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sábado, 27 de febrero de 2021

Capítulo 12.

 Capítulo 12. 

“Since we're not together ,I pray for stormy weather to hide these tears I hope you'll never see”.  “Desde que no estamos juntos, rezo para que el tiempo tormentoso esconda estas lágrimas que espero nunca veas”.


Cuando Olivia no llamó ese día ni los días siguientes, Álex entró en pánico. Se maldecía por no insistir en acompañarla. Lucca le había advertido varias veces que Vander planeaba algo siniestro, pero ellos no lo habían escuchado. De todas formas, no era momento de lamentarse, sino de hacer algo. Así que tomó el primer micro a Buenos Aires. Allí lo esperaba Lucca, quien lo llevaría a la casa de sus padres, justamente al lado de la casa Vander. 

Las horas de viaje se hicieron interminables. No hacía más que pensar en el motivo por el que Olivia no se había comunicado con él, con qué la había amenazado. Hasta se le ocurrió que la había matado...pero no, Álex ni siquiera podía soportar ese pensamiento. 

Llegó a la terminal de Retiro y su amigo aguardaba allí. Se dieron un abrazo y, sin perder más tiempo, se pusieron en camino hasta el barrio de Núñez. Lucca le contaba las novedades mientras conducía:

  • Ni mis viejos ni yo vimos a Olivia estos días, y estuvimos atentos…

  • Tengo miedo, Lucca. Tengo una sensación horrible en el estómago, como un presentimiento de que algo terrible va a pasar- confesó, mientras apretaba la mochila que llevaba en el regazo. 

  • Tranquilizate...no creo que la lastime. La debe haber amenazado u obligado de alguna manera para que se quedara. 

  • Cuando fui a buscar a Olivia a Mar del Plata, hace meses, y se fue a vivir conmigo...miré a ese tipo a los ojos y me dio escalofríos.

  • Es un torturador, ¿creías que alguien así tenía alma?- acotó Lucca. 

Álex sabía que había subestimado la maldad y perversión de Vander. Se sentía un imbécil por haber dejado que Olivia cayera tan fácil en esa trampa. 

Llegaron a la casa de los Posse y Álex saludó a los padres de su amigo después de tantos años. Ambos le dijeron que estaban pendientes de lo que pasaba en la casa de al lado pero que no habían visto ni oído nada fuera de lo normal. 

Álex decidió no perder más tiempo y fue a tocar el timbre. 

Era una tarde de sábado cálida, de primavera. Nada parecía anticipar lo que pasaría. 

Vander abrió la puerta después de la insistencia de Álex. 

  • Quiero ver a Olivia- dijo simplemente.

  • Olivia está en su habitación y no va a salir. 

  • ¡¿Con qué la está amenazando, miserable?!

  • Con nada. Ella se quiere quedar - dijo Vander, tranquilamente. 

  • No le creo. Y si no la veo ahora mismo, voy a denunciarlo por secuestro. 

Vander llamó a Olivia y ella apareció luego de un momento. Tenía un aspecto terrible, era evidente que había estado llorando, probablemente sin dormir. Álex no podía respirar mientras ella se acercaba a la puerta. Vio la desesperación en sus ojos y estuvo a punto de tomarla de un brazo para sacarla de ahí, pero ella se lo impidió. 

  • Quiero estar acá, con mi padre, Álex- dijo Olivia. 

  • Mi amor, lo que sea que te haya dicho este hombre, no importa. Por favor, vámonos- suplicó él. 

  • No. Y no vuelvas a buscarme, nuestra relación terminó. 

Olivia dio media vuelta y se fue. 

  • Ya escuchó- dijo Vander-. Así que no vuelva a molestar. 

Le cerró la puerta en la cara y Álex seguía sin reaccionar. Se quedó parado en la vereda hasta que Lucca lo vio y lo llevó a la casa. 

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Álex tomó agua y comenzó a relatar alocadamente lo que había pasado. Su amigo y el matrimonio Posse permanecían en silencio. 

  • Tengo que averiguar con qué la extorsiona…¿alguna idea?- los miró buscando alguna esperanza. 

  • Álex…-empezó Lucca- mis viejos me acaban de contar que ayer vieron a Vander en el supermercado de la esquina y que estaba haciendo un encargo de bebidas, parece que era para una fiesta…

  • No te lo comentamos cuando llegaste porque creímos que era mentira- interrumpió la señora.

  • ¿Qué cosa, Nancy?- preguntó Álex, incorporándose-. Decime, por favor.

  • Le preguntamos al dueño del negocio y dice que Vander le contó que Olivia se casa dentro de quince días. 

Álex se volvió a sentar. Ahora todo tenía sentido. Por eso la había mantenido encerrada en la casa todos esos años, por eso nunca había aceptado a ningún hombre que pretendiera a Olivia. Porque ya había decidido entregarla a alguien en el momento que le conviniera. 

  • Tenemos que averiguar con quién la quiere casar- dijo Lucca-. Nosotros la vamos a ayudar. Se lo debemos a Mirna- miró a sus padres, y estos asintieron. 

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Olivia estaba en su habitación, tirada en la cama. Se sentía un animal atrapado en un laberinto: cuando veía alguna luz al final de un camino, este solo la conducía a otra pared sellada. 

Pensaba en Álex, en cuánto lo amaba, en el amor y el miedo que había visto en sus ojos esa tarde. Pero todo había terminado: Vander iba a obligarla a casarse con un delincuente, un proxeneta igual a él (o peor) que se había encaprichado con ella desde el momento en que la había conocido en la casa de Mar del Plata, un año antes. Olivia lo había rechazado y su padre no insistió más con que lo aceptara. Ella pensó que el asunto había quedado olvidado...El día que su padre le dijo que tendría que casarse con él, luego de volver en sí del desmayo, este le manifestó  que le debía favores y dinero a aquel hombre y que había pedido a Olivia a cambio. 

Estaba claro que ella era una mercancía, al igual que lo había sido su madre. 

Pero esta vez le iba a arruinar los planes…


Vander estaba mirando televisión cuando tocaron el timbre ese sábado a la noche. Cuando abrió, se encontró con un operativo policial. Le leyeron sus derechos y lo arrestaron por ser sospechoso del asesinato de su mujer. 

Cuando estaba esposado, oyeron un disparo que provenía de una habitación. 

Al entrar, vieron a Olivia tendida sobre la cama. 

Se había disparado en la cabeza.


jueves, 18 de febrero de 2021

Capítulo 11.

 


Capítulo 11. 

 "Cuando el mundo tira para abajo, es mejor no estar atado a nada"

Lucca no se resignaba a que el miserable de Vander quedara sin castigo por todo lo que había hecho. Llevaba años investigándolo por su cuenta; se podía afirmar que había dedicado su vida a buscar justicia para su hermana. De manera que no pensaba rendirse tan fácilmente. 

Para septiembre del 88 tenía reunidas numerosas pruebas que vinculaban al exmilitar con la prostitución y otros negocios ilegales. El problema era que no podía ir a la policía porque era su aliada: en cuanto presentara las pruebas, le avisarían a Vander y todo desaparecería. Álex le aconsejó que aportara  lo que tenía al fiscal de la causa por la muerte de Mirna, era lo más seguro. Solo había una certeza: el cerco alrededor de Jorge Vander se estaba cerrando cada vez más, no tenía escapatoria. 

Una mañana, Álex estaba trabajando en su estudio cuando Olivia recibió un llamado de su padre, en su casa. Lógicamente se sorprendió y la perturbó escuchar esa voz luego de tantos meses. Vander solo le pidió que fuera a verlo a la casa de Buenos Aires. Cuando Olivia se negó, él le dijo que necesitaba hablar con ella para decirle toda la verdad de su madre, que luego no se verían nunca más si así lo deseaba. 

  • De ninguna manera vas a ir sola- le dijo Álex, luego. 

  • Me pidió que vaya sola porque es un asunto delicado como para hablarlo en tu presencia…

  • Olivia, ¡te va a decir mentiras! ¿O acaso pensás que va a confesar su crimen?- exclamó Álex. 

  • Quiero escucharlo, mi amor- respondió ella-. No importa lo que sea, es mi padre. 

