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domingo, 25 de enero de 2026

Capítulo 4. Magda.

 A Magdalena le da vergüenza admitir que nunca tuvo el sueño del hogar feliz y de los hijos;aunque sabe que todos murmuran que es una solterona, no le importa. Ahora que vive sola, que trabaja tiempo completo en la escuela y está libre de la vigilancia de su padre, se siente en paz. Apenas tiene veintisiete pero en esta época todos piensan que es vieja para casarse. Sus amigas ya lo hicieron y tienen hijos, casi nunca se ven; solo le queda Anita, que tiene un bebé. Ella es su confidente. 

-Magda, tenés que casarte, ¿cómo te vas a quedar para vestir santos? ¡Con lo linda que sos! 

-Anita, no tengo ganas de someterme a un hombre, con mi trabajo y la herencia de mi madre vivo más que bien.  

-¿Y ya pensaste qué va a pasar cuando seas vieja y no tengas hijos? ¿Quién te va a cuidar? Ni hermanos tenés.  

-Le pagaré a alguien para que me cuide o capaz me muero joven, como mi mamá...¿Quién sabe? ¿Quién puede saberlo,Anita? 

-Pero es lo que Dios nos manda a las mujeres.  

-¿Sí? A mi madre, Dios le mandó a un hombre que la hizo miserable hasta su último día. Contame, ¿creés que eso es justo?  

-Es lo que nos toca, nosotras no podemos elegir.  

-Pues me niego. Rotundamente. Yo sí voy a elegir. Si me caso, va a ser por amor. 

-¡Ay,no se puede discutir con vos! 

-Entonces dejá de discutir y dale la teta al nene, que está llorando. 

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En el baile del club de los sábados, los hombres quieren bailar con la señorita Magda. Así es conocida en el pueblo. Ella se divierte y baila con todos. Más de uno aprovecha para invitarla a conocerse un poco más. Don Julio, un señor viudo y adinerado, directamente le propone matrimonio una noche, después de un tango. Magda le explica que no está en sus planes casarse y delicadamente, lo rechaza. De todos modos, en cada baile él se propone convencerla. De manera que salir la sábados deja de ser entretenido y Magda prefiere quedarse en casa escuchando la radio o leyendo. La mansión es inmensa para ella. Hay demasiado espacio y los recuerdos de su madre lo ocupan todo: el jardín, el living, las habitaciones, el cuarto de costura. A veces cree escuchar su voz de miel en las mañanas de invierno. 

Una tarde, Magda se sienta un rato en la plaza a descansar luego del trabajo. Hace frío y el muchacho que vende café en la calle, le acerca uno. Ella le agradece y le quiere pagar, pero él le dice que acepte el regalo, que notó qué ella tenía frío. Se llama Carlos y es educado y amable. El cafecito de los atardeceres se vuelve casi un ritual y a la maestra le sorprende lo agradable y romántico que puede ser su nuevo amigo. Los chismes están a la orden del día en el pueblo: los ven paseando, despidiéndose en la puerta de la casa de ella, riendo. 

Por supuesto, Anita tiene algo que acotar mientras cambia pañales y Magda controla que los fideos no se pasen de cocción. 

-No sé qué pensás. Es un pobre diablo. ¿De verdad te vas a casar con un vendedor ambulante?

-Ana, nada te viene bien. Carlos me gusta, me hace reír y sobre todo, no se opone a que trabaje, no le importa si en el futuro tenemos hijos o no. Es perfecto para mí.  

-Eso dice ahora. Vamos a ver cuando se casen. 

-No seas boba. Nadie habló de matrimonio. Por lo menos no me lo propuso. 

-¿Se besaron al menos? 

-Sí-Magda no pudo evitar la sonrisa- y fue tierno. Pero no pasional...no sé, tal vez eso es el amor. La pasión con el tiempo se esfuma. 

-Vos dijiste que no te ibas a conformar con cualquiera.  

Magda no respondió y apagó la hornalla. 

¿Eso que sentía por Carlos era amor o se estaba confundiendo? Ella no sabía qué se sentía estar enamorada.  


sábado, 17 de enero de 2026

Capítulo 3. Maite.

 

-Mi ex está loca, ¿sabés? Siempre quiere más plata, siempre tiene una pelea nueva para iniciar.  

-Yo soy madre divorciada también...

-Ya sé, pero se nota que vos sos diferente, más centrada

-¿Y notaste eso en los últimos diez minutos mientras tomábamos el café?  

Obvio! Ah, por las dudas...¿tenés cambio para pagar? Porque acá no aceptan tarjeta.  



-Mi idea es que nuestra relación sea solo sexual...

-Pero eso no es lo que dijiste cuando empezamos a chatear...

-Sí, dije que fluya, eso quiere decir que si cog** (nota de Maite: disculpen, lectores, no puedo escribir la palabra que usó el macho alfa sentado frente a mí porque si no, la IA me censura) y me gustás, lo podemos hacer con frecuencia, pero no te podés enamorar de mí...

-Hay alguna otra orden que me quieras dar o es todo por el momento?  



-Viajo por trabajo y vengo a Córdoba seguido. Me podría quedar en tu casa, ¿no? 

-No lo creo. Apenas te conozco. Además es la casa de mi vieja.  

Ah! Pero sí me podrías alcanzar comida casera, ¿verdad? No te cuesta nada



-Me quiero casar, formalizar. Y creo que vos sos la indicada, Maite. Sé que tengo veinticinco años más que vos, pero gano lo suficiente para tenerte como una reina y después te quedaría mi jubilación, ¿qué decís?



-Me separé hace unos meses y ahora me gusta conocer chicas, el amor libre, ¿viste? 

-Pero ya te dije que a mí esa onda no me va...

- Tendrías que probar, ¡te quedaste en el tiempo, Mirna! 

-Me llamo Maite. Y gracias por tus consejos, pero no.  



-¿Disfrutaste? 

-¿Qué cosa? ¡Pasó tan rápido que ni me di cuenta! 

-Ay, disculpame. Es que me gustás tanto que no me pude contener. Igual, ya tendrías que irte, ¿no? Digo, se te va a hacer tarde...


Todas estas experiencias (si ustedes me siguen hasta acá, muchas gracias) desquician a cualquiera. Pulverizan cualquier deseo de vincularse con alguien. Y lo peor de todo es que me sentía producto en vidriera eligiendo a otros objetos como yo, hombres a quienes ni les importaba saber quién era o cómo me sentía. Así que me harté, borré la aplicación y abrí una botella de vino.  

Esa noche llegó Mecha y le conté todo. Por supuesto, mamá no ayudó demasiado. Seguro que tus amigas te convencieron de meterte en esa mierda. Sí, mamá, pero algún hombre decente debe quedar sobre la faz de la tierra. ¿Vos qué hiciste cuando papá se fue de casa? Te crié a vos con la ayuda de la abuela y tuve algunos amores, pero yo prefería que quedaran de las puertas de esta casa para afuera.  

¿Y la abuela Magda? Ella siempre dijo que el abuelo era el amor de su vida. ¿Cómo lo encontró?  


domingo, 11 de enero de 2026

Magdalena.

Capítulo 2.

Un pueblo de la provincia de Buenos Aires

80 años antes

Magdalena

Siempre la llamaron Magda, desde que nació. Hija única de una familia no rica, pero sí con dinero y bienes. Su padre era un militar severo y rígido, nunca lo vieron sonreír. Su madre era una mujer dulce y sumisa. Perfecta para lo que se esperaba de una esposa.  

Magda aprendió de los libros que existía otro mundo en alguna parte, otras formas de pensar y de vivir. La única vez que se atrevió a mencionar esas ideas en la cena familiar, su padre la reprendió y le ordenó a su esposa que vigilara lo que su hija leía. Adela desobedeció esta orden en secreto (no había otra forma de hacerlo), explicó a Magda qué podía leer, qué podía decir delante de su padre y qué no. La niña,luego adolescente, aprendió a fingir, a comportarse en el colegio y en sociedad como una señorita debía. Pero hubo algo que ella nunca olvidó de esos años de su niñez y fue la mirada de terror de su madre cada vez que su padre se quejaba o se enojaba. Yo nunca voy a mirar a nadie así, le dijo un día a Adela, así como vos lo miras a papá. Si tengo que ser la solterona de la familia, lo voy a ser. Adela contempló a su hija, ya convertida en mujer, y le sonrió. Con ese gesto, le transmitió lo orgullosa que estaba de ella.  

Magdalena se recibió de maestra y obtuvo la aprobación de su padre para trabajar solo hasta que se casara. Pero entonces su madre enfermó de cáncer. Magda tuvo que dejar su trabajo en la escuela para cuidarla y lo hizo con gusto. Su madre era la única mujer que realmente la entendía, a la que amaba. Fueron a la capital, vieron a los mejores médicos pero el pronóstico fue el mismo: le quedaba poco tiempo de vida. Su padre adoptó una postura indolente, fría. Visitaba a Adela en su habitación una o dos veces por día y su hija era quien le informaba de cómo estaba su esposa. Magda la veía extinguirse en su cama cada vez más chiquita, más delgada, y en realidad veía una mujer consumida por la infelicidad. Esos pocos meses hablaron como nunca lo habían hecho y Magda volvió a jurarle que iba a tener una vida distinta, plena. 

Adela murió cuando su hija tenía veinticinco años. Al poco tiempo, el viudo decidió irse a pasar una temporada a la casa de campo,en Santa Fe. Magda no lo acompañó, había vuelto a trabajar en la escuela. La ausencia de su padre fue un alivio enorme. La temporada finalmente se convirtió en para siempre, porque nunca regresó al pueblo. 

Magdalena se había quedado sola.  



lunes, 5 de enero de 2026

Capítulo 1: Maite.

 Mi abuela Magda (o Magdalena) murió hace diez años. Era muy viejita,perdimos la cuenta pero rondaba los noventa. Murió en su cama, en paz. Los llevo a ustedes,lectores, a ese momento porque fue un antes y después. Claro, en ese momento yo no lo sabía. Solo lloré la muerte de mi abuela como lo haría cualquiera. Pero luego empezaron a pasar cosas tan insólitas, tan locas, que ahora pienso que las propició ella; más bien su espíritu, su fantasma... y si no me creen, sigan leyendo. 

Tres meses después sorprendí a mi marido y padre de mis hijos teniendo un romance con mi vecina. Hacía más de un año que me veían la cara de boba. Los chicos, Franchesca y Vito, estaban entrando en la adolescencia. Nos divorciamos y yo me fui a la casa de mi madre porque no podía seguir en el mismo barrio. Los pibes se rebelaron y se peleaban todo el tiempo conmigo. Quedaron en el medio de la guerra. Tengo que decir: no fui la más amable. Los chicos fueron creciendo entre una casa y la otra. Mi madre me recordaba todo el tiempo que no debía haber abandonado mi casa, así que con ella también era la batalla. No les conté que soy enfermera, es mi vocación, pero el sueldo no es exactamente cuantioso. Alquilar no podía y la casa de Mecha,mi vieja, heredada de mi abuela, era muy amplia. Con el paso de los años, Mecha dejó de quejarse, se acostumbró. Mis hijos empezaron a pasar más tiempo con su padre porque en el barrio tenían sus amigos. No es tan necesario aclarar que el amor de mi ex con la vecina duró unos meses y se terminó. Los chicos se fueron a la Facultad en Córdoba capital. Consiguieron una pensión para estudiantes y otras facilidades. 

En esos diez años recibí propuestas de conocidos o compañeros de trabajo pero no me gusta mezclar las cosas,así que rechacé todas las invitaciones a salir. Cuando Fran y Vito se fueron del pueblo, mis amigas empezaron a insistir en que saliera con alguien... pero ¿a quién iba a conocer si solo iba del trabajo a mi casa? Y ahí empezó la verdadera película épica (como yo le llamo) encontrar el amor en aplicaciones de citas.

jueves, 1 de enero de 2026

Prólogo. "Amor descartable".

 

"Tantos odios para curar, tanto amor descartable".

Virus, 1984.

 

Elegir en un catálogo. No es tan difícil. Deslizar la pantalla y apretar el corazón o la cruz, según el producto ofrecido. Tenés para todos los gustos: los que dejan claras sus intenciones, los que mienten con el cuento de “después vemos qué pasa”, los que prefieren solo virtual, los que no quieren pagar ni el café, los que quieren entrar y salir de tu casa como si fuera un hotel, los que retocan las fotos al punto de no reconocerlos, los que suben una foto que claramente no les favorece…y así podríamos seguir. Aplicaciones de citas: una jungla donde todo vale. Dejamos de ser personas y nos convertimos en mercancía en exhibición, en productos adaptados al gusto del consumidor y, si no es así, descartados. 

