  • Te amo- dijo Olivia-. Si vos no hubieses insistido, no sé qué habría sido de mí al lado de ese hombre.

Como cada vez que lo recordaba, ella se angustió. 

Álex la abrazó más fuerte. 

  • Él ya no puede dañarte- le susurró-. Pero no quiero que me veas como tu salvador, mi amor. 

  • Pero...

  • No, Olivia- él la miró a los ojos-. Vos te liberaste porque quisiste, yo solo te ayudé. No quiero que me des todo el mérito, ni que te aferres a mí por agradecimiento en caso que  llegue el día en que no me ames más. 

Ella lo besó y ni siquiera se atrevió a imaginar ese día. Pero sabía que Álex tenía razón y que la estaba ayudando a ver su verdadero valor, independientemente de las circunstancias o del apoyo o no de un hombre. 

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Vander se había mudado a Buenos Aires luego de la partida de Olivia, a la vieja casa familiar. 

Se sentía una presa a la que estaban intentando cazar. Su abogado hizo todo lo que pudo por impedir la exhumación del cuerpo de su mujer pero el juez había rechazado los pedidos por todas las irregularidades que había en ese caso. Así que pronto estaría el resultado de la autopsia y no sabía cómo iba a salir del lío. La mañana que le puso el veneno en el café, le hizo saber a Mirna que la mataba por traidora antes de que ella dejara de respirar. Se había sentido muy satisfecho, en ese momento se creía Dios, intocable. Fue fácil pedir al médico amigo que firmara un certificado de defunción y evitar las investigaciones. Pero ahora todo había cambiado y ya no podía recurrir a influencias para acabar con todo. 

Toda la culpa era de ese cantante de mala muerte. Si él no hubiera aparecido, Olivia jamás habría hecho eso. Creía que la controlaba totalmente hasta que ese imbécil se la había quitado. 

Un domingo, cuando se acercaba la primavera, Vander recibió un llamado de uno de sus socios en el negocio de la prostitución: Carlos Vélez. Este le dijo que ya estaba harto de esperar lo que le había prometido y le dio un ultimátum: o le entregaba lo que era suyo o aparecía flotando en el Río de la Plata. 

  • No te preocupes- aseguró Vander con una frialdad terrorífica-. Olivia se va a casar con vos. 

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