Álex siguió insistiendo para acompañarla, pero ella se negó. Argumentó que nunca iba a poder tomar decisiones trascendentales o enfrentarse a la vida si primero no vencía el miedo que le tenía a su padre. 

“Llamame cuando llegues”, le suplicó él cuando la acompañó a tomar el micro que iba a la capital. Era una tarde ventosa y soleada en Santa Clara del Mar cuando se despidieron. Olivia quiso tranquilizarlo pero Álex estaba acostumbrado a hacerle caso a su instinto y este le gritaba que una tragedia iba a suceder. Íntimamente, Olivia también lo creía pero necesitaba respuestas, aun cuando tuviera que arriesgarlo todo para conseguirlas. 

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Llegó a la casa del barrio de Núñez por la tarde. Tuvo que tomar un taxi porque había olvidado el camino desde la terminal, luego de tantos años. 

Estaba segura de que nada bueno podía provenir de su padre, pero guardaba una pequeña esperanza, en lo íntimo de su ser, de estar equivocada.

Vander abrió enseguida, se mostró amable y la invitó a sentarse en el living. Apenas Olivia puso un pie dentro, tantos recuerdos amargos volvieron a ella como una ventisca de tristeza y silencio. Allí sentada recordó el alboroto de la mañana en que su madre fue asesinada, cómo  su padre no había derramado una sola lágrima, mientras Olivia estaba devastada. Sintió rabia, resentimiento y ganas de correr a algún lugar lejano, donde perdiera la memoria y olvidara lo que nunca podría olvidar. 

Vander le ofreció café y su hija se negó. 

  • Me dijiste que íbamos a hablar de mamá- dijo con toda la calma de la que fue capaz. 

  • Sí, vos pediste la exhumación...Así que antes de que lo sepas por el forense, te lo voy a decir yo: la envenené.

Hizo esta declaración con la misma frialdad con la que comentaba el estado del tiempo. 

Olivia quedó petrificada. Nunca pensó que se lo diría sin preámbulos. 

  • ¿Por qué lo hiciste?- preguntó, con un temblor en la voz.

  • Ya lo sabés. ¿Acaso tu novio y su amigo no te lo dijeron?

  • ¿Cómo sabés de Lucca?

  • Yo sé todo- afirmó su padre. 

  • En cuanto se sepa esto, vas a ir preso. ¿Por qué me lo decís?- preguntó Olivia, en cambio. 

  • Eso de que voy a ir a la cárcel, ya veremos...tal vez la policía realmente crea que Mirna se suicidó.

Tomaba café mientras hablaba con una calma imperturbable. 

  • No si yo declaro que la mataste porque supiste que escondió a la hermana de Lucca y a su marido- replicó Olivia. 

  • Vos no vas a decir nada, porque tengo gente siguiendo a tu novio y a su amigo.

A continuación, extrajo unas fotos de un estuche que estaba sobre la mesita. Olivia sintió palpitaciones mientras las miraba: todas de diferentes días y hasta de distintos meses. Álex aparecía en ellas.

  • Si doy la orden, el cantante va a tener un accidente. 

Olivia se puso pálida, creía que iba a desmayarse. 

  • Así que ahora te vas a quedar en esta casa porque tengo planes para vos: te vas a casar con un buen amigo mío que hace mucho te pretende. 

  • ¡Estás loco!- gritó ella, por fin. 

Se levantó del sillón y todo se volvió negro antes de perder el conocimiento.


sábado, 13 de febrero de 2021

Capítulo 10.

 


Capítulo 10. 

“I feel your light surround me like a song” “Siento que tu luz me rodea como una canción”.

A Olivia le hubiera gustado conocer a Álex antes, pero bien dice la sabiduría ancestral que todo llega a su tiempo. Era  como si lo conociera desde siempre, incluso desde antes de tener memoria. 

Era invierno y en Santa Clara del Mar hacía tanto frío que amenazaba con nevar. 

El padre de Olivia no había llamado nunca ni la había buscado. Todo parecía haberse resuelto tan fácilmente que les costaba creerlo. 

  • ¿Qué te gustó de mí? - preguntó Álex una noche, mientras estaban sentados junto al fuego de la chimenea. 

