Poné las manos en el fuego
y quemate de una vez.
Gritá de odio
vomitá el ardor
de las palabras
atravesadas en el corazón.
Sorteá esa inevitable
tendencia de encerrar
al amor
en una cajita olvidada.
Poné los pies en el barro
hundite
cerrá los ojos
y en el camino
besá la flor
amá la luz
transformá las cenizas
en tiernos frutos
de tu boca.