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jueves, 2 de enero de 2025

Para nacer.

 Perteneces a esa rara especie que no entra en ningún molde, que desentona en un coro perfectamente afinado. Las conversaciones corrientes no te llenan ni te llegan. Tu visión está más allá. Tu entendimiento sobrepasa el nivel de las palabras. Entonces te etiquetan, te clasifican como si estuvieras en un exhibidor de ofertas: "loca", "raro", "exagerada", "callado". 

Por un tiempo sentís la agónica necesidad de encajar en algún lugar, te convencen de que tenés que ser como todos. Y en el camino, dejas de ser vos mismo, hasta el punto de no cuestionar nada y seguir con el disfraz puesto. Y se te hace carne. 

Pero un día, esa voz apenas audible, esa que está dentro tuyo y que quisiste callar a toda costa y a cualquier precio, empieza a llamar con insistencia. Y te susurra que ese ser que creaste no sos vos, es una fantasía, un fantasma.  

Deja que todo se caiga, contempla las ruinas, camina entre los escombros. Allí vas a nacer de nuevo. Porque para nacer hay que destruir un mundo.  


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