Una parte de mí se desprendió hace siglos, hace mundos. En un universo alterno, viajó por el espacio claro y limpio de una mañana de septiembre y se encontró con paisajes sublimes, nubes anaranjadas y disfraces impensados. Sin conocer el límite absurdo del tiempo, esa partícula invisible de espíritu se posó sobre otro ser sublime e imperfecto, ligó instantes e infinitos, removió distancias azarosas y volvió en el momento preciso, en el minuto decretado, para que comprendiera que no estoy sola en las orillas de un gran océano, que la vida es un lugar peligroso e intrincado…pero tan precioso desde que estás.
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