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sábado, 16 de enero de 2021

Capítulo 3.

   Capítulo 3.

“…why, why do I come here...” "¿por qué estoy aquí?"

  • Mi familia y la de Olivia- la señaló con un movimiento de cabeza- eran vecinas allá en el barrio de Núñez. Se puede decir que éramos amigos, aunque a Vander no lo creo capaz de querer a nadie, ni a su propia hija. Pero bueno, esa es otra cuestión… Lo importante es que en el 78 nosotros fuimos invitados a la fiesta de 15 de Olivia- continuó Lucca-. Esa noche todo me pareció normal, pero al día siguiente la madre de ella murió. 

  • ¿Y eso qué tiene que ver con vos?- preguntó Álex.

  • Pocos días después, los milicos encontraron el escondite de mi hermana y mi cuñado. Estaban ocultos en un sótano de una casa abandonada desde hacía meses.

  • Sí, me acuerdo de eso- respondió Álex, cada vez más serio-. Estuvieron en la ESMA y todavía están desaparecidos, ¿no?

Lucca asintió. De repente, la oscuridad se apoderó de la atmósfera, como cada vez que hablaban de ese tema. 

  • Estoy seguro de que ambas cosas, la muerte de la mujer de Vander y el secuestro de mi hermana y cuñado, están relacionadas. 

  • ¿Por?- preguntó Álex- A mí me parece que estás enlazando dos hechos aislados de manera irracional- dijo en cambio.

  • No- replicó Lucca-. Vander era uno de los torturadores de la ESMA y no sé cómo se enteró de dónde estaban ocultos. 

  • ¿Y creés que fue la madre de esa chica? Eso no tiene sentido- afirmó Álex- Si le dio al marido ese dato, ¿para qué la iba a matar? 

  • Sé que parece no tener sentido, pero necesito respuestas- suplicó Lucca- Tal vez ella puede aportar algún detalle de esa época que me ayude a entender.

  • La piba tenía quince años, Lucca- acotó Álex- ¿qué puede saber? Además, ¿de qué te sirve revolver todo eso?

  • Necesito saber. Te lo pido como un favor muy grande. 

  • Pero si vos la conocés desde chica, ¿por qué no le preguntás directamente?

  • Porque no quiero que le cuente al padre que ando preguntando por eso. 

Álex la volvió a mirar. Estaba ocupada en la barra. Algo le dijo que estaba tan perdida como él, algo adentro que no podía precisar si era instinto o simplemente soledad. 

 Se levantó de la silla y se  aproximó a Oliva, no muy decidido, nunca se había sentido tan inseguro por hablarle a una mujer. Claro que las circunstancias no ayudaban porque en realidad no quería hacerlo, no quería conocer  a esa chica. Él sólo deseaba que por fin Natalia volviera, que las cosas retomaran su curso normal.

 Álex se apoyó en la barra y la miró.

  • ¿Necesitás algo?- preguntó Olivia, mirándolo

  • Si. Otra cerveza, por favor.

Ella la buscó y mientras destapaba la botella, él preguntó:

  • ¿Hace mucho que trabajas aquí?

  • Bastante- contestó Olivia con la mirada fija en la botella.

  • Ah…te pregunto porque es la primera vez que vengo en mucho tiempo...desde el verano pasado, creo; y nunca te había visto.

Ella le entregó la botella sin decir palabra. 

- ¿Cómo te llamás?

- No va a funcionar- respondió Olivia sin mirarlo, mientras limpiaba la barra. 

Álex quedó atónito. 

Ella hizo contacto visual solo para decirle que no estaba interesada en conocer a nadie y que le hiciera el favor de dejarla en paz.

Álex dio media vuelta y volvió a la mesa donde lo esperaba su amigo. 

  • Ya ves, no me dejó ni decir mi nombre ¿Satisfecho?- preguntó.

  • Podés probar otra vez el sábado- aventuró Lucca. 

Cuando vio que Álex iba a negarse lo convenció de que hiciera un último intento, prometiéndole que luego lo dejaría tranquilo. 

 

Antes de cerrar Rainbow esa noche, Ana apareció. Olivia estaba terminando de cambiarse para volver a casa. 

  • ¿Cómo estuvo la noche?- preguntó, saludándola con un beso.

  • Bien, con los clientes de siempre- contestó Olivia mientras se arreglaba el pantalón.

  • ¿No vino nadie nuevo?

  • Sí, Lucca Posse trajo a un amigo suyo que me preguntó mi nombre e intentó conversar conmigo. 

  • ¿Y?

  • ¿Y qué?

  • ¿Hablaste con él?

  • ¡No! Sabés que no les presto atención a los hombres y menos a los que vienen aquí.

  • Olivia, ¡tenés 25 años! ¿Qué estás esperando?

  • Ana, estoy cansada y esto ya lo hablamos muchas veces. Conoces mi situación.

  • Sí, está bien. No vamos a volver a discutir eso- contestó Ana resignada.

  • Nos vemos en la noche- se despidió Olivia. 

Al llegar a casa, y mientras se bañaba como todas las mañanas, Olivia comenzó a pensar que el amigo de Lucca se le hacía conocido pero no recordaba de dónde. Era un chico delgado, alto y de pelo castaño. No era particularmente atractivo pero algo más había llamado la atención de la joven: su mirada cansada, como si hubiera vivido cien años. Muy similar a la suya.


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