El corazón.
Un corazón púrpura, mitad sangre, mitad humo. Mitad humano, mitad vegetal. Negro como el abismo sepulcral de la noche; sangre que chorrea a borbotones pero no salpica… se petrifica, se derrite, desaparece… la sangre renueva y purifica el aire. El aire es como el viento al verano caluroso; la brisa que transfiere vida.
El corazón estuvo en cautiverio, estuvo dormido en un sopor insoportable, se vivificó con una ráfaga de cielo, murió durante interminables noches y pulsó otra vez en contados días. Los días son trozos congelados de eternidad. La eternidad es el misterio no resuelto del universo. El universo es un agujero negro en constante ebullición. Los agujeros negros existen en los jardines de primavera. Las cenizas se derraman en los jardines; las cenizas vuelven a la tierra y la vida vuelve a surgir, cíclicamente. El corazón de ceniza vuelve a latir. Su infinitud asombra al más escéptico, transforma al más cruel. Y me remonta a lo primigenio, al génesis, al principio de todo: el amor.
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sábado, 1 de enero de 2011
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Un viaje quince años atrás
¿Te acordás de la época del cassette? ¿y la lapicera con la que se rebobinaba a mano el cassette para no gastar la pila del walkman? La época de la radio todo el día y correr a apretar el rec del grabador cuando pasaban tu canción favorita, insultar al locutor/a si te “pisaba “el tema, hablando encima. Ver el ranking de videos en la tele y esperar durante horas para ver ese video preferido, que después tardabas una semana en volver a ver. La época en la que no existía el cd pirata y había que esforzarse por comprarlo. Esa época en la que los programas de televisión no hablaban de siliconas, ni de tetas a cualquier hora del día, tampoco salía gente a contar hazañas sexuales mientras estabas almorzando en familia. Ese tiempo en el que respetábamos los verdaderos códigos de la amistad. La época en la que no sabíamos que existía internet, cuando no teníamos foro, ni chat, ni msn, ni twitter, ni facebook, ni mysapce y, en cambio, nos juntábamos con amigos en la plaza, jugábamos en la vereda y en el terreno baldío del barrio, escribíamos cartas en papel, dibujábamos sueños, caminábamos horas hasta conseguir el poster de nuestro cantante favorito; no sabíamos lo que pasaba en china en ese instante, pero sí sabíamos que el vecino de al lado tenía un problema. Y que podíamos ayudarlo.
¿Te acordás cuando eras inmensamente feliz sólo porque la radio justo te despertaba con tu tema preferido? Una época en la que no estábamos obsesionados morbosamente con el sexo sino con el amor, ese amor que probablemente es el mismo de hoy, pero que no estaba degradado ni disfrazado bajo la bandera de la supuesta liberación.
Cerrando un poquito los ojos en este viaje fugaz hacia mi pasado, me pregunté ¿entonces todo tiempo pasado fue mejor? Y la respuesta no la tengo todavía; no se cómo hubiera sido mi vida de haber tenido en aquél tiempo toda esta tecnología en mis manos…lo único que se es que esa infancia me permitió soñar despierta con un futuro y un presente que se sigue escribiendo con la huella de ese pasado.
¿Te acordás cuando eras inmensamente feliz sólo porque la radio justo te despertaba con tu tema preferido? Una época en la que no estábamos obsesionados morbosamente con el sexo sino con el amor, ese amor que probablemente es el mismo de hoy, pero que no estaba degradado ni disfrazado bajo la bandera de la supuesta liberación.
Cerrando un poquito los ojos en este viaje fugaz hacia mi pasado, me pregunté ¿entonces todo tiempo pasado fue mejor? Y la respuesta no la tengo todavía; no se cómo hubiera sido mi vida de haber tenido en aquél tiempo toda esta tecnología en mis manos…lo único que se es que esa infancia me permitió soñar despierta con un futuro y un presente que se sigue escribiendo con la huella de ese pasado.
jueves, 6 de mayo de 2010
Poesía libre
Lunas interminables, lunas infinitas,
Soles de papel y lluvias de cristal.
Lluvias sobre los campos y lluvias en la sequía.
Noche eterna…
Longeva soledad y tardía compañía.
Mis lunas pasaron y pasarán
en un eclipse sin final.
El final de las estrellas,
del otro lado del universo
me verá
con los ojos cerrados y esperando,
esperando una respuesta
tácita, nunca dicha,
que jamás será encontrada.
Soles de papel y lluvias de cristal.
Lluvias sobre los campos y lluvias en la sequía.
Noche eterna…
Longeva soledad y tardía compañía.
Mis lunas pasaron y pasarán
en un eclipse sin final.
El final de las estrellas,
del otro lado del universo
me verá
con los ojos cerrados y esperando,
esperando una respuesta
tácita, nunca dicha,
que jamás será encontrada.
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