Ese camino helado de casa a la escuela.
De escarchas partidas en la piel.Por los intersticios de las quebraduras
Se cuela el rocío de la noche
Ya no hay espacio
para las máscaras
Una a una caen
desnuda el alma
roída por la luz del amanecer.
Llueve.
Llego al centro de la tierra,
de mis entrañas vacías.
Ahora hay espacio
para que crezca el árbol,
para que vuelva el verde
Y el cuerpo se me vista
de flores, de abejas
que la mariposa agite
sus alas.
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