Bicicletas, rodillas raspadas,
el polvo de la tierra
alegrando el aire
de la siesta.
Sueño imposible
que se vuelve fácil…
realidad,
la realidad de tres chicos
que circulan una higuera.
Miro cautivada
por el calor de las cuatro,
escucho risas
como de otro mundo.
Me atraviesa el tiempo,
la historia pasa por mi cuerpo,
esa brisa maleable
que desparrama,
borra y vuelve…
Vuelve el verano eterno,
los higos suspendidos
para siempre
en la sombra bendita
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