  • Al principio, nada- respondió ella, riendo-. Después me di cuenta de que eras diferente cuando cantaste. 

  • ¿Y cómo?- preguntó él, abrazándola. 

  • No sé...sentí una conexión ese día. ¿Vos también, no?

Él asintió y le dio un beso tierno. 

  • Al principio ni siquiera podía mirarte- continuó Álex-. Estaba muy deprimido por Natalia...pero después empecé a sentir algo distinto cada vez que te veía. Nunca pensé que podía amar a otra mujer, hasta que pude conocerte. 

  • Te amo- dijo Olivia-. Si vos no hubieses insistido, no sé qué habría sido de mí al lado de ese hombre.

Como cada vez que lo recordaba, ella se angustió. 

Álex la abrazó más fuerte. 

  • Él ya no puede dañarte- le susurró-. Pero no quiero que me veas como tu salvador, mi amor. 

  • Pero...

  • No, Olivia- él la miró a los ojos-. Vos te liberaste porque quisiste, yo solo te ayudé. No quiero que me des todo el mérito, ni que te aferres a mí por agradecimiento en caso que  llegue el día en que no me ames más. 

Ella lo besó y ni siquiera se atrevió a imaginar ese día. Pero sabía que Álex tenía razón y que la estaba ayudando a ver su verdadero valor, independientemente de las circunstancias o del apoyo o no de un hombre. 

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Vander se había mudado a Buenos Aires luego de la partida de Olivia, a la vieja casa familiar. 

Se sentía una presa a la que estaban intentando cazar. Su abogado hizo todo lo que pudo por impedir la exhumación del cuerpo de su mujer pero el juez había rechazado los pedidos por todas las irregularidades que había en ese caso. Así que pronto estaría el resultado de la autopsia y no sabía cómo iba a salir del lío. La mañana que le puso el veneno en el café, le hizo saber a Mirna que la mataba por traidora antes de que ella dejara de respirar. Se había sentido muy satisfecho, en ese momento se creía Dios, intocable. Fue fácil pedir al médico amigo que firmara un certificado de defunción y evitar las investigaciones. Pero ahora todo había cambiado y ya no podía recurrir a influencias para acabar con todo. 

Toda la culpa era de ese cantante de mala muerte. Si él no hubiera aparecido, Olivia jamás habría hecho eso. Creía que la controlaba totalmente hasta que ese imbécil se la había quitado. 

Un domingo, cuando se acercaba la primavera, Vander recibió un llamado de uno de sus socios en el negocio de la prostitución: Carlos Vélez. Este le dijo que ya estaba harto de esperar lo que le había prometido y le dio un ultimátum: o le entregaba lo que era suyo o aparecía flotando en el Río de la Plata. 

  • No te preocupes- aseguró Vander con una frialdad terrorífica-. Olivia se va a casar con vos. 

viernes, 5 de febrero de 2021

Capítulo 9.

 Capítulo 9. 

“No voy a esperar que el destino hable por mí”.

Recién ahora lo entendía. No podía creer cómo no se había dado cuenta antes. 

En esos días previos a su fiesta de cumpleaños, por primera vez su padre se había mostrado interesado en su vida, en lo que ella hacía. Olivia se sentía feliz en ese momento, nunca imaginó, hasta diez años después en aquel bar de Mar del Plata, que lo único que pretendía era sacarle información sin que se diera cuenta. La invitó a tomar un café a la salida de la escuela un día, se mostró amable y gentil como nunca lo había hecho, y le preguntó a dónde iba con su madre los sábados. Ella no quería decirle, porque se suponía que era un secreto, pero Vander urdió una trama muy pensada, diciéndole que quería ayudar a la causa y que necesitaba saber la ubicación de esa casa para darle una sorpresa a su esposa. 

Ahora no tenía dudas de que él la había matado y solo existía una forma de probarlo: pidiendo que exhumaran el cadáver. Para eso era  el abogado que Álex había conseguido. Esa misma tarde, después de la reunión en el café, fueron a verlo y Olivia le firmó una cantidad de papeles y poderes para darle acceso a la Causa judicial por la muerte de Mirna de Vander. 


