Mariposas
no...
chispas de pasión
que hicieron un pacto
dentro de mí.
Estrellas que vi por
aquí, por la tangente,
a mi alrededor
con ojos cerrados
y manos insuficientes.
Libélulas
no...
pájaros migrantes
que presagiaban
borrascas.
Los vi
con el alma
atascada
en el silente sonido
de tu voz lejana.
Elegí quedarme
elegiste parar.
Las mariposas mutaron
en gris
gris de soledad
en fuego ardió la polilla
en medio del humo
renació de las cenizas.
A este mundo
vine a quemarme
a gritar
a sentir
a volar
a llenarme de colores
aunque me derriben
una y otra vez
aunque me maten
todo lo repetiría
para volar con vos
ese último viaje
hacia la memoria del tiempo.