Buscar este blog

sábado, 21 de marzo de 2026

Capítulo 19.

 Desde ese día fuimos inseparables. Nos veíamos casi siempre de noche, en mi casa. No podíamos dejar de mirarnos ni de tocarnos. Yo le contaba acerca de lo que pasaba en el mundo y él me hablaba de su trabajo diario en el campo. Comíamos y hacíamos el amor. Fueron meses de mucha felicidad. Pero no quiero caer en la trampa de la nostalgia, de que el tiempo pasado fue mejor o que nunca volví a ser tan feliz, porque no es cierto. He vivido lo suficiente como para decirles que todo se supera y que siempre se encuentra una forma de volver a empezar, aún con el corazón roto. 

Pero volvamos a aquel momento...Obviamente, Susana supo que su marido tenía una amante, aunque no sabía que era yo. Él no pudo mentir mucho tiempo y un día le dijo que se había enamorado de otra mujer, pero que a ella la seguía respetando como madre de sus hijos. Ella solo le dijo que manejara el asunto con discreción. Y no quiso saber nada más.  

Ignacio entraba siempre por la puerta del callejón, donde no había vecinos. 

Ninguno de los dos sentía culpa ni pensaba que estaba dañando a alguien. Más cuando Susana lo supo y no le importó.  

Yo era tan feliz que no me había percatado de que tenía un retraso de un par de semanas. Cuando fui a mi médico de toda la vida me dijo lo que ya intuía: El embarazo es reciente,Magda. Pocas semanas. 

Te confieso,hija, que me dio mucha felicidad la noticia pero recién cuando me senté a sopesar las consecuencias de tener un hijo con Ignacio, me cayó todo el problema encima. 

Me guardé el secreto. Por lo menos hasta decidir qué hacer. 

Una noche de viento y lluvia (la recuerdo como si estuviera pasando ahora) estábamos abrazados en el sillón y le hice algunas preguntas del tipo ¿qué vamos a hacer? , ¿crees que podemos vivir escondidos toda la vida?

-No creas que no lo pienso todos los días,Magda. Quisiera encontrar una solución porque ya no creo poder vivir sin vos. No sabía lo que era el amor hasta que te conocí.  

-¿Y si yo quedara embarazada...?

-Me iría con vos. A cualquier lugar, donde no nos conozcan. Y tendría que arreglármelas para entregarle el dinero a Susana para ella y los chicos.  

-Mi amor, vos la conocés. No te va a permitir verlos. 

-Esa será una lucha que tendré que dar,llegado el caso. Pero nunca te dejaría sola con un hijo nuestro. 

-Pero si te vas conmigo, tus hijos igual van a sufrir...

-Magda, te conozco. Esto no es suposición. ¿Vos estás embarazada? 

Ignacio me miró a los ojos y no hizo falta que le respondiera. Me abrazó con fuerza pero no le salieron las palabras.  

Ustedes deben saber que en esa época no teníamos opciones, no era separarse y listo, como ahora. 

Pero tu papá,Mecha, estaba decidido a hacerlo. Nos iríamos a vivir a la capital, juntos. 

Empezamos a hacer planes en secreto,ni siquiera a Anita le conté. Yo pedí licencia por tiempo indeterminado en mi trabajo. Ignacio seguía trabajando como siempre y yo averigüé todo lo relacionado con el banco y el giro de cheques para, llegado el tiempo, enviar dinero para su familia. 

Le pedí a mi abogado que me ayudara con la venta de mi casa, que era una herencia de mi madre. 

Un par de meses después todo estaba listo. 

Aunque, como se lo imaginan, algo pasó que cambió todos los planes. Por lo menos, los míos. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario