Buscar este blog

sábado, 26 de abril de 2025

Yo escribí el final (Fragmento)

 La estaba observando en silencio cuando Eva le dio el libro abierto, invitándolo a que leyera. La novela relataba la historia de un personaje que debía tomar una decisión drástica. Por amor. 

   Julián leyó en la página 80, como ella le había marcado: 

   “El amor te obliga a elegir, a tomar un lado u otro. Porque nunca nada vuelve a ser igual... nunca desde que encuentras al ser que le da sentido al sinsentido que nos rodea, que viene a contestar las preguntas que te haces desde siempre. Y cuando ese amor ocupa todos tus sentidos, es ahí donde debes escoger: ¿saltas al vacío, persigues a una luciérnaga hasta el borde de un abismo? ¿O sigues con tu vida tal como está programada? El porqué de tu existencia depende de esa decisión”. 


sábado, 19 de abril de 2025

Indescifrable(última parte).

 No sé por qué o para qué te digo todo esto. Hace un mes que estás en terapia intensiva y ni sé si me escuchás. Da igual, papá. Bautista me dejó y tiene razón. Mamá también te abandonó cuando por fin entendió que basta, que hasta acá llegaba, que…¿cómo era? Ya ni me acuerdo de lo que dijo mientras hacía la valija. No importa, de verdad. Muchos años se calló y fingió que nada pasaba por las noches. Todos estos días acá, al lado de tu cama, en esta silla dura, me ayudaron a darme cuenta de lo que tenía que hacer para liberarme por fin. Tal vez así, Bautista vuelva. ¿Por qué no te morís de una vez? Después le toca a ella, ¿acaso no decía esas cosas…eso de que el karma alcanza a todos? Y bien, ya es hora. Después de vos, claro. 

Se merecen morir, reconocelo. 

Ayer entró el médico y me volvió a explicar que el ACV que tuviste es irreversible. También me dijo "Ulises, no es necesario que estés tanto tiempo acá. Aunque tu amor por tu padre nos conmueve a todos". El doctor no sabe que hay tantos sentimientos más poderosos y destructivos que el amor; el odio,el rencor,la venganza. 

Bautista va a volver. Yo le voy a contar todo. Pero primero morite, haceme el favor. Quiero ser un libro abierto. Quiero dejar de ser indescifrable.


jueves, 17 de abril de 2025

Indescifrable (parte 1).

 Cuando te veo, creo que no hay nada nuevo bajo el sol. Tu semblante enigmático, la sonrisa esquiva. Ahora que lo pienso, nunca sé cuándo estás contento o triste; si te ganaste la lotería o se murió tu mejor amigo, para vos pareciera ser lo mismo. No te inmutás, tu apariencia es indescifrable. 

Me gustaría averiguar el motivo, conocer tu historia para entenderte. Le pregunté a la abuela y dijo no recordar nada de tu infancia más que las tonterías de todos los chicos. Por supuesto, no le creí, pero ella se escuda en la misma actitud impenetrable que vos y es imposible moverla de allí. 

¿Sabés? Hoy vino Bautista a buscarme, a la salida de la facultad. Él me gusta, es agradable, amoroso. Pero espera hace meses que yo me decida y no puedo. Ni siquiera logro pensar en eso. Me dijo que necesitaba que yo le contara lo que me pasaba, para entenderme. Es lo mismo que te reclamo, ¿te das cuenta? Pero también yo me refugié dentro de mí, como vos y como la abuela. 


miércoles, 9 de abril de 2025

Soy.

 Muchas YO murieron en el camino de los años. Quedaron como cadáveres al costado del sendero. Y claro que hubo carroñeros. Disfrutaron con mi dolor, devoraron la carne podrida como en un banquete macabro. Pero no tuvieron idea de que, por cada muerte, hubo un renacimiento, una nueva criatura. NO fue mi mérito; Alguien no me dejó rendirme, no permitió que me entregara definitivamente a la oscuridad. En cambio, cerré los ojos y miré hacia dentro, contemplé mi abismo. Arranqué una a una todas esas máscaras que inventé para sobrevivir: la victimista, la complaciente, la pasiva, la de la sonrisa petrificada, la que se regodea en el sufrimiento, la que finge felicidad, la que no incomoda a nadie, la que resuelve. 

Hoy soy la que vive, la que ama sin condiciones pero ya no ruega amor, la que llora y baila. Soy la que no calla más la injusticia, la que molesta, la que incomoda. La vida me obligó a darle una paliza a mi ego para descubrir, por fin, que solo me estaba destruyendo. 

Todavía creo en el milagro de que alguien me ame sin pretender cambiarme.