Algunos días después, Lucca estaba en casa de Álex, en Santa Clara del Mar. Eran días difíciles para ambos. Lucca estaba devastado: ahora sabía la verdad pero no podía hacer nada con ella; Olivia era una víctima de ese monstruo también.  

  • No entiendo por qué no enjuiciaron a Vander también- dijo Álex, mientras tomaban mate. 

  • Porque no hubo sobrevivientes que lo identificaran- replicó Lucca-. La bestia se salió con la suya. ¿Creés que Olivia puede lograr algo con lo de la muerte de la madre?

  • El abogado va a pedir la exhumación del cadáver, basado en el certificado de defunción que firmó el médico, donde dice que la causa de la muerte fue suicidio. Como no hubo autopsia, ese documento es ilegal. 

  • Igual, va a ser difícil relacionar a Vander con el asesinato de su mujer después de diez años. 

  • Sí, pero no imposible- afirmó Álex-. El abogado ya lo conoce, sabe que tiene protección en la policía y en el poder judicial, así que está tratando de conseguir un juez que sea imparcial.

  • Pero Olivia está en peligro viviendo con él- dijo Lucca-. En cuanto se entere que están investigando la muerte de Mirna, va a saber que es ella. 

  • Ya sé. Por eso, dentro de pocos días se viene a vivir conmigo. 

  • Tiene miedo, ¿no?

  • Yo también lo tendría- respondió Álex-. Pero es necesario que lo supere y que se vaya de al lado de ese hombre.

  • Lo que no entiendo es por qué esa basura quiere retener a la hija al lado- reflexionó Lucca-: ya no tiene que fingir ser un hombre de familia, ni un ciudadano modelo. Está retirado de la escena pública hace mucho. 

  • Ansias de poder, tal vez…

  • No, no es solo eso. Vos no lo conocés como yo- contestó Lucca-. Algo trama. 

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Álex llegó a las cinco de la tarde ese martes. 

Olivia le abrió enseguida y lo hizo entrar. Estaba nerviosa como nunca antes. Tenía sus cosas listas en su cuarto. 

Vander estaba mirando el noticiero en la televisión, cuando los vio a ambos aparecer en el living. Se paró inmediatamente. 

  • Creo que no hacen falta las formalidades- dijo Olivia- pero tenés que saber que Álex es mi novio y que me voy a mudar con él. Voy por mis cosas- anunció enseguida, yéndose a su cuarto. 

A su padre le tomó un momento reaccionar. La vio meterse en la habitación y después se acercó a Álex. Contra toda especulación, él no le tenía miedo. 

  • Usted no se va a quedar con mi hija- le espetó cara a cara. 

  • No se esfuerce, Vander. No le tengo miedo- afirmó el joven-. No se acerque más a ella, se lo advierto. 

  • Vamos, por favor- interrumpió Olivia. 

Vander no hizo nada para detenerlos, no dijo una palabra. Esa reacción tan fría y calma dejó a Olivia más preocupada que si hubiera hecho un escándalo. 

De todas maneras, se sentía aliviada por primera vez en mucho tiempo. Respiró un aire nuevo, distinto cuando iban en el auto de Álex camino a su casa, a su libertad.


martes, 2 de febrero de 2021

Capítulo 8.

 Capítulo 8.

“Black rain falling down...” “Lluvia negra cayendo…”

Olivia hizo buena letra una semana y aquel  jueves del mes de marzo le dijo a su padre que tenía que ir al médico. 

Se encontró con Álex y Lucca en el centro de Mar del Plata, en un café. Estaba tensa; todos esos días se la había pasado pensando en qué tenía que ver Lucca con su problema con su padre. Habían sido vecinos en Buenos Aires y amigos de la familia pero nunca habían desarrollado un vínculo demasiado profundo. 

Olivia abrazó fuertemente a Álex y luego saludó a Lucca antes de sentarse. Era una tarde de otoño fría y seca, tan gris y tétrica como la historia que unía a los tres. 

  • Empiezo yo- dijo Lucca, después de probar el capuccino- Olivia: yo le pedí a Álex que se acercara a vos para conseguir información de tu padre.

La mencionada miró a su novio sin entender y tan sorprendida que no pudo articular palabra esperando una explicación. 

