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sábado, 26 de abril de 2025

Yo escribí el final (Fragmento)

 La estaba observando en silencio cuando Eva le dio el libro abierto, invitándolo a que leyera. La novela relataba la historia de un personaje que debía tomar una decisión drástica. Por amor. 

   Julián leyó en la página 80, como ella le había marcado: 

   “El amor te obliga a elegir, a tomar un lado u otro. Porque nunca nada vuelve a ser igual... nunca desde que encuentras al ser que le da sentido al sinsentido que nos rodea, que viene a contestar las preguntas que te haces desde siempre. Y cuando ese amor ocupa todos tus sentidos, es ahí donde debes escoger: ¿saltas al vacío, persigues a una luciérnaga hasta el borde de un abismo? ¿O sigues con tu vida tal como está programada? El porqué de tu existencia depende de esa decisión”. 


miércoles, 19 de febrero de 2020

Más de "Yo escribí el final"

Julio de 2017, La Falda, Córdoba. Capítulo siete. Las sierras de Córdoba nevadas parecían una pintura de museo. Así lo sentía Julián, mientras observaba, desde la ventana del estudio, cómo caía la nieve y teñía el amplio parque de blanco y gris. Se sirvió otro mate y miró a la computadora. Solo le faltaban dos capítulos para terminar la novela, pero el problema era que no encontraba un final perfecto. Sabía de la importancia del final de una historia. Entendía que éste tenía que impactar al lector. Pero primero debía convencerlo, impactarlo a él. Si no, no tenía sentido. No había caso: ninguna idea le satisfacía. Allí dedicó su primer pensamiento del día a Eva. ¿Qué tan difícil era olvidar a alguien a quien uno ha visto solo tres o cuatro veces y con quien ha intercambiado apenas algunas palabras? Todo ese asunto de la leyenda del hilo rojo que conectaba a las personas, le parecía un cuento absurdo. Porque entre él y Eva había mucho más que eso. Sus almas parecían conocerse: se entendían sin necesidad de palabras, se miraban y veían mucho más allá de la superficie.

Otro fragmento de "Yo escribí el final".

Febrero de 2017, México. Capítulo cinco. Mi voz te trajo del abismo, te llamó desde las costas del océano, desde la otra orilla. Caminaste sobre el agua para encontrarme, recorriste distancias en medio de la noche para abrazarme. Y estabas ahí, silenciosa y mágica. Nos miramos por un instante y comprendimos que estábamos hechos a la medida del otro, que habíamos atravesado una vida entera para reunirnos por fin. Sé que sentiste lo mismo que yo. Esa emoción, ese fuego interior que parece consumir hasta los huesos. Toqué tu cuerpo desnudo y contuve el aire. La sensación era abrumadora, amenazaba con desarmarme. Nos acostamos juntos e hicimos el amor hasta que solo pudimos ver el rostro del otro, hasta que solo pudimos sentir la piel caliente, salada del otro. Y entonces, no hizo falta preguntarse nada. No hubo dudas. No hubo necesidad de pararse a pensar si eso era amor o no. Simplemente, supe que el amor era vos. Así iniciaba un nuevo capítulo de la novela que Julián estaba escribiendo.

lunes, 30 de septiembre de 2019

Sinopsis de "Yo escribí el final".

Los límites entre la ficción y la realidad se cruzan en esta novela. Una mujer internada en un psiquiátrico es la musa de un joven escritor: Julián Marino. Julián lo tiene todo: reconocimiento, dinero, un matrimonio feliz. Pero toda esa confianza y seguridad se derrumban cuando conoce a Eva Campbell, una joven que solo vive con un objetivo y que resignará todo lo que tiene y lo que es para cumplirlo. Enamorado, obsesionado, Julián la convierte en un personaje literario para que Eva nunca muera. Pero él sabe bien que el final de una novela no es siempre el que todos esperan.

jueves, 1 de agosto de 2019

Un fragmento de "Yo escribí el final".

- ¿Y si todo lo que estamos viviendo fuera un sueño, Julián? Si yo no fuera real…- pensó ella, en voz alta. Ni siquiera sabía de dónde provenía esa idea. Julián le tomó la mano sin pensarlo. Ambos se estremecieron al contacto. - Ese es mi miedo- respondió él, por fin-: que cuando termine de escribir te evapores, que solo existas en el mundo que yo imaginé para vos. Que el sueño que ligó mi alma a la tuya, se acabe cuando ponga la palabra “Fin”. Eva respiraba pesadamente. Nunca había conocido a un hombre como Julián. Los hombres, en general, solo habían querido acostarse con ella. La frase “sos hermosa” saliendo de ellos, le repugnaba. Pero Julián no era como el resto. Era alguien que había visto su parte más oscura, su vida degradada. Él no la había conocido en una fiesta, riendo y con un vestido escotado. No. Él la había conocido en un sanatorio para enfermos mentales. Y aun así, la había amado.