Quedate con mi fantasma,
yo me inclino por tus ojos
de luna.
Apoderate de mi recuerdo,
de la que vive en tu interior,
esa a la que le confesás
el auténtico terror
que te provoca ser vos.
Un día inevitablemente
miraremos al espejo
y sabremos
que no hay olvido
ni tiempo
ni resignación.
La eternidad ahora
tiene sentido.
Donde sea que te abrace
la eternidad sos vos.