Me encontré y no me quiero perder. Allá, tapada por hojas de otoño y barro de niña, cuadernos del colegio y palabras crueles que me enterraron. Me silenciaron.
Saqué las capas una por una y fue tan doloroso como volver al tiempo en el que se crearon. Pero me encontré.
Estaba desesperada y me salvé a mí misma. Mi luz interna me guió. Ardí en el fuego maestro del amor. El dolor del rechazo casi me mató. Casi. Porque fue una revelación: esta vez no iba a rechazarme yo. Me miré con piedad y me abracé hasta que pasó la oscuridad.
Me encontré y no me voy a perder. Soy la protagonista. No voy a quedarme en segundo plano nunca más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario