"Tantos odios para curar, tanto amor descartable".
Virus, 1984.
Elegir en un catálogo. No es tan difícil. Deslizar la
pantalla y apretar el corazón o la cruz, según el producto ofrecido. Tenés para
todos los gustos: los que dejan claras sus intenciones, los que mienten con el
cuento de “después vemos qué pasa”, los que prefieren solo virtual, los que no
quieren pagar ni el café, los que quieren entrar y salir de tu casa como si
fuera un hotel, los que retocan las fotos al punto de no reconocerlos, los que
suben una foto que claramente no les favorece…y así podríamos seguir.
Aplicaciones de citas: una jungla donde todo vale. Dejamos de ser personas y
nos convertimos en mercancía en exhibición, en productos adaptados al gusto del
consumidor y, si no es así, descartados.
¿Pero este solo es un problema de nuestra era postmodernista
digital? ¿Cómo se relacionaba la gente con el amor hace sesenta o setenta años?
Esta es la historia de dos generaciones antagónicas en
búsqueda, pero no del amor, sino de la verdad que hay dentro de cada uno. Del
deseo. Y de las decisiones difíciles.