El adivino me leyó el futuro
las manos no hablaron
el oráculo se confundió
las cartas se dispersaron
la bola de cristal se rompió
se congeló el reloj
en ese instante
hasta Dios calló.
Los planetas no se alinearon, no,
giraron.
Qué es esto
alcancé a preguntar.
Es un sueño
dijo el adivino
una quimera
el futuro no existe
el tiempo es una caja
donde viven los cuerpos
de las almas infinitas.
Me negué a quedar sin respuesta
deslicé tu nombre.
Solo vi una sonrisa.
Y entendí.