¿Qué buscas realmente?
El sentido de tu vida, esa respuesta que sabes incluso desde antes de nacer. Llenar ese vacío que sentís en el pecho. Pero estuviste buscando la respuesta afuera, en los sitios equivocados: en los consejos de los gurúes del amor, en las redes sociales, en los psicólogos y coaches que te hablan del merecimiento y de cuán herido estás para aceptar cualquier compañía un sábado de soledad.
Entonces resulta obvio que esa llave, ese tesoro, se encuentra dentro tuyo..¿y cómo encontrarlo? ¿Cómo saber la respuesta? Ese vacío interior que sentís y que ningún ser humano puede terminar de llenar, ni personas ni hijos ni logros ni likes ni gente que dice tener la clave y que mira la cámara tratándote como idiota, como si no supieras que los amores descartables no te llevan más que al barro y a la decepción. Pero repito ¿cómo lo hacés? ¿Cómo te encontrás a vos mismo? ¿Te suena la palabra amar? ¿y aceptar? Aceptar la realidad tal cual es, sin disfrazarla. Es un paso. Esto soy, esta es mi vida.
Todo ese amor que le diste a mucha gente para que no te abandone, dátelo a vos mismo. No te abandones vos. Respirá profundo y abrazate. Amigate con la soledad, hablá con vos mismo pero con amor, con piedad, con perdón. Como le hablarías a cualquier persona que amas. No te distraigas con pantallas o con adicciones o con personas cuando sentís ese vacío, esa angustia que viene de adentro. Escuchala como sea, sacala. Escribí, contale a un amigo, salí a caminar, respirá y sentí el viento y el sol en la piel. Dale tiempo la luz para que le vaya ganando a la oscuridad. Dale luz al instante... tomá un mate y pensá en todos los que querés y te quieren. Siempre hay alguien. Y si en el medio de ese vaivén, de esa montaña rusa, llega el amor, bienvenido. Despleguemos las alas y volvemos en libertad.
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