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sábado, 20 de abril de 2024

Que te guíe el alma.

 Que tu alma sea el piloto.

Que tu alma te guíe

ya que te guiará bien.

Cuando estés deprimido 

Y todos tus secretos se descubran 

Y la brújula gire hacia un lugar desconocido 

 

Cuando los doctores no hayan podido curarte,

cuando ningún botiquín pueda mejorarte,

cuando ningún consejo te consuele,

cuando no puedan mentir más,

basta de información inútil

y que la brújula gire,

la brújula gire entre el cielo y el infierno.

 

Que tu alma sea el piloto.

Que tu alma te guíe

ya que te guiará bien.

 

Y mientras que tus ojos miran hacia la ventana,

hacia las luces sobre la colina.

la distancia ahora te parece tan extraña

y la habitación oscura parece tan quieta.

 

Que tu dolor sea mi pena.

Que tus lágrimas también sean las mías.

Que tu valentía sea mi modelo,

que el norte que encuentres sea verdadero.

Cuando no haya información

y la brújula gire hacia ningún lado...

 

Que tu alma sea el piloto.

Que tu alma te guíe

Que tu alma te guíe.

Que tu alma te guíe en el camino...

 

Cuando los doctores no hayan podido curarte,

cuando no puedan mentir más,

basta de información inútil:

que tu alma te guíe.

Sting

domingo, 31 de marzo de 2024

Laberintos.

 Todas las noches soñaba con laberintos hechos de muros de altura  inalcanzable, de rejas, de espacios ínfimos e intersticios donde ella no cabía. Encontraba la salida, había luz del otro lado, pero solo la mitad de su brazo o de su pierna asomaba fuera. Era imposible. Tomaba otro camino abierto, ancho, se ilusionaba, pero pronto se topaba otra vez con los paredones de cemento. Allí sí existía una puerta pero no tenía la llave.No había salida.Se despertaba. 

Tuvo el mismo sueño durante años, preguntándose qué significaba, pero conociendo íntimamente la respuesta. 

Mientras, la vida seguía su curso, porque el mundo sigue corriendo sin importar que no puedas salir de tu laberinto mental. Al Universo le importa absolutamente nada que tus fantasmas torturadores te obstruyan la salida. 

Hasta que todo cambió cuando supo que sí había una escapatoria y era la muerte. Era lo más simple,al fin y al cabo. Pero dijo no. Y desafió al destino para construir un camino alternativo. Si no había una salida, ella la crearía. 

En el último sueño, alguien le abrió una puerta amplia de par en par. Y cuando por fin salió, se tocó el bolsillo y comprobó que la llave siempre había estado allí. 

martes, 20 de febrero de 2024

¿Soltar?

 Comprender que no existe el control

 Entender que ni de mí soy dueña

 Transitar el dolor de la pérdida

 Aprehender el valor del instante

 Abrazar el propósito

 Romper un ciclo

 Amar hasta en el adiós

 Transformarse

 Liberarse

 Morir

 Nacer

 Elegir

 Amar.

jueves, 4 de enero de 2024

Tarde.

 

Bicicletas, rodillas raspadas,

el polvo de la tierra

alegrando el aire

de la siesta.


Sueño imposible

que se vuelve fácil…

realidad, 

la realidad de tres chicos

que circulan una higuera.


Miro cautivada

por el calor de las cuatro, 

escucho risas

como de otro mundo. 

Me atraviesa el tiempo, 

la historia pasa por mi cuerpo, 

esa brisa maleable

que desparrama,

borra y vuelve…


Vuelve el verano eterno,

los higos suspendidos

para siempre

en la sombra bendita

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Indecisión.

 Me usan, soy un adorno,un elemento decorativo. Crezco en los jardines de los románticos, los descuidados o los nostálgicos. ¿Quién inventó lo de "me quiere,no me quiere"? Te cuento: un día, arrancaron a una de mis hermanas de un hermoso jardín tipo babilónico. No era un príncipe,no. Era un hombre arrepentido. Un tipo común, que llegaba a casa tarde y con el peso de la culpa. Ofreció la margarita a su mujer y ella intuyó el engaño. Así que le dijo "voy a arrancar los pétalos uno por uno y dejaré que la suerte me diga si tu amor por mí aún existe". Para no alargar la historia innecesariamente, diré que mi hermana mintió por piedad de la pobre burlada, para evitarle la triste realidad y la separación de bienes, que no es poco. Pero la mujer no le creyó porque ya sabía todo y la margarita había sido una excusa. 

- ¿Y me contás todo eso para..? -dijo Hernán. 

- Para que te des cuenta de que las flores también mentimos, como ustedes los humanos. 

- Entonces...mejor no te corto.Total, no me va a servir de nada- reflexionó Hernán, resignado. 

La margarita rio sin boca y sin labios, pero sonoramente ¡Las flores sí que mienten! 

jueves, 21 de diciembre de 2023

Memorias.

 Estufa, televisión, leche en el jarro, mesa tendida, pan en el horno, mascota, calor y frío, música de película, una revista juvenil, nonos. 

Memorias de una infancia enterrada en una cocina, en un sábado por la noche. Recuerdos que permanecen estáticos; escenas en un bucle eterno donde todos quedamos atrapados en una burbuja cristalina. 


lunes, 18 de diciembre de 2023

Homenaje a mi abuelo.

 Caminaba por el filo de la vida, medio a pie, medio volando. Las marcas del tiempo lo cubrían casi por completo. Unas pocas canas peinadas; cuerpo delgado, mirada serena, siempre medido; tan comprensivo. Había hecho un singular viaje, se le veía el cansancio acumulado en los hombros. 

Nunca pronunció palabras en vano, solo las necesarias. Una hazaña que pocos consiguen. 

Ahora camina al filo de la muerte, entre la vida y la eternidad. Se fue sin dolor; quería irse. Su historia es una más, nada parece extraordinario en ella. La suya fue una existencia predecible y ese fue su mérito: dejar un legado imborrable siendo solo y nada menos que un hombre más.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Silenced by the night

 Fuimos silenciados por la noche,pero tú y yo vamos a resurgir. 

Eso decía la canción que escuchaba hace muchos años, sonaba en un celular olvidado cuando esperaba el bondi en una esquina ventosa. Todo tiene una perspectiva y un color distintos cuando el tiempo horada mis fortalezas. 

Nos silenció la noche.La oscuridad se cernió sobre mí. Pero al oír esa canción, sentía una esperanza latente, un haz de luz colándose. 

No hubo magia,no fue solo el tiempo impasible.  Lágrimas,dolor, desencanto y fe. Inquebrantable.

La oscuridad cedió. 

"Quiero volver a amar como antes"... escucho en inglés.  Tengo la mágica sensación de que ese deseo al fin se hace real. 


martes, 5 de diciembre de 2023

En agonía.

 En agonía

complaciente, esquiva 

se resiste a morir

traga pastillas

traga silencio.

Anestesia.


el Yo escindido

las dos lunas

que no se completan

El rayo

quiebra el mundo

en dos. 


del absurdo

de la confusión

hoy al fin murió 

al fin

nació.


martes, 28 de junio de 2022

Un pequeño relato de Navidad.

 “Es como si nos desvaneciéramos en la suciedad de la memoria”. 

  Era el año 1946, poco después de terminada la guerra. Yo era entonces una muchacha de sueños, de pelo castaño y mirada apasionada. El mundo era hostil en aquel momento, efímero; el mundo dolía como nunca, pero yo estaba dispuesta a enfrentarlo con ese coraje que te regala la juventud. 

Fue en casa de mis abuelos. Toda mi familia era alemana y habíamos escapado del horror que se vivía en Europa, migrando a la Argentina. Allí, en Córdoba, durante mi primera Navidad calurosa y entendiendo a medias el español, conocí a Diego. Era un cordobés alegre, optimista, que enseñaba los dientes cada vez que reía con ganas. Lo amé desde el momento en que lo vi y él también a mí. Me decía “Hannah, sos la chica más linda del mundo”, cada vez que nos escapábamos al lago, a las  montañas o a cualquier otro lugar que pudiéramos. Junto a Diego el tiempo era relativo, la vida estaba llena de colores y la oscuridad de mi pasado quedaba eclipsada muy lejos, muy atrás. 

¿Y qué pasó, abuela? ¿Por qué se separaron? ¿Tu familia no lo quería? 

No, no fue eso. Un año después de conocernos, Diego se enfermó. Los médicos que lo trataron nunca supieron qué le pasaba, su vida se consumió lentamente hasta que murió. Solo tenía veinte años. Nunca sentí tanto dolor, nunca había llorado tanto, ni cuando tuvimos que salir de Alemania en medio de las bombas. Mis padres creyeron que era mejor mudarnos a Buenos Aires, para olvidar. Aquí conocí a su bisabuelo y el resto de la historia ya la conocen. Así que hoy, 24 de diciembre, hace exactamente 75 años que lo vi por primera vez. Por eso no quiero salir del asilo a festejar con ustedes, ¿me entienden, no? Quiero recordarlo sola, como cada Navidad. 

Los chicos se fueron. La mitad de ellos no creyó la historia, la abuela Hannah tenía más de noventa años y era posible que el tal Diego nunca hubiera existido. 

Hannah murió esa misma noche, dedicando su último pensamiento en este mundo a su amor perdido. 

Pocos años después, durante unas vacaciones en las sierras de Córdoba, una de sus bisnietas recorría un museo fotográfico cuando descubrió una foto: era la abuela Hannah,su nombre estaba colocado en el epígrafe. Junto a ella, un chico abrazándola. "Jóvenes disfrutando del verano de 1947", se leía. Lili pidió una copia al museo y se llevó la fotografía a su casa. 

Está allí, en un rincón de la sala, junto al árbol de Navidad. Cuando algún familiar siente curiosidad, ella responde que esa foto representa la esperanza. Esperanza de qué,es la pregunta que sigue. Esperanza de que el amor renace, resurge de una u otra forma. Aún después del horror, del paso del tiempo...o de la misma muerte.

   

viernes, 5 de marzo de 2021

Capítulo final!

 Capítulo 13.

“Los carceleros de la humanidad no me atraparán dos veces con la misma red”.


Un año después. 


Álex estaba apurado por terminar la canción. Por fin tenía la oportunidad de grabar un demo y que empezara a sonar en la radio. La lucha de tantos años comenzaba a dar frutos. 

Era una tarde de primavera en la que la vida podía verse de otra manera; se respiraba luz, futuro, amor después de tanta oscuridad. 

Jorge Vander había sido procesado por el asesinato de su esposa; la evidencia en su contra era abrumadora. Se le había negado la eximición de prisión, de manera que estaba en un penal, esperando su juicio. El abogado de Olivia le había comunicado a Álex y a Lucca que el fiscal iba a pedir la pena máxima, puesto que al crimen de Mirna se sumaban los delitos de explotación sexual y otros similares. Sin duda, eso no remediaba lo que le había pasado a Olivia, pero sí les daba una sensación de paz frente a tanta injusticia. 

Álex estacionó su auto y subió hasta el segundo piso de la clínica. Entró a la habitación y la vio sobre la cama. Hermosa y pálida como siempre. La bala no la había matado, pero estaba en coma desde hacía un año. Los médicos afirmaban que podía despertar en cualquier momento o nunca. Con ese tipo de lesiones cerebrales, no se sabía. Pero él jamás se resignaría. Lo supo desde el momento en que escuchó el alboroto que provenía de la casa de al lado. Cuando salió a la vereda, alcanzó a ver que se llevaban al monstruo esposado. Quiso entrar a la casa, desesperado por ver a Olivia, cuando fue testigo de cómo la sacaban en camilla, con una herida visible en la cabeza. Se echó sobre ella, preguntando atolondradamente qué había sucedido. “Se disparó en la cabeza. Por favor, ¡apártese! Está viva”. 

Luego solo recordaba fragmentos de esa noche: Lucca llevándolo a la clínica, la sala de espera…”no se puede hacer nada más”, “hay que esperar”. 

Los meses pasaron como en una película gris, siniestra. Le quitaron el respirador en algún momento y ahora estaba como dormida, aletargada en un sueño que parecía eterno. Pero Álex jamás se resignaría. 

Esa tarde le cantaba (como siempre) cuando percibió que Olivia se movía levemente. Contuvo la respiración, temiendo que fuera una falsa alarma, pero ella abrió los ojos. Miró al techo y luego a él, que le sostenía la mano sin poder decir nada. Álex le sonrió; Olivia no mostró ninguna emoción. 

  • Volviste…-atinó a decir él, llorando- Yo sabía que ibas a volver. 

La enfermera entró en ese instante y corrió a llamar al médico. 

Olivia seguía sin hablar ni moverse. 

Más tarde, Álex esperaba en el pasillo a que el médico terminara con la revisión. Éste por fin salió y lo puso al tanto del estado de su novia:

  • Olivia parece encontrarse perfectamente: puede moverse, hablar, escuchar, ver. Obviamente no está ubicada en el tiempo, pero eso es lógico. Lo que no me pareció lógico es que piense que estamos en el verano de 1988; su intento de suicido fue en septiembre de ese año. 

  • ¿Quiere decir que no recuerda todos esos meses? 

  • Me temo que no…

  • O sea que no se acuerda de mí…

  • No. Lo siento, Álex- dijo el médico, sinceramente-. La mente de Olivia parece haber borrado ese tiempo de su vida. Es posible que se deba a que, a partir de que te conoció a vos, muchas verdades dolorosas salieron a la luz y su psiquis quiere protegerse de ese sufrimiento que la llevó al suicidio. 


Pero Álex nunca se resignaría: 

  • No me importa. Quiero verla igual. 

  • Está bien...pero te advierto que no le dijimos que intentó suicidarse, solo que tuvo un accidente. Eso es porque, al decirle la verdad, también tendríamos que contarle el resto de la historia que ella no recuerda...y no podemos hacer eso. Vos tampoco- advirtió el médico. 

Álex asintió. 

Cuando entró nuevamente a la habitación, Olivia estaba sentada, con la mirada perdida. Seguramente tratando de recordar. Notó la presencia de Álex y le pidió que se sentara. 

  • ¿Álex, no?- quiso corroborar.

  • Sí.

  • ¿De dónde nos conocemos?

  • Lo siento, Olivia. No te lo puedo decir, el doctor me lo prohibió. Te tenés que acordar sola.

  • Estamos en septiembre del 89 y mi último recuerdo es de enero del 88…¡estoy desesperada! ¿Me podés entender?

  • Sí, claro- él le tomó la mano lentamente y ella no puso resistencia- Yo voy a estar acá, te voy a ayudar. No te desesperes, Olivia. 


Álex siguió acompañándola hasta que le dieron el alta. 

Los recuerdos no volvían pero Olivia confiaba en él e intuía qué clase de relación habían tenido antes de su accidente. Lo sabía por lo que sentía cuando Álex la abrazaba o le sonreía: tenía la sensación de quedar suspendida en el tiempo, con el corazón palpitante, los ojos húmedos por la emoción. 

Ana tuvo que contarle que Vander estaba preso porque Olivia preguntaba por él. Tuvo que decirle también el motivo, pues el juicio comenzaría pronto y sería demasiado espeluznante que ella se enterara por la noticias. 

El psiquiatra de la clínica evaluó qué impacto había tenido para Olivia esta novedad y, si bien se veía afectada, lo asimiló más rápido de lo que creían. En su interior siempre supo que su padre tuvo algo que ver con la muerte de su madre. 

A finales de octubre le dieron el alta. Ni siquiera lo dudó: quería irse a la casa de Mar del Plata. 

Álex la llevó en su auto. A esa altura tenían tanta confianza que Olivia ya no dudaba de nada: no necesitaba recordar su pasado para entender que Álex era el amor de su vida. 

Recibieron juntos el año nuevo, solos, a la vera de la playa. A Olivia no le costó volver a decirle “te amo”. Es más, fue lo más natural del mundo para ella. 

Con el paso de los años volvieron algunos recuerdos. Otros no lo harían nunca. 

Una noche, a punto de subir al escenario, Álex recordó el día en que conoció a su esposa. Un día en que creía que todo había terminado, que la vida ya no tenía sentido. Ahora entendía cuán equivocado estaba en ese momento. Si no hubiese sido por Olivia, él nunca podría haber estado a punto de cantar para tres mil personas.

Ella aplaudió desde la primera fila y sonrió al pensar que gracias a Álex era libre, feliz. Y que un destino marcado puede torcerse y cambiarse si encontramos el valor para hacerlo...o a la persona que nos muestre esa valentía. 

                                                                Fin.


Nota: Agradezco a quienes leyeron esta historia. Significaría mucho para mí que dejaras un comentario aquí abajo, contando qué te pareció esta novela. ¡Gracias nuevamente!