No cambié porque quise. Me empujaron a transformarme, casi me obligaron. Como las mariposas en su último vuelo, así de libre y fugaz me sentí.
En un solo día de un universo alterno, pasé por el llanto y el desasosiego. Me moví hacia la oscuridad de la infancia para desenterrar fantasmas olvidados y toqué el polvo de la penumbra para sentirla en todo el cuerpo y expulsarla.
Todo en cuatro aleteos...o en cuarenta años. Abro los ojos y tengo cuarenta, el espejo lo dice. El reflejo parece un espectro que cobra vida. El viento apaga la vela, ya no veo nada. Cierro los ojos. Los abro por el bocinazo de un colectivo. Miro al frente,la luz está encendida. Noto las arrugas, el cabello blanco. Todo en veinticuatro horas u ochenta años...o cien...o siglos. Ya no lo sé.