Naturalmente, lo primero que nos pasa frente a un gran cambio que palpitamos en el horizonte, en ese futuro incierto, es la vacilación. Mejor me quedo donde estoy, o vuelvo a mi vida anterior. No era ni soy feliz, pero es la única que conozco. Sin embargo, esa inquietud,esas preguntas que provenían de una voz interior que censuré durante muchos años,volvían y volvían. Erosionaban mis resistencias. Así que di los primeros pasos: algunos mensajes de despedida, comunicaciones nuevas para pedir ayuda profesional, apertura mental para escuchar otras perspectivas. Tomé consejos y experiencias de gente que jamás me habría imaginado. Así empezó una metamorfosis completa: con el deseo, pero acompañado de la decisión y la puesta en acción.
Continúa…