¿Pero este solo es un problema de nuestra era postmodernista digital? ¿Cómo se relacionaba la gente con el amor hace sesenta o setenta años?

Esta es la historia de dos generaciones antagónicas en búsqueda, pero no del amor, sino de la verdad que hay dentro de cada uno. Del deseo. Y de las decisiones difíciles.

martes, 30 de diciembre de 2025

Desafío.

Visitantes del blog: gracias por leerme,sobre todo los últimos dos años. Así sea una persona o cien, estoy muy agradecida de compartir este espacio, que es mío y de cualquier alma que se identifique con mis textos.  

Y tengo un desafío para mí misma en este próximo verano 2026: voy a publicar una novela corta, inédita aquí en el blog. Un capítulo por semana. En los próximos días publico la sinopsis!  

Con amor,Laura. 

viernes, 19 de diciembre de 2025

Eternidad

 Algún día tendremos alas de pájaro

Seremos tierra y raíz 

Seremos memoria. 

Vendrás a mi hogar 

En la cumbre del fuego

Sin pasado ni futuro 

Borrada la absurda barrera

Serás conmigo ceniza 

Flor y luz. 

jueves, 4 de diciembre de 2025

Me ves?

 Me ves? Me viste alguna vez? 

Me amarías por lo que soy? 

 Cuerpo ansioso, poéticas contradicciones. 

Llanto y alivio, un momento al otro.  

Soy una flor tratando de sobrevivir 

en un pantano. 

 Pero el hedor me llega. 

El barro me toca, no soy inmune. 

Para amarme tenés que tocar la basura, empaparte con mis temblores, 

abrir paso en la sombra. 

Me ves? Me viste alguna vez?  

Soy esa serpiente que cambia la piel...

Pero qué dolor

pero a qué precio. 

Me amarías por lo que soy? 

Cae cada pétalo arrancado

por la ventisca 

y la flor queda desnuda.  

Me tomarías delicadamente

en tus manos? 

Ahora que ya no hay capas, 

ahora no parece magia.  

Estamos solos, vulnerables, desnudos. 

Me ves?

Nos ves?

lunes, 1 de diciembre de 2025

Ilusión.

  Un texto escrito hace dos años. Nada más ilusorio y frágil que pretender controlar lo que sucede en el universo de dos personas totalmente distintas cuando se encuentran.  

Hay días en que insosteniblemente quiero tener el control, saber qué va a pasar, predecirlo. Quiero pensar o decretar que te vas a quedar conmigo para siempre, que la historia que diseñé para que la protagonicemos, será. 


Pero después recuerdo que vivimos en la incertidumbre, que somos almas en el caos de la vida, atrapados en esta carne fatigada. 


Y entonces veo que somos el fantasma del pasado y la felicidad del presente. La ilusión escapista del futuro. 


Somos espectros conscientes que viajan por este universo y que se encontraron en este tiempo para ser felices, para sanarse en medio de la balacera y para jurarse que se amarían en este instante y solo en este instante. Porque todo lo demás no existe : el tiempo es inasible. Qué espanto y qué maravilla.


sábado, 22 de noviembre de 2025

Mi alma.

 Mi alma es tan libre como un pájaro. Por las noches remonta el vuelo y contempla las líneas del tiempo, los mares en pausa, los corazones que se aman aunque nunca puedan encontrarse. 

Mi alma es silenciosa y mágica y ningún desamor puede matarla. Vuelve a mi cuerpo y nunca se cansa. Me susurra que hay estrellas, que hay un cielo infinito, una vida con puertas que aún no he abierto. 

Mi corazón ya no es un río embravecido, es un manantial en calma. 

lunes, 10 de noviembre de 2025

Imposibles

 Pedías un vaso de agua y te dieron un gotero; querías manos tiernas y te devolvieron manotazos bruscos; necesitabas un poco de amor y te respondieron con palabras vacías, llenas de frío. 

El problema siempre fue tuyo, tan tuyo ese instinto de buscar los imposibles del mundo. Tu empeño por conseguir lo que no se puede.  Ya no divagues por la galaxia de lo imposible.  Pisa la tierra y mira alrededor, en tu pequeño mundo.  Ahí está la gente que SÍ.