Cuando todo alrededor es confuso y tedioso, cuando nada me conmueve y la nada misma se mete en mis entrañas, me conecto con la fuerza. Fuerza divina, eterna, fuerza imparable. La fuerza del corazón.
Recuerdo quién soy, por qué estoy acá. Recibo aliento luminoso que me dice que siga, que una vida sin pasión se extingue, que no estoy para eso. Que pago el precio por latir y seguir a la fuerza del corazón.
Ánimo, corazón. Inquebrantable y a la vez tan frágil. Suspirá, corazón. Estás vivo.