  • No te enojes, por favor- continuó Lucca- Ya te lo voy a explicar...Álex no quería hacerlo, de hecho nunca te preguntó lo que yo quería saber. 

  • Es verdad que quise conocerte porque él me lo pidió- acotó Álex-, pero nunca te mentí en nada, mucho menos en mis sentimientos, Olivia. Te amo y ya no creo poder vivir sin vos. 

La miró con miedo y esperanza en sus ojos. Por un instante creyó que ella se iría, sin embargo, le tomó la mano. 

  • Lo sé, te creo- le dijo Olivia-. Pero necesito que me expliquen. 

  • ¿Vos sabés que tu padre fue un torturador de la ESMA?- intervino Lucca, sin más preámbulos. 

Olivia asintió. 

  • Nunca me lo dijeron, pero cuando seguí algo del Juicio a las Juntas, por televisión, me lo imaginé. 

  • Olivia, tu mamá murió el día después de tu fiesta de quince- continuó Lucca-.  Dos días después, los milicos descubrieron el escondite de mi hermana y cuñado y se los llevaron. Estoy seguro de que alguien los delató  y quiero saber quién fue. Les pregunté a mis viejos quiénes podían saber dónde estaban escondidos y me dijeron que ni ellos mismos sabían dónde estaba esa casa ni cómo la consiguieron. 

  • Pará, pará- pidió Olivia- ¿Qué tiene que ver mi madre con eso? 

  • Yo creo que tu padre la mató y que las dos cosas están relacionadas- respondió Lucca. 

  • Eso no tiene sentido- replicó ella- Mi mamá nunca los hubiera delatado, si eso es lo que creés. Y aunque así hubiese sido, ¿qué motivos tendría mi padre para asesinarla?

Los tres permanecieron en silencio. Esa era la misma pregunta que torturaba a Lucca desde hacía tantos años. No lo comprendía. 

Afuera, el viento golpeaba con fuerza los ventanales del bar. 

Álex intervino:

  • Yo pensé en otra posibilidad: ¿qué tal si tu madre los ayudó a conseguir ese lugar? ¿Pudo haber pasado eso?- le preguntó a Olivia. 

  • Sí, es posible- contestó dubitativa, tratando de recordar- ¿Dónde estaban ocultos?- preguntó de pronto. 

  • En una casa abandonada, en una zona rural cerca de Cañuelas- contestó Lucca- . Alguien los tuvo que ayudar, llevarles víveres por lo menos. 

Olivia palideció y quedó muda. Álex pensó que se iba a desmayar porque no reaccionaba. La tocaba y le preguntaba qué sucedía, hasta que ella pareció volver de un trance. 

  • Sí- afirmó con la voz cortada-, mi madre los ayudó. Una vez por semana íbamos a ese lugar y dejábamos bolsas y cajas dentro de la casa, pero yo nunca vi a tu hermana o cuñado- le dijo a Lucca-. Las veces que le pregunté a mamá para quién era todo eso, dijo que era para los indigentes que iban a dormir ahí por las noches. 

  • Entonces tu padre se enteró- concluyó Álex-. Y por eso la mató. 

  • Sí, ¿pero quién le dijo?- volvió a preguntar Lucca en voz alta. 

Olivia creía que iba a vomitar. La silla donde estaba sentada parecía moverse debajo de ella. Los miró a ambos. 

  • Fui yo.

viernes, 29 de enero de 2021

Capítulo siete.

 


Capítulo siete. 

“Yo que nací con los que estaban bien, pero a la noche estaba todo mal”.

Casi todos los días hablaban por teléfono y luego se veían en Rainbow, salvo cuando Álex tenía presentaciones en otras ciudades de la costa atlántica. Mientras la temporada de verano iba llegando a su fin, se sentían cada vez más implicados en esa relación, más seguros de que lo que estaban construyendo era amor. Pero algo faltaba...Álex nunca le había dicho a Olivia por qué se había acercado a ella en primera instancia y eso ahora le molestaba. Sentía que tenía que decírselo, aunque no sabía cómo. Tenía miedo de que ella lo rechazara. 

