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domingo, 31 de marzo de 2024

Laberintos.

 Todas las noches soñaba con laberintos hechos de muros de altura  inalcanzable, de rejas, de espacios ínfimos e intersticios donde ella no cabía. Encontraba la salida, había luz del otro lado, pero solo la mitad de su brazo o de su pierna asomaba fuera. Era imposible. Tomaba otro camino abierto, ancho, se ilusionaba, pero pronto se topaba otra vez con los paredones de cemento. Allí sí existía una puerta pero no tenía la llave.No había salida.Se despertaba. 

Tuvo el mismo sueño durante años, preguntándose qué significaba, pero conociendo íntimamente la respuesta. 

Mientras, la vida seguía su curso, porque el mundo sigue corriendo sin importar que no puedas salir de tu laberinto mental. Al Universo le importa absolutamente nada que tus fantasmas torturadores te obstruyan la salida. 

Hasta que todo cambió cuando supo que sí había una escapatoria y era la muerte. Era lo más simple,al fin y al cabo. Pero dijo no. Y desafió al destino para construir un camino alternativo. Si no había una salida, ella la crearía. 

En el último sueño, alguien le abrió una puerta amplia de par en par. Y cuando por fin salió, se tocó el bolsillo y comprobó que la llave siempre había estado allí.