Creí que lo había dicho todo y ahora sé que Cortázar tenía razón cuando escribió que las palabras no alcanzan cuando lo que hay para decir, te desborda el alma.
Hay tanto que me callé por inseguridad, por miedo.
Hay tantas cosas que sentí y que penetraron tan hondo en mi alma, que no tienen nombre, no hay palabras para explicarlas.
Un Ser divino me transformó, dio vuelta mi mundo...esos momentos donde crees que vas a enloquecer. Y viví íntimamente el significado y el peso de dos palabras: humildad y aceptación. Humildad para entender que las cosas no son como yo quiero, porque existe un otro, tan libre como yo. Aceptación para mutar el dolor en aprendizaje. Y volar. Lejos,cerca, no lo sé. Donde el corazón me lleve.
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