Mis etiquetas absurdas
son un espejo
de las tuyas.
Di amor a montones
devolviste chispas
que se deshicieron en el viento.
Entregué el corazón
como una ofrenda
en un altar.
Se resbaló de tus manos,
hizo un hueco en el suelo
en el silencio
de la nieve.
Lo miraste allí,
los vimos partido.
Lloramos.
Estás cansado,
ser quien sos te drena.
Estoy resignada.
Ser quien soy me condena...
Y me salva.
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