Lucca le insistía para que le sacara información a su nueva novia, pero Álex no quería. Sentía que la traicionaba al no decirle la verdad. 

Hacía tres días que no hablaban ni se veían porque Álex había viajado a Buenos Aires; cuando volvió ese jueves a Mar del Plata se encontró con que Olivia no estaba trabajando. Desconcertado, preguntó por ella a sus compañeros, quienes le dijeron que no sabían nada de ella hacía varios días. Se estaba yendo cuando Ana lo vio.

  • Olivia no trabaja más aquí, Álex- le dijo- ¿No supiste?

  • ¿Saber qué? No te entiendo. Recién llego de capital- le explicó.

  • Su padre se enteró de que trabajaba aquí y de que salía con vos. Le dio una paliza que la mandó a la clínica dos días. 

Álex se sintió devastado. A la impotencia le siguió una sensación incontrolable de ira. Sin decir palabra, se dirigió a la calle. Estaba decidido a ir a buscarla y llevársela de esa casa para siempre. Ana corrió detrás de él, tratando de detenerlo. 

  • ¡Esperá, por favor!- lo tomó del brazo- Vas a empeorar las cosas. No conocés a Vander y el poder que tiene. Puede hacer lo que quiera con vos o con ella. 

  • ¡No me importa!- gritó Álex-. Además, después del Juicio a las Juntas, los milicos ya no tienen el poder de antes. 

  • Creeme, este tipo sí- afirmó Ana-. Lo sé por mi viejo, que lo conoce bastante. Además de tener amigos muy poderosos, también tiene a la policía de su lado. Dicen que es proxeneta, que es socio, junto a otros tipos, de prostíbulos en toda la provincia. 

  • ¿Qué hago, entonces?- preguntó Álex, tratando de pensar. 

  • El viejo maldito no la deja salir a Olivia, tampoco recibir llamadas. Ella le tiene un miedo atroz. Pero creo que puedo golpear su ventana esta noche y llevarle un mensaje tuyo.

  • No. Yo voy- replicó él-. Decime cuál es su ventana. 

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Olivia estaba tirada en la cama, con el televisor encendido pero sin sonido. Todavía tenía el cuerpo dolorido pero eso era lo de menos. Quería morir o matarlo y cualquiera de las dos opciones le aterraba. Ni siquiera la había dejado argumentar una palabra en su defensa; esa tarde llegó a casa de su caminata y la golpeó sin previo aviso. En el piso y casi inconsciente, se enteró del motivo de la golpiza: sus mentiras acerca de su trabajo y de su novio. Lo último que escuchó Olivia fue que era una puta y una inútil traidora como su madre. 

Escuchó los golpes débiles en la ventana e imaginó que era Ana. Cuando abrió y se encontró con Álex solo pudo llorar. Él entró a la habitación y la abrazó con todas las fuerzas que tenía.  “Te juro que recién me enteré, mi amor”, le susurraba mientras la sostenía. Ella solo asintió. 

Se sentaron en la cama, hablando en tono bajo para no ser descubiertos. 

  • Escuchame bien- pidió Álex-: tenemos que irnos. Agarrá un bolso y meté tus cosas. Tengo el auto a una cuadra. 

  • No puedo irme, Álex- replicó ella-. Dijo que si me voy con vos nos va a encontrar y te va a matar, que a él nadie le va a hacer nada. 

  • ¡No tengo miedo!

  • Pero yo sí- dijo Olivia- Yo sé de lo que es capaz. Es la primera vez que estoy enamorada, Álex. Y no voy a permitir que te pase nada. 

  • Por favor- suplicó él-, tenemos que hacer algo, no te vas a quedar acá hasta que ese tipo se muera.

  • Lo sé. Estuve pensando en algo pero necesito que consigas un abogado de confianza. 

  • Hecho. 

  • Mientras tanto, yo voy a hacer lo que él me diga y cuando me consigas la cita con el abogado, inventaré algo para salir- dijo Olivia. 

  • Te aviso por teléfono o por medio de Ana- acotó Álex-. Pero creo que tendríamos que hablar con Lucca también…

  • ¿Con Lucca Posse?- preguntó ella- ¿Y qué tiene que ver en esto?