Capítulo 2.
“…I don`t wanna go, I don`t wanna stay…” ("No quiero irme, tampoco quedarme")
Álex no quería atender el teléfono, no tenía ganas de hablar con nadie. Su mal humor y su angustia contaminaban todo lugar donde él estaba. Pero el aparato no dejaba de chillar, así que tuvo que contestar.
Hola- dijo con desgano.
Hola Álex, soy Lucca.
Ah, hola amigo. ¿Qué pasa?
¿Tenés planes para esta noche?- quiso saber Lucca.
Sí: dormir temprano, ¿por?
¡Vamos! Tenés treinta años- lo animó- Hay un pub cerca de la playa, acá en Mar del Plata, Rainbow se llama, vos cantaste allí algunas veces…
Sí, sé dónde es-interrumpió Álex- pero no…lo dejamos para otra ocasión.
¡No me podés decir que no! ¡Vamos! Es muy agradable y te vas a distraer.
No lo sé, estoy de mal humor…además tendría que conducir hasta allá…- vaciló.
¡Pero si son tan sólo treinta minutos en auto desde Santa Clara del Mar hasta acá! Por favor Álex, hacelo por mí. Necesito tu ayuda en algo- pidió.
Álex no quería ir, pero Lucca era un buen amigo que lo había acompañado y aconsejado en las buenas y en las malas.
Está bien, Lucca. En un rato estoy por allá- concedió finalmente.
Ya en la ducha pensaba qué querría Lucca, en qué podía ayudarlo él estando como estaba.
Se vistió con un jean azul y una camisa negra de mangas cortas y partió rumbo a Mar del Plata.
Olivia llegó a su lugar de trabajo a las 9 de la noche, como todos los días. Previamente le había preparado la cena a su padre, como todas las noches lo hacía también.
Llegó y se fue directo al baño donde se cambió de ropa, al igual que siempre. Es que no podía salir con la misma ropa de trabajo desde su casa porque Vander sospecharía.
Olivia no trabajaba cuidando a la abuela de Ana, sino en un pub nocturno donde era moza y estaba en la barra sirviendo tragos también. Ana le había conseguido el empleo porque era la hija del dueño. Al principio Olivia no había aceptado, sabía que su padre se opondría pese a que era un trabajo más que digno. Pero trabajar de noche y en un bar frecuentado por hombres mayormente, era algo que el señor Vander jamás le hubiera permitido a su hija. Sin embargo, Ana la convenció de que el sueldo era muy bueno e idearon entre las dos una treta para engañar a su padre: le dirían que Olivia trabajaba por la noche cuidando a la abuela de Ana. Las chicas le explicaron la situación al padre de Ana y el hombre, conociendo la fama de Vander, se había comprometido a guardar su secreto.
Así llevaba más de un año.
Olivia se cambió de ropa en el baño: se puso una falda negra y una camisa sin mangas color salmón. La intensidad de su pelo rubio contrastaba con sus ojos negros. Se maquilló frente al espejo y parecía que estaba viendo a otra chica, que ella era otra persona…claro, solo por nueve horas…hasta que regresaba a su casa.
De a poco “Rainbow” se iba llenando de clientes. Era un sitio agradable aunque poco iluminado, ideal para bailar. La música era una selección de clásicos de todos los tiempos. Las paredes estaban decoradas con cuadros y pinturas de artistas locales. Había también un escenario donde una vez por semana se presentaba un cantante o banda de la zona que quisiera mostrar su música al público.
Los dos amigos se encontraron ahí alrededor de las diez de la noche. Se sentaron en una de las mesas libres.
Olivia se acercó a ellos con la bandeja en la mano.
Buenas noches. ¿Qué van a tomar?- preguntó la chica.
Vamos a tomar cerveza los dos, gracias- contestó Lucca.
Ella se encaminó hacia la barra. Álex ni siquiera la había mirado, estaba demasiado perdido en sus pensamientos y concentrado en su dolor.
¿Viste a la rubia que nos atiende?- preguntó Lucca, trayéndolo a la realidad.
Álex giró la cabeza y miró a la chica ocupada en la barra.
Si, ¿qué pasa con ella?
Es la hija de un militar retirado, el mayor Vander. Necesito que de alguna manera intentes establecer una comunicación con ella para saber algunas cosas de su padre que me interesan.
¿Qué?- contestó Álex con cara de haber visto un fenómeno- ¿estás loco?
Ya te lo voy a explicar- respondió Lucca-. Lo que necesito es que vengas un poco más seguido por el bar para poder tener algún tipo de amistad con ella y obtener información importante. Te aseguro que es un motivo serio el que tengo, si no, no te lo pediría.
¿Y por qué no lo haces vos?- preguntó Álex, todavía confundido.
Porque a mí me conoce. No me diría nada.
¿Y por qué pensás que a mí me va a prestar atención?
Sos cantante y bastante galán- observó Lucca-. Seguro que sabés cómo hablarles a las mujeres.
Álex lo miró fijamente, arqueando las cejas.
¿Me estás diciendo que querés que me la levante?
No me importa lo que hagas con ella- enfatizó su amigo-. Lo único que me interesa es lo que sabe.
Álex volvió a girar la cabeza y la vio caminar hacia su mesa. La observó cuidadosamente…le pareció linda pero tampoco de otro mundo. Lo que Lucca le estaba pidiendo era que la usara y él no quería hacer eso; no la conocía pero tampoco tenía motivos para engañarla.
Olivia dejó las cervezas sobre la mesa y se marchó.
¿Y?- preguntó Lucca- ¿qué me contestas?
Hasta que no me expliques el motivo no pienso cruzar una palabra con ella- sentenció Álex.
Bien, te lo voy a contar ahora mismo.
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