Capítulo 9.
“No voy a esperar que el destino hable por mí”.
Recién ahora lo entendía. No podía creer cómo no se había dado cuenta antes.
En esos días previos a su fiesta de cumpleaños, por primera vez su padre se había mostrado interesado en su vida, en lo que ella hacía. Olivia se sentía feliz en ese momento, nunca imaginó, hasta diez años después en aquel bar de Mar del Plata, que lo único que pretendía era sacarle información sin que se diera cuenta. La invitó a tomar un café a la salida de la escuela un día, se mostró amable y gentil como nunca lo había hecho, y le preguntó a dónde iba con su madre los sábados. Ella no quería decirle, porque se suponía que era un secreto, pero Vander urdió una trama muy pensada, diciéndole que quería ayudar a la causa y que necesitaba saber la ubicación de esa casa para darle una sorpresa a su esposa.
Ahora no tenía dudas de que él la había matado y solo existía una forma de probarlo: pidiendo que exhumaran el cadáver. Para eso era el abogado que Álex había conseguido. Esa misma tarde, después de la reunión en el café, fueron a verlo y Olivia le firmó una cantidad de papeles y poderes para darle acceso a la Causa judicial por la muerte de Mirna de Vander.
Algunos días después, Lucca estaba en casa de Álex, en Santa Clara del Mar. Eran días difíciles para ambos. Lucca estaba devastado: ahora sabía la verdad pero no podía hacer nada con ella; Olivia era una víctima de ese monstruo también.
No entiendo por qué no enjuiciaron a Vander también- dijo Álex, mientras tomaban mate.
Porque no hubo sobrevivientes que lo identificaran- replicó Lucca-. La bestia se salió con la suya. ¿Creés que Olivia puede lograr algo con lo de la muerte de la madre?
El abogado va a pedir la exhumación del cadáver, basado en el certificado de defunción que firmó el médico, donde dice que la causa de la muerte fue suicidio. Como no hubo autopsia, ese documento es ilegal.
Igual, va a ser difícil relacionar a Vander con el asesinato de su mujer después de diez años.
Sí, pero no imposible- afirmó Álex-. El abogado ya lo conoce, sabe que tiene protección en la policía y en el poder judicial, así que está tratando de conseguir un juez que sea imparcial.
Pero Olivia está en peligro viviendo con él- dijo Lucca-. En cuanto se entere que están investigando la muerte de Mirna, va a saber que es ella.
Ya sé. Por eso, dentro de pocos días se viene a vivir conmigo.
Tiene miedo, ¿no?
Yo también lo tendría- respondió Álex-. Pero es necesario que lo supere y que se vaya de al lado de ese hombre.
Lo que no entiendo es por qué esa basura quiere retener a la hija al lado- reflexionó Lucca-: ya no tiene que fingir ser un hombre de familia, ni un ciudadano modelo. Está retirado de la escena pública hace mucho.
Ansias de poder, tal vez…
No, no es solo eso. Vos no lo conocés como yo- contestó Lucca-. Algo trama.
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Álex llegó a las cinco de la tarde ese martes.
Olivia le abrió enseguida y lo hizo entrar. Estaba nerviosa como nunca antes. Tenía sus cosas listas en su cuarto.
Vander estaba mirando el noticiero en la televisión, cuando los vio a ambos aparecer en el living. Se paró inmediatamente.
Creo que no hacen falta las formalidades- dijo Olivia- pero tenés que saber que Álex es mi novio y que me voy a mudar con él. Voy por mis cosas- anunció enseguida, yéndose a su cuarto.
A su padre le tomó un momento reaccionar. La vio meterse en la habitación y después se acercó a Álex. Contra toda especulación, él no le tenía miedo.
Usted no se va a quedar con mi hija- le espetó cara a cara.
No se esfuerce, Vander. No le tengo miedo- afirmó el joven-. No se acerque más a ella, se lo advierto.
Vamos, por favor- interrumpió Olivia.
Vander no hizo nada para detenerlos, no dijo una palabra. Esa reacción tan fría y calma dejó a Olivia más preocupada que si hubiera hecho un escándalo.
De todas maneras, se sentía aliviada por primera vez en mucho tiempo. Respiró un aire nuevo, distinto cuando iban en el auto de Álex camino a su casa, a su libertad.
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