Alguna vez seré una mirada borrosa
un recuerdo mal contado,
un tajo en el corazón
que no volvió a ser igual.
La memoria de la niña
atormentada,
caminó
de la mano de las fantasías.
En este universo
donde es tan chiquito el tiempo
seré la añoranza
del amor
de los ojos que reflejaste
de las manos que no tomaste.
Seré ese cuerpo marcado
por el dolor del invierno
y del rechazo.
También la raíz,
el amor que sembré
el alma eterna
el fuego indómito
la luz
de lo divino
y lo profano.
Seré tan mía
como pueda...
Allí mis cenizas
atravesarán el puente
y volveré
en otro tiempo
en otra vida
liviana por fuera
y por dentro.
